Category: Mente

CONCEBIR, CREER, CONQUISTAR.

Concebir, creer y conquistar: Tres “C”.  Es solo para recordarlas.  La mejor frase con esos tres conceptos fue la que dijo Napoleón Hill: “Todo lo que la mente del hombre pueda concebir y creer, la mente del hombre lo puede lograr con una actitud mental positiva”.

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Napoleón Hill, influenciado poderosamente por los conceptos bíblicos como el de Proverbios 23:7, que dice: “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.  Es decir, somos lo que pensamos.  Somos el resultado de nuestros pensamientos.  Nuestros pensamientos moldean nuestras actitudes, nuestras acciones, nuestros hábitos, nuestro carácter y nuestros logros.

El tipo de persona que somos es generado por la forma en que pensamos.  Si piensas que eres cobarde, no puedes comportarte como valiente.  Si piensas que estás marcado para nunca lograr nada importante en la vida, nunca te esforzarás por lograr grandes cosas.  Si piensas con derrota y desánimo nunca se encenderá permanentemente una pasión por algún objetivo en tu vida.

La mejor forma que tengo para decirlo es como lo dice la Biblia en Romanos 12:2, que dice: “cambien de manera de pensar para que así cambien su manera de vivir” (VDH).

Napoleón Hill lo expresó bien cuando escribió:

Si piensas que estás vencido, lo estás;
si piensas que no te atreverás, no lo harás;

si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes,
es casi seguro que no lo lograras.

Si piensas que vas a perder, ya has perdido;
porque en el mundo encontraras
que el éxito comienza con la voluntad;
todo esta en el estado mental.

Muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedaras atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo esta en el estado mental.

Si piensas que estas aventajado, lo estas;
tienes que pensar bien para elevarte,
tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre mas fuerte o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquel que cree poder hacerlo.

NOTA:
Algunos cuando hablan de estos temas destierran a Dios, olvidando que fue Él quién nos creó así.  Lo que pasa es que la “religión” nos ha quitado lo práctico de la Palabra de Dios.  Realmente nada nuevo dicen los más iluminados, solo están alineándose con la voluntad de Dios.

LO PRIMERO QUE CAMBIA CUANDO CAMBIA TU MENTALIDAD ES TU ACTITUD

Me resistía a la remolacha, esa raíz en forma de bulbo de color morado, la verdad es que por alguna razón mi mamá no lograba que comiera su “ensalada rusa”, y menos en tajadas con mayonesa.  Un día, casi por accidente, la probé y… $#&^%@!$(*!!!!!!… me gustó.  Después de ese día la remolacha y yo somos íntimos amigos, y por lo menos una vez a la semana nos encontramos.

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La lección es esta: cuando cambió mi mentalidad cambió mi actitud.  Es lo primero que cambia.

Las actitudes son las formas más frecuentes con que respondemos ante una situación que enfrentamos.  Son predisposiciones para actuar de cierta manera.  Al estar en una circunstancia difícil tu forma de responder viene de tu mentalidad sobre esa circunstancia, por ejemplo, si tu mentalidad frente a una montaña de problemas es pararte frente a ella y decirle: uno de los dos caerá y no seré yo, entonces eso activa tu actitud de valiente, de perseverante, de conquistador, de vencedor.  Lo que debemos hacer es desarrollar una firme mentalidad en cada campo de nuestra vida para entrenarnos en las actitudes correctas con que debemos responder hasta que lleguen a convertirse, como dije antes, en las “predisposiciones para actuar de cierta manera”.  Todos sabemos que cuando el médico te golpea como él sabe en la rodilla con un pequeño martillo tu pie involuntariamente da una pequeña patadita, más o menos lo mismo debe ocurrir cuando nos golpeen ciertas circunstancias, respondemos automáticamente porque hemos aprendido a tener las actitudes correctas por la mentalidad que hemos adquirido con la experiencia.

Las actitudes son tan importantes que se dice que el éxito se debe en un 15% a la aptitudes (habilidades) y en un 85% a la actitudes (mentalidad).  No siempre tenemos el control de las circunstancias, pero siempre podemos tener el control de nuestras actitudes, siempre y cuando hagamos los ajustes a nuestra mentalidad.  Déjenme darle unos ejemplos sencillos.

1. Si sigues diciendo que te cae mal una persona sin ni siquiera nunca haberte relacionado con ella, tu actitud será de disgusto, de rechazo, de pocos amigos.  Pero si cambias tu mentalidad y decides ser amigo, inmediatamente se activa una actitud que de seguro propiciará una buena relación.

2. Si dices que no eres bueno para hablar en público sin haberte preparado, practicado y ejecutado, evidentemente el problema es de mentalidad y tu actitud será de miedo e inseguridad.

