LA FAMILIA ES LO ÚLTIMO…

Tengo mil cosas que hacer.  Soy parte del comité teológico nacional avalado por la FAEC, hago dos programas de radio a la semana, escribo todos los días para mi blog, mínimo aconsejo a tres personas por día, dirijo el consejo ministerial de Kingdomtakers con el cual interactúo y planifico todas las semanas, dirijo el consejo apóstolico de MANA INTERNACIONAL, me reúno todas las semanas con el ministerio en pleno, velo por las diferentes áreas de servicio que tenemos como los matrimonios, los empresarios, los niños, los jóvenes, las mujeres, los hombres, y más, estudio a nivel personal preparando el tema y mi persona para mis reuniones de los jueves, igual para dos reuniones que tenemos el domingo, respondo personalmente los correos a mi e-mail, lo mismo atiendo mi facebook y los comentarios que requieran respuesta a mi blog, y tres o cuatro cosas más.  Todo eso indica que la familia es lo último.

Pero en mi caso no es así.  Para mi la familia es lo último… que debo olvidar, que debo descuidar.

De hecho, por eso es que estoy ahora mismo en un retiro familiar.  Hace unos días atrás tuve esa dirección.  Me esforcé y busqué un lugar lejos del diario quehacer.  Ahora que ya pasó la semana santa donde, por lo menos en Costa Rica, la gente sale de la ciudad y abarrota todo lugar, además de que todo está más caro en esos días, he aprovechado para traerme a mi familia para analizar, comentar, corregir, soñar, y sobre todo, comprometernos con todo aquello en lo que debemos involucrarnos según el propósito de Dios para nuestras vidas.

Yo entiendo que mi familia es vital para ser un ministro aprobado por Dios.  ¿De qué me sirve ganar al mundo entero y perder mi familia?  Para mi una de las credenciales más importantes de un ministro del Señor es su familia.  Eso me reta, me confronta, y por eso, la familia es lo último que debo dejar de lado.

No soy como algunos que hacen listas de prioridades estrictas que los llevan a cometer errores.  Me refiero a que algunos dicen: 1. Dios, 2. familia, 3. Iglesia, 4. trabajo, 5. yo, 6. descanso, 7. entretenimiento, y así sucesivamente.  Para mi eso es peligroso.  Porque un día perfectamente puedo dejar a mi familia porque Dios es primero.  O bien, me dejo de congregar porque la familia es primero.  Como ven, puedo ir de un extremo a otro extremo en forma incorrecta en ambos casos.  La verdad es que todo se traslapa.  Todo tiene su lugar.  Para todo hay tiempo.  Hay algunas cosas que deben fijarse.  Por ejemplo, en mi caso, la reunión familiar todos los miércoles, donde todos los miembros de mi familia (y los que se van incorporando por medio de mis hijos e hija) debemos estar, es algo “obligatorio”.

En conclusión, puedo tener mil cosas que hacer, pero la familia es lo último… que debo olvidar, descuidar o dejar de lado.

Dr.GL

Dr. Guido Luis

  • Pra. Yorlenny Serrano

    Que podría mas decir que Gracias por refrescarnos ese gran detalle de el cual hemos aprendido a no descuidar a nuestra familia por el Ministerio. Soy de las que cree que debemos de tener un balance pero jamas, jamas descuidar la familia hermosa que Dios nos a privilegiado en tener.Gracias Jefe por esas palabras tan sabias que nos has enseñado pero mas que palabras es vida en ti y eres un ejemplo a seguir porque sabemos que tu eres una persona muy ocupada con una agenda tan detallada pero aprendemos de ti GRACIAS. Te amamos tus Hijos de Mexico.....

  • fherrera

    ¡Qué gran lección! Y doble valor, viniendo de un hombre de Dios con tantas responsabilidades. Un jalón de orejas para quienes utilizan la iglesia como excusa para huir de sus responsabilidades familiares... A mi me pasaba...

  • Oldemar (Takers, Believers)

    Muy buen post apostol, es de dar la prioridad a las cosas tal y como se les debe dar.

  • Alejandro Guell

    Así es como tiene que ser, y ojo muy importante nadie esta excento de autoridades siempre las habrá. Ahora resaltar la familia y enfocarnos en esa bella union

  • Christian

    Clanes, Clanes, Clanes, Clanes, Clanes, Clanes... De lo Mejor de la Vision. no descuidemos ni lo uno ni lo otro. Bendiciones Apostol.

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