Category: Mentality

¡MIRA HACIA ARRIBA!

Mirar hacia arriba es una muy buena costumbre si queremos prosperar, avanzar, y desarrollarnos mucho más.  Cada uno tiene un propósito en la vida, y según sea este, así nos desenvolvemos.  Si lo tuyo es la agricultura, y tu pasión son las tierras y ciertos productos, de seguro que otros en otras partes del mundo tienen la misma pasión, y han logrado algunos conocimientos y técnicas que los han llevado a desarrollar su área de formas extraordinarias, más efectivas, más productivas, más rentales, y hasta más rápido.  Entonces, si quieres prosperar, avanzar y desarrollarte mucho más, bueno sería mirar hacia arriba y ver lo que están haciendo para tomar esos modelos.

Siempre hay alguien más arriba sobre la posición que ocupamos hoy, y eso no es malo.  No es para hacernos sentir menos que otros, para menospreciarnos y descalificarnos.  Eso no sería justo.  La gente que está más arriba tuvieron algunos “secretos” sobre uno, que les llevó a estar arriba.  Eso no debe provocar que los odiemos, los tratemos de minimizar, criticar, hablar mal de ellos por pura envidia.  Y por lo que he caminado en la vida me parece que es una de las primeras reacciones que toman muchos.  Sin embargo, lo mejor sería ver cómo fue que llegaron a estar arriba, y en forma honesta y humilde, tener un espíritu enseñable para aprender de ellos.

Los que hablan mal de los que han llegado arriba es por tratar de justificar el ser unos fracasados.  Porque un exitoso cuando ve a otro exitoso produce que ambos se sienten felices el uno del otro.  Pero siempre un fracasado se siente mal cuando ve que otro ha llegado arriba, y trata de alguna manera de hacerle caer, de que otros vean que no es tan bueno como parece, y arden de descosntento por su éxito.  Esa no es la actitud ni inteligente ni menos espiritual.  Es una actitud torpe y satánica.  La mejor actitud es tomar nota y ver que nos puede ayudar a llegar arriba como ellos lo hicieron.  Porque si ellos lo hicieron es señal de que nosotros también podemos.

Si el caso es que no hay nada nuevo que aprender de los que han llegado arriba, por lo menos, el mirar hacia arriba nos dará una poderosa inspiración para lograr lo mismo.

Cuando lleguemos arriba recordemos eso, que por lo menos seamos de inspiración a los que vienen abajo, y que no olvidemos que una vez fuimos de los de abajo, y que nos hubiera gustado mucho que nos trataran como los que íbamos para arriba.  Por eso, viendo a muchos llegar arriba es que siempre digo: VAMOS PARA COSAS GRANDES.

Mira hacia arriba, y que no te consuma la envidia, que te consuma una poderosa inspiración para llegar también arriba.  ¡Nos vemos en la cumbre!

LECCIONES DE UNA MONTAÑA

El sábado pasado, a las seis de la mañana, me encontré a cuatro amigos que habían dispuesto subir una montaña que ellos ya conocían.  Para mi era la primera vez que lo hacía.  La verdad, no sabía exactamente que era lo que me esperaba.  Sin embargo, confiaba en mis compañeros y eso era suficiente.  Me pusieron una especie de mochila, y ante mi cara de extrañeza, me explicaron que por medio de una manguera succionaba agua durante la caminata entre los senderos montaña arriba.

Empezamos la caminata, y yo me adelanté un poquito cuando nos internamos en un bosque.  Pasé adelante y les dije: “¿qué pasa, porqué se quedan atrás?”.  Todos se rieron.  Luego, al final de la caminata me lo recordaron riéndose a carcajadas.  Seguro ya lo tenían planeado.  Yo era el novato y caí en la trampa.  A medida que avanzábamos, perdí el ritmo, mientras ellos lo tenían bien marcado.  Sin embargo, uno de mis compañeros se quedó a mi lado para ir a mi ritmo, y en determinado momento vio que me rostro palideció.  Él vio eso, pero yo sentí que me iba desplomar.  Sentí que todo iba a comenzar a dar vueltas y yo era parte de eso.  Mi amigo se me acercó, sacó de su mochila miel de abeja y me dio a tomar un sorbo.  Me quedé quieto.  Respiré.  Luego levanté la cabeza con cuidado.  Tomé la manguera de mi mochila, tomé agua para quitar un poco el sabor de la miel.  Y continué, mientras ya todos estaban perdiéndose de vista, excepto mi ángel de la guarda.  Pero aunque agradezco profundamente este cuidado, ahí no están las lecciones de la montaña.