3. Si dices que nadie te quiere eso genera una actitud huraña, reservada, tímida.  Puedes cambiar tu actitud cuando cambias tu mentalidad, empezando por romper la mentira de decir que nadie te quiere.  Y si fuera cierto en este momento, eso cambiará al cambiar tu actitud, y te comenzarán a querer.  Era algo temporal, no absoluto.

4. No soy bueno para las matemáticas es más mentalidad que ha activado esa actitud, y probablemente esa mentalidad es porque te dejaste influenciar por otro que lo dijo y tu lo heredaste.  Si cambias de mentalidad pensando que las matemáticas no son tu enemigo sino tu amigo, y que puede ser un muy buen amigo que te ayudará a levantar una empresa, a contar las entradas que recibirás, a calcular las ganancias por los intereses que tus inversiones producirán, te aseguro que tu actitud hacia las matemáticas cambiará.

5. La mentalidad de nunca me casaré, pero que se quiere casar, te hace emitir señales a nivel de actitud de que no te casarás, descuidándote, apartándote, enclaustrándote, viviendo una relación platónica, deprimiéndote e inactivándote.  Pero si tu mentalidad es llegar a casarte tu actitud lo reflejará y a su debido tiempo eso pasará naturalmente.

El punto es: lo primero que cambia cuando cambia la mentalidad es la actitud, y después siguen los buenos resultados.

LAS SIETE CARACTERÍSTICAS DE LOS QUE NO CAMBIAN DE MANTALIDAD (2)

Bueno, hoy completo lo que he llamado LAS SIETE CARACTERÍSTICAS DE LOS QUE NO CAMBIAN DE MENTALIDAD, pensando en aquella máxima que nadie lo expresa como la Biblia: “cambien de manera de pensar para que así cambie su manera de vivir”.  Y pensando también en que este sea un tema que pueda conducir a un cambio de vida partiendo de una nueva mentalidad que se construye pensamiento tras pensamiento dentro de un marco diferente que espero estar contribuyendo a inducirlo, y así liberarnos de los barrotes de nuestras cárceles mentales.

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Y aquí las siguientes cuatro de las siete características de los que no cambian de mentalidad:

4. Se aferran a su manera de pensar.
Probablemente la razón número uno de por qué alguien inteligente no cambie de manera de pensar sea por el orgullo.  Su orgullo lo hace aferrarse a un forma de pensar para no reconocer que estaba equivocado, pero lo correcto es que debemos estar abiertos a pensar que muy bien puede ser que la forma en que había creído algo no era cierto.  Sin embargo hay gente que dice que como ha creído así seguirá creyendo hasta que muera.  Los seres humanos maduros reconocen cuando están equivocados y abrazan la verdad, porque por encima de ellos está la verdad.  Los que por orgullo no cambian su mentalidad, además de la fealdad del orgullo, están decidiendo vivir su vida en base a la mentira.  Algo que he visto una y otra vez, los seres humanos más productivos y agradables al trato son los que reconocen que necesitan cambiar su forma de pensar.  Bienaventurados los que se niegan al ostracismo mental.

5. Se aferran a su ignorancia.
Siempre la ignorancia ha sido una herramienta para esclavizar o mantener la esclavitud.  En Estados Unidos se prohibió en las escuelas la matrícula de los negros, solo por una razón, para que no aprendieran a leer y desarrollar sus conocimientos.  Lo mismo practicó la Alemania de Hitler.  El conocimiento es el anticongelante de la mentalidad, y la fe es el nuevo molde para la nueva mentalidad.

6. Se aferran a alguna tradición.
Se casó un par de jóvenes, y luego de un tiempo hicieron una cena en la casa de la abuela de la recién casada.  Cuándo hacían la cena el joven esposo vio algo que ya le tenía intrigado.  Abuela, -dijo-, le pregunté a mi esposa que por qué le cortaba las puntas al lomo de carne, y me dijo que no sabía, que era algo que su madre lo hacía porque la abuela también lo hacía así.  Entonces, abuela, ¿por qué cortan la punta de la carne?  Ella contestó: verás hijo, antes los hornos eran muy pequeños y el lomo de carne no cabía entero, así que yo le cortaba las puntas.  Muchas personas por eso no cambian su metalidad, por una tradición, que en el caso de la anécdota no es grave, pero cuántos son matones porque esa fue la tradición en su casa, o agresores de sus esposas, o materialistas, o de los que humillaban a los demás por sus posiciones económicas, o adeptos de alguna religión o partido político; y pueden estar completamente equivocados, pero a pesado más la tradición que la gallardía de confrontar una mentalidad retrograda, dañina e inútil.

7. Se aferran a la inmutabilidad.
Esto es como auto-condenarse por una auto-sentencia.  Decidieron nunca cambiar, y aunque en muchos aspectos esto es bueno, como por ejemplo nunca cambiar en cuanto a lealtad y fidelidad, no lo es para nada en cuanto a otros aspectos, por ejemplo: somos pobres y ese es nuestro destino y el de nuestros hijos; somos empleados y así son las cosas, eso nunca cambiará; somos mal hablados y así seguiremos hablando hasta la tumba; somos tontos y ninguno alguna vez irá a la universidad para llegar a convertirse en profesional.  Pero yo te digo, cambia de manera de pensar, no hay límites, y tu vida cambiará, y no solo la tuya, indefectiblemente afectarás a otros positivamente.

Ahora, si quieres una revolución que supere todos los órdenes naturales, aliméntate con los pensamientos de Dios, estos son los mejores de todos, los encuentras en la Biblia, y mejor si tomas como Señor y Maestro a Jesús.

LAS SIETE CARACTERÍSTICAS DE LOS QUE NO CAMBIAN DE MENTALIDAD

Ayer vimos que si hay un verdad fundamental sobre la conducta humana es esta: “cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir”.  Si no cambiamos de manera de pensar jamás podremos cambiar de manera de vivir.  Nuestros cambios exteriores más significativos vienen del cambio interior de nuestra mente, no de cambios externos como las circunstancias, debemos comenzar a cambiar de manera de pensar desde este punto en adelante, de lo contrario ni de los vicios, conductas y conflictos emocionales más pequeños podremos escapar.  La libertad empieza en nuestro interior.

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Las personas que no cambian de mentalidad:

1. Se obsesionan con su pasado.
Bueno o malo, no podemos seguir viviendo en el pasado.  No podemos vivir de los fracasos ni las glorias del pasado, ambas cosas nos estancan, aun las glorias, porque si no crees que hayan glorias más grandes en el futuro, ¿para qué más esfuerzos?  Debemos desprendernos del pasado como los globos sueltan las amarras para poder subir, de lo contrario nunca lo harán.  Y si quieren subir todavía más alto deben tirar el lastre, esas bolsas de arena, para desechar el peso que les impide ascender más.  El pasado puede llegar a pesar tanto que nunca te elevarás para ver las cosas que se ven desde las alturas.

2. Se sumergen en sus “realidades”.
Una vez una mujer me dijo que le caía mal porque yo no era realista.  Es que he hecho la diferencia entre “realidad” y “verdad”.  La realidad es que tengo falta de dinero, la verdad es que puedo prosperar.  Si se sumerjo en la “realidad” entonces me haré conformista que no cree ni lucha por la verdad.  La “realidad” es que me siento solo, pero la verdad es que Dios está conmigo.  La “realidad” es que perdiste el trabajo, pero la “verdad” es que no pasará mucho tiempo para que tengas uno mejor, y cuidado que hasta tu empresa.

3. Se vuelven víctimas.
Nos podemos dejar quitar todo y luego dar como explicación que como nos quitaron todo nuestra vida es así.  Es decir, los que no cambian de mentalidad no luchan, se han dejado vencer, se han rendido.  La verdad es que nos pueden robar las cosas de afuera, o por un accidente quemar o destruir, sin embargo nos podemos volver a levantar si no nos dejamos quitar la perseverancia, el gozo, la paz, la diligencia, el perdón, el amor a Dios y nuestros sueños.  Ahí nos quedaríamos para siempre detrás de los barrotes de nuestros propios pensamientos derrotistas si no abrimos esas cárceles, porque la puerta, ya dijimos, no se abre desde afuera, se abre desde adentro, ¿y qué tal, si todavía mejor, dejamos entrar a Jesús para que Él nos ilumine y de fuerzas para salir de esas prisiones de una vez por todas?

Mañana sigo con las cuatro restantes.

CADENAS MENTALES

Hoy llegué a la casa cansado y sediento. Mi esposa me trajo a la misma cama refresco y comida, todo estaba delicioso, pero como estaba cansado puse al lado la bandeja con los platos, y casi de inmediato me empecé a dormir, pero ya estaba a punto de dormir profundamente cuando recordé que al lado estaba la bandeja con los platos, así que me moví con cuidado, me acomodé suavemente, y estaba consciente que un movimiento de mis pies o mis manos podrían tirar las cosas a la cama y eso estaría mal, y peor si tirara todo al piso, así que luché para mantenerme entre dormido y despierto (horrible), tratando de no moverme mucho, menos acurrucarme, enroscarme, o tomar posición fetal.  De pronto me moví hacia donde estaba la bandeja con los platos y me asusté, pensé que hice lo que había estado evitando, volví a ver el desastre…  Pero para mi sorpresa, mi querida esposa Ligia, en algún momento se había llevado todo para que yo descansara libremente, pero al no darme cuenta no disfruté realmente mi descanso por estar preocupado en mi mente de la bandeja a mi lado, pero que realmente no estaba ahí.  Todo fue mental pero su efecto era como si la bandeja estuviera ahí incomodándome.

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Esto que les cuento es muy parecido a lo que le pasó a un elefante.  Siendo elefantito lo amarraron a una cadena, que cuando se quería mover más allá del límite de la cadena esta tiraba, y como era pequeño no podía liberarse, sin embargo el elefantito se volvió un elefante enorme, pero seguía atado a la cadena, y cuando se movía y sentía que la cadena tiraba de su pata, él se detenía y retrocedía.  Lo hacía por una sola cosa, la cadena ya no tenía el poder físico para detenerlo, pero ahora lo que realmente lo detenía era la cadena mental.  En su mente aquella cadena lo ataba y le impedía disfrutar de su libertad.

Les cuento mi historia y la del elefante porque creo que lo mismo nos sucede muchas veces, creemos que hay cosas que nos impiden movernos libremente, pero la verdad es que no están ahí, son cadenas mentales.  Si tu piensas que no puedes entonces no puedes, si tu piensas que nunca prosperarás entonces nunca prosperarás, si tu piensas que nunca vencerás un vicio entonces nunca lo harás, si tu piensas que no eres bueno en los estudios entonces nunca lo serás, si tu piensas que nunca llegarás alto, que naciste para volar bajo, entonces así será.  Si tu piensas que naciste gallina jamás saldrás del gallinero para disfrutar las cumbres de las águilas.  Una de las más grandes verdades de la conducta humana que la Biblia enseña es esta: “cambien de manera de pensar para que así cambie su manera de vivir” (Ro.12:2, Biblia Dios Habla Hoy).  No hay manera de cambiar la vida si no cambia la manera de pensar.

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Recordarán los muros de Jericó, enormes, anchos, altos, pero cayeron.  Siempre he creído que es más fácil derribar esos muros que los muros mentales, sencillamente porque aquellas piedras eran más suaves que muchos de nuestros tercos pensamientos a los cuales nos aferramos.  Es hora de cambiar esos pensamientos empezando por tomar en cuenta a Dios para experimentar su buena, agradable y perfecta voluntad.  Un ejemplo, tal vez el pensamiento que tienes es que Dios y los negocios no van de la mano, pero soy empresario (además de pastor), y nada mejor que tener a Dios como socio. Rompe las cadenas mentales.

Mañana seguimos.

LO ÚNICO QUE HACE FALTA ES UNA IDEA

Se que enfrentamos continuamente diferentes situaciones, desafíos, problemas, circunstancias inesperadas fuera de nuestro control, momentos de decisiones, demandas de resultados en el trabajo o en los estudios, etc.,etc. Y pueden ser tantas o tanto el peso de alguna que nos haga pensar en abandonar el barco.

Lo que yo digo es que “lo único que hace falta es una idea”.

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La mayoría de las cosas las resolveremos con una idea.  El dinero no es la fuente de todas las soluciones, son las ideas.  El dinero no trae las ideas, pero las ideas si pueden traer el dinero.

Cuando estoy con mi equipo y alguno presenta alguna situación empieza la dinámica de encontrar la o las ideas que nos ayudarán a resolver dicha situación.  A veces tardamos horas, pero seguimos porque estamos convencidos de que debe haber una idea que nos ayude a encontrar la solución.  Tienen que brillar las ideas.

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Gastamos demasiada energía mental, emocional y espiritual en ser pesimistas, negativos, auto-destructivos, y depresivos.  Mejor usemos esa energía en pensar ideas para resolver, cambiar, mejorar, producir, prosperar, amar, servir, construir, y avanzar.  Las ideas son como puertas que nos conducen al lugar correcto.  Solo debemos abrirlas, porque mientras permanezcan cerrados seguiremos de este lado sin disfrutar lo que está al otro lado.  Y con una idea nada nos puede parar.

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La palabra “idea” en griego significa “forma”, “apariencia”, “modelo”, y se deriva de “eidon” que significa “yo ví”.  Así que cuando tu tienes una idea significa que haz visto la forma de algo que nos ayudará a resolver o innovar alguna situación.  Sin ideas, recordando que significa “yo ví”, estamos ciegos, nunca veremos la salida.

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Las palabras en griego para “idea” también se relacionan con “saber, comprender y reconocer”.  Cuando buscamos una idea estamos buscando sabiduría, comprensión y reconocimiento para ver bien y así pasar de la situación actual a la situación ideal.  Lo único que hace falta en una idea.  Y si hay alguna fuente para tener ideas recurre al que hizo todas las cosas y todas las criaturas, que se reveló en la persona de Jesús.