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SIN LA REALIDAD DEL PACTO LA FE ES PURA PRESUNCIÓN

He venido analizando este tema del pacto con un grupo de amigos.  Empezando por lo más básico, consultando sobre la definición de diccionario de la palabra pacto, luego las raíces en idiomas antiguos como el hebreo y el griego.  Y el tema es más relevante de lo que imaginamos, por ejemplo, en la actualidad, si nos aferráramos al pacto en su aplicación a los matrimonios habrían menos divorcios.  Así que es una palabra que encierra muchísimo bien en todas las esferas.

La palabra pacto habla de una relación que se establece entre dos personas, como un contrato o convenio.  Solo que puede darse en dos sentidos, en igualdad de condiciones, o no.  Cuando se da en igualdad de condiciones cualquiera de las partes puede romperlo, como en el caso del matrimonio, en el que ambos de procurar guardarlo para disfrutar de la unión.

El caso de no tener igualdad de condiciones es como en la extensión de un testamento.  El testador establece qué le da al heredero, y el heredero lo acepta o lo rechaza, y no puede cambiar nada del testamento.  Es decir, no puede alterar “el pacto”, solo lo acepta o lo rechaza.

Cuando el más grande de todos los pactos, por encima de cualquiera de los pactos entre naciones, y transnacionales, me refiero al de Dios con los hombres, este es un pacto de la segunda clase, de los que tienen esencia de testamento.  Por eso es que fue Dios quien tomó la iniciativa según su naturaleza que es dar, para que el hombre simplemente recibiera.  Así es Dios, Él nos quiere dar, y nosotros deberíamos querer recibir.

El pacto que Dios hizo con nosotros nos capacita para recibir.  Sin ese pacto no podemos recibir nada.  Por más fe que uno tenga, sin el pacto, no tiene ningún efecto.  Por ejemplo, si yo no tengo una cuenta que el banco me dio en la cual he depositado dinero, por más que yo tenga fe, si no tengo nada ahí no puedo transferir a nadie.  Si le digo a una persona que le voy a transferir tanto a su cuenta, pero yo no tengo un “contrato” con el banco de que puedo hacer transferencias accesando a su sistema, es pura presunción.  La otra persona va a darse cuenta muy pronto de que no le deposité nada.  En la realidad eso pasa cuando le das un cheque sin fondos a una persona, solo presumiste de darle algo que en realidad no tienes.

La fe funciona dentro de un pacto.  Aun, la vez que creímos para ser salvos, sin estar dentro del pacto, es porque a los que estaban fuera del pacto, es porque había quedado establecido en el pacto de Dios con Jesús, que cualquiera que creyere sería salvo.  La fe funciono porque había un pacto que la hacía funcionar.  Solo dentro de un pacto la fe funciona.

El pacto ya está hecho, ahora solo lo disfruto por medio de la fe, y muchas veces lo hago dando a Dios en mi reconocimiento de que todo es de Él.  Pues este es un mensaje inevitable del pacto: TODO ES DE DIOS.

RELACIONES HUMANAS: TALLER DIVINO (1)

Hoy me hicieron una pregunta, palabras menos palabras más, era esta: ¿qué hacemos con el reincidente?  Se referían a aquella persona que no cambia, y peor, que no reconoce abiertamente que debe cambiar, pues está bien en todo según su opinión.  ¿Se ha encontrado a alguien así?

Sinceramente, antes me sacaban de las casillas, me enfurecía, me daban ganas de ahorcarlo, le decía cuatro verdades en la cara, y al final hasta salía yo reprendido y humillado cuando me decía: ¿porqué se enoja?  Tenga paz, no se afane, y cosas así muy espirituales que me daban más ganas de entregarlo a satanás, mínimo estrangularlo.

RelacionesHumanasTodo eso fue un taller divino.  Les comparto algo que he aprendido de todo eso.

Diez ingredientes para tener relaciones de éxito:

1. Fe.
Me armo con este pensamiento: la gente puede cambiar.  Y lo he visto.  Si la gente no cambiara mejor no tener ninguna relación, será nunca salir del estado de decepción.  Siempre nos decepcionarán, y eso nos llevará a la frustración y amargura.  Pero si entramos en una relación sabiendo que ambas partes vamos cambiando, de seguro que esa relación está destinada a la madurez.  Una vez vino un amigo que me dijo: “¿Recuerdas como nos caíamos mal al principio?  Pero mira ahora”.  Y me dio la explicación la transformación de nuestra amistad.  Me dijo: “Jesús está en ti, Jesús está en mi, y cada día a crecido en ambos, y nosotros menguado, y como Jesús no se pelea consigo mismo, ahora somos buenos amigos”.  Mi fe es que cambies, que madurez, por eso las relaciones mejoran aunque hoy no sean tan buenas.

2. Paciencia.
El proceso de transformación no sucede de la noche a la mañana, pero sucederá.  Debemos dar oportunidad al cambio.  Por supuesto, si una persona, a quien le hayamos dado una tras otra oportunidad, no responde, de nuestra parte hicimos lo posible para que funcionara.  Lo que toca hacer es desligarse de esa persona, no seguir involucrándonos con esa persona.  Esto no significa rechazarle.  Tal esto le haga recapacitar, y si vuelve con arrepentimiento debemos abrir la puerta de la oportunidad.  La advertencia es esta: no te enredes con personas que no cambian, serán un ancla emocional y espiritual desgastante.

3. Pedir perdón.
Esta es una forma activa de hacer buenas relaciones.  Tenemos defectos, no somos los perfectos en la relación, creyendo que los imperfectos son los demás.  Si pides perdón eso te engrandece y construyes puentes para relaciones duraderas.

4. Perdonar.
Aun quien te ama más te herirá alguna vez de alguna forma, así que revístete de un espíritu perdonar, que como yo digo: “Antes de que te la hagan, ya debes estar dispuesto a perdonar”.  “El amor cubre multitud de faltas” (1P.4:8).

5. Hablar con sabiduría.
Las palabras pueden matar o avivar.  Las heridas de las palabras son más profundas y destructivas que las de un golpe en la nariz.  En una semana la nariz está bien, pero a veces pasan años el alma sigue sangrando.  Escoge bien las palabras como si fuera abono para que crezcan bien las relaciones.

Mañana sigo con las mejores cinco restantes.  Porque este tema es tan importante que debemos asimilarlas muy bien.

Mientras tanto, práctica estas.

Los “Rompe-Límites”

Sin esta clase de gente, los “rompe-límites”  ni siquiera habríamos salido de las cavernas.  Pero algún antepasado nuestro rompió los límites, se arriesgó y nos impulsó al siguiente paso.  Y así pasaron los años hasta que otro rompe-límites vino, tal vez fue el que trajo la iluminación en las calles de las primeras ciudades usando gas, y luego otro volvió a romper los límites y lo hizo iluminando con electricidad, y luego vino otro y perfeccionó lo anterior.  Luego vino otro rompe-límites y pensó en comunicación por voz directamente entre interlocutores, y ya no por frases cortas de telégrafo, y luego vino otro y pensó en teléfonos en todas las casas, luego vino otro y pensó en teléfonos portátiles para todas las personas, y luego viene otro y piensa es transmisión ya no de voz sino de video, y así vamos.  Esto es un resumen resumido solo de una cosa, pero cuántas más disfrutamos por esa gente rompe-límites.

Rompe-Límtes

Hay algunas características que son comunes en los “rompe-límites”:

  1. Ven con los ojos.  Parece tan sencillo, ver, pero la mayoría no lo hacen.  Prácticamente hacen las cosas automáticamente.  Ya no ven que algo se puede mejorar.  Ya no ven la suciedad.  Ya no ven otras posibles formas de hacer lo que hacen.
  2. Ven con el corazón.  Del punto donde están se levantan en la línea del tiempo para ver años, decenios y hasta centurias por delante, y hacen de su visión su futuro.
  3. Creen.  Están seguros que ellos pueden cambiar las cosas.  En su mente no hay muros infranqueables, hay túneles para atravesar las montañas de obstáculos.
  4. Son creativos.  Ponen los recursos de la imaginación a funcionar a toda máquina, y están persuadidos de que si se puede hacer aquello que imaginan.
  5. Son perseverantes.  Claro, porque creen en lo que hacen.  Sienten que han nacido marcados para cumplir con un destino superior a lo que ellos mismos pudieron escoger, así que se comprometen consigo mismos sin importar el precio que deban pagar.  Son gente que no se rinde, si fallan lo vuelven a intentar, y si fallan, lo vuelven a intentar, y si fallan… ya sabe.
  6. Trabajan en equipo.  Es tan grande lo que visualizan que hacerlo solos es un impedimento para el éxito, así que entienden la importancia de un equipo, y no de cualquier equipo, de un equipo de lujo.  Tal vez el más grande de los impedimentos prácticos para llegar a la meta sea un mal equipo.  Por eso se vuelven estrictos con su equipo solo para retarlos a sacar lo máximo.
  7. Piensan en grande a favor de los demás.  No son egoístas  motivados solo por el beneficio personal, son motivados por los beneficios que traerán a los demás.  Hay un deleite en eso, y esa es su mayor recompensa.

Vuélvete un “rompe-límites”.

Fe se Deletrea ERRE-I-E-ESE-GE-O: RIESGO.

Hoy terminó nuestro Seminario Vida de Excelencia, y la última charla la compartió Daniel Park, y dentro de muchas cosas realmente edificantes, dijo: “FE SE DELETREA erre-i-e-ese-ge-o: RIESGO”.

Ahora, como