Las lecciones están aquí.  Fueron como nueve kilómetros hasta que por fin llegamos a la cumbre.  Yo llegué al final.

La primera fue subiendo.  Más que fuerza física, se ocupa fuerza mental.  Aunque mis pasos no eran tan firmes como los de mis compañeros, yo iba pensando: “un viaje de mil pasos se hace paso a paso, me faltan menos pasos.  Da un paso más Guido Luis”.  Al final me felicitaron.  Ellos hacen eso con regularidad, pero para mi era la iniciación.

La segunda lección fue bajando.  Venía al lado del mejor de todos, según lo reconocían los demás.  No habíamos bajado ni cien metros cuando sentí un dolor en mis muslos.  Y lo comenté.  Me dijeron que era normal.  “Que subir cansa, pero bajar duele”.  Cuando oí eso dije:  “Aquí hay una tremenda verdad espiritual”.  Pero la verdad es una enseñanza en todo sentido.  Por ejemplo, los famosos, porque subieron, pero luego caen en vicios, perversiones, y luego depresiones, angustias, etc. saben lo que es el dolor de “bajar”.  Un ejemplo más fresco.  Recién pasaron las elecciones aquí en Costa Rica.  Uno de los candidatos salía en las encuestas muy bien posicionado, y hasta se hablada de una posible sorpresa, pero la sorpresa fue que se obtuvo menos de lo esperado.  Eso fue “caer”.  Durante meses se estuvo “subiendo”, y fue cansado, pero “bajar” dolió.  Siempre es así.  Subir cansa, pero bajar duele.  Entonces, mejor seguir subiendo hasta llegar a la cumbre.

LA LEY DE LA OPORTUNIDAD

Una de las verdades más curiosas que aprendí fue esta: La ley de la oportunidad.  Un discípulo me dijo: “Usted nunca me da la oportunidad”.  A lo que le respondí: “Las oportunidades nunca llegan, tu vas a ellas”.  Pero la verdad es que yo mismo nunca lo había visto así.  En forma práctica se era una realidad en mi, pero la forma de decirlo era nueva.

Opportunity1

Las oportunidades algunos las están esperando como si fuera algún tipo de lotería, en la que se anuncia el número, yo digo que lo tengo, y voy por mi premio.  Las oportunidades no son así.  No llegan así.  No tocan a la puerta así.  Las oportunidades “le llegan” a dos clases de personas:

1. Las personas que se preparan.
Por ejemplo, admiras a esos conferencistas que dan sus disertaciones espectaculares frente a cientos y miles de personas, lo hacen con propiedad, con elocuencia, con dinamismo, persuadiendo para poner por obra algún principio, motivando para emprender algún proyecto, y todo lo hacen parecer tan fácil.  Lo cierto es que esa oportunidad de hablarle a cientos y miles en un amplio auditorio es la punta del “iceberg”, porque en el fondo hay años de preparación, años de perseverancia para dominar sus temas y demostrarlos en la vida propia.  No a cualquiera ponen de conferencista principal en un gran evento.  Realmente la oportunidad no le llegó, él fue caminando día tras día, mes tras mes, año tras año, y tal vez hasta decenio tras decenio hasta que llegó a su oportunidad.  Y lo mismo es para futbolistas, guitarristas, predicadores, doctores, artesanos, fabricantes de algo, vendedores, y cualesquiera otra ocupación y profesión.

Mientras algunos duermen, ellos se preparan.  Mientras otros están jugando, ellos se preparan.  Mientras otros pierden el tiempo, ellos e preparan.  ¿Quién recibirá las oportunidades en la vida?   Cuando veamos a los que disfrutan de las oportunidades es porque ellos estuvieron ahí, donde llegan las oportunidades, y nosotros estábamos en otro lado.

2. Las personas que trabajan.
Los diez bancos más grandes del mundo se levantaron en Japón.  ¿Recuerda?  Donde dos bombas atómicas destruyeron dos grandes ciudades e hicieron que colapsara esa nación, empezando por su rendición frente a los aliados.  Y en esa nación ahora están los diez bancos más grandes del mundo.  ¿Por qué?  Porque son gente trabajadora.  Occidente ha tomado prácticas como “justo a tiempo”, “Calidad total”, “Las cinco S”, “trabajo en equipo”, y muchas más de la experiencia japonesa en cuanto a su forma de trabajar.  Hasta las huelgas son diferentes.  Nosotros los latinos tenemos “sindicatos”, “huelguistas”, etc.  que reclaman más días de vacaciones, más horas libres, más beneficios, más días festivos, más fines de semana largos, y más monopolio para no tener que trabajar contra la competencia.  A un perezoso le llega una oportunidad, y por pura pereza no la aprovecha.  Pero lo cierto, es que ni le va a llegar.

Las oportunidades se mueven solamente en el ambiente de la preparación y el trabajo, fuera de ahí, no existen.  Es una ley.  La oportunidad es selectiva, no a todos les toca la puerta.

PLAN DE OCHO DÍAS PARA RENOVAR TU MENTE

Renovar la mente, es, siguiendo el mismo significado de la palabra “renovar”, hacerla de nuevo.  Algo así como lo que hace el alfarero cuando ve su vasija que tiene en la mesa de trabajo, pero no le gusta.  Entonces, usando la misma masa arcillosa, vuelve a darle forma hasta que se ajuste al diseño que anhela.  La mente tiene esa misma flexibilidad, por lo que podemos darle forma de nuevo.  Te comparto cinco cosas que hacer por mínimo ocho días para empezar esa vital renovación.

ChangeYourMind1. Resístase.
Debes oponerte agresívamente, fírmemente y determinantemente a los pensamientos negativos, a los pensamientos que te han llevado a justificarte por tus acciones erróneas, y los pensamientos de auto-comiseración.  Cualquier tipo de pensamiento que afirme tu vida actual que sabes no es la mejor que puedas tener, no debe seguir influenciándote.  Recuerda que tu escoges qué pensar.  Resiste lo que no contribuye a desarrollar la vida que Dios planeó para ti.

2. Convoque.
Deliberadamente traiga a su mente pensamientos de confianza, esperanzadores.  Por ejemplo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.  Este otro: “El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”.  Y uno más: “Para el que cree, todas las cosas son posibles”.  Traer todos los pensamientos que estimulen la confianza, la motivación, la fe, la esperanza, el perdón, la paz, la bondad, la generosidad, y el amor.  Esto, practicado durante ocho días te renovará y preparará para relacionarte mejor con Dios, y tener éxito en todo lo que emprendas.

3. Reoriente.
Generalmete  tenemos la tendencia a alejarnos del optimismo para acercarnos al pesimismo.  Debemos esforzarnos por orientarnos hacia el optimismo, sin importar cualquiera que sea la situación.  Debemos convertirnos en pensadores de posibilidades.  Y en lugar de ver todas las razones de por qué no hacer las cosas, animarnos a pensar en todas las maneras posibles en que podríamos llegar a las soluciones.  Este paso realmente se llama “arrepentirse”, que en griego literalmente significa “cambiar de mente”.

4. Elimine.
Por lo menos debes eliminar diez cosas que te pudieron influenciar a pensar de forma equivocada, y por eso la vida que has tenido.  Desecha: 1). TV perniciosa.  2). Radio insana.  3). Lectura no edificante.  4). Amigos malos.  5). Conferencias huecas, humanistas y materialistas.  6). Clases huecas, humanistas y materialistas.  7). Conversaciones pervertidas.  8). Tradiciones culturales (Ej. “Los hombres no lloran”).  9). Tradiciones religiosas (Ej. “Si lees la Biblia te vuelves loco”).  Y 10). Tradiciones familiares (Ej. “Tener sexo te vuelve hombre”).

5. Evalúe.
Al final de cada día sea honesto reconociendo su avance.  No se trata de condenarse.  Debes darte la oportunidad de cambiar.  No se logra de un día para otro, pero sí día tras día.  Por eso trata de hacerlo por lo menos estos siguientes ocho días.  Este es como el impulso inicial, luego se volverá parte de tu vida: Cuidar tu forma de pensar.  Dale gracias a Dios al terminar el día, y que Él te de la fuerza para el siguiente.

CINCO CLAVES PARA DESARROLLAR UNA FORMA POSITIVA DE PENSAR

De todas las criaturas solo una tiene la capacidad de pensar: el hombre.  Por eso podemos caminar por el poder de las decisiones, no por el poder del instinto.  Y una cosa que me impresiona como una de las verdades más poderosas que conozco es que cambiando la forma de pensar podemos cambiar de forma de vivir (parafraseando Romanos 12:2).

Si te comportas positivo te vuelves positivo, por eso… para desarrollar una forma positiva de pensar:

PositiveThinking1. Digamos algo positivo.
Sin importar lo que esté a tu alrededor, sin importar lo que esté imperando en tu entorno, sin importar cuál sea la atmósfera que envuelve el ambiente, digamos algo positivo.  Si nos encontramos con alguien durante el día, digámosle algo positivo.  Si nos encontramos en una reunión veamos algo positivo y digásmoslo.  Este es un ejercicio práctico que te acostumbrará a pensar en forma positiva.  Somos más dados a pensar en forma negativa que en forma positiva, así que, al principio, puede ser un poco difícil estar diciendo cosas positivas, cuando solo estábamos declarando lo negativo hasta hoy, pero esforcémonos, digamos “gracias” a alguien y expliquémosle brevemente la razón, demos un elogio a un compañero, expresemos algo positivo a uno de nuestros hijos diciéndoles que creemos en ellos.  Hazlo.  Solo tienes que abrir tu boca y ordenar que salgan algunas palabras edificantes con gracia, no con juicio.  Eso puede cambiar la vida de una persona, por lo menos, por el día de hoy.

2. Saquemos lo positivo de cualquier situación.
Cuando le preguntaron a un famoso pintor dónde surgió realmente su talento, él contestó que siendo niño, aprovechando que su madre había salido de la casa, tomó las pinturas que había en la cochera, y pintó en el piso de la cocina la cara de su madre, y claro, siendo niño manchando mucho más que el piso donde según él había hecho el retrato de su madre.  Cuando su madre llegó y vio todo manchado, se asombró.  Contaba el pintor que fue a su madre, le tomó el brazo, y la trajo para que viera su pintura.  Y cuenta que su madre le dijo: “hijo, esa soy yo, ¿verdad?”.  Esa madre vio lo positivo en medio de aquel desastre, y justo ahí nació un artista famoso.

Hoy en la noche venía con mi esposa Ligia de una reunión con uno de nuestros equipos de trabajo más importantes para mi, y discutíamos como pasar a un nivel superior en la efectividad.  En el automóvil le escuché citar por lo menos cinco cosas positivas que había visto en la reunión.  Intenta ese ejercicio: hacer una lista de cosas positivas en medio de cualquier situación.

Ya tienes buena tarea.  Mañana las tres que siguen.

DOCE PRINCIPIOS PARA RESOLVER CUALQUIER PROBLEMA (2)

No hay ser humano que no haya tenido un problema.  Prácticamente podemos poner a toda la humanidad un uno de tres grupos: primero, los que están en medio de un problema; segundo, los que están saliendo de un problema; y tercero, los que están a punto de entrar a un problema.  Entonces, resolver problemas es tarea de todos.  Y sobre los problemas en sí, hay de muchas clases, pero todos tienen solución.  Hay “rompecabezas” complicados y sencillos, depende de las piezas, hay de cuatro piezas, y hay de 4000 piezas (y más), pero todos se pueden “armar”.  Espero que te ayuden los siguientes tres principios que he usado para resolver problemas.

Problemas24. Evitar el ataque personal.
Si en algún ámbito se da el ataque personal sin llegar a solucionar nada es en el matrimonio.  Pero no están solos.  Lo mismo pasa desde los miembros de un equipo de trabajo, hasta los candidatos a la presidencia de un país.  Todos hemos cometido ese error.  Y por supuesto, eso agrava el problema original, tanto que podemos perder de vista el problema por el calor emocional en el que podemos enfrascarnos, tanto, que al final se desintegran las relaciones, pero el problema no se resolvió.  El principio es muy sencillo.  No nos ataquemos.  Ataquemos el problema.  No nos dividamos.  Unámonos para hacer frente común.

5. Pensador de posibilidades.
Hace dos días escribí algo que para mi se ha convertido muchas veces en un juego, y es encontrar tantas soluciones como sea posible, mínimo diez, a un mismo problema.  Y para ilustrarlo les conté que para atarse los cordones de los zapatos hay por lo menos 35 maneras correctas.  Eso es ser un pensador de posibilidades.  Si te acercas a un problema con la actitud de que eso no tiene solución, es muy difícil llegar a resolverlo.  Pero si te acercas con la actitud de que si se puede resolver, lo primero que pasa es que no vas a renunciar fácilmente, porque crees que si se puede desenmarañar la situación por más complicada que sea.  Y segundo, liberas tu mente, no la encarcelas detrás de los barrotes de las imposibilidades.  Entonces se despierta la creatividad, y de ahí las soluciones.

6. Paz mental.
Todos los que hemos tenido problemas (¿quién no?), sabemos que: una mente confusa no genera buenas ideas.  Y creo que este es el primer asalto que debemos ganar en el cuadrilátero cuando nos enfrentamos a un problema.  La mejor forma de tener paz mental es por medio de la oración.  La Biblia dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.​  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6,7).  Una vez que tengas paz mental, estás listo para el siguiente “round”.

Mañana seguimos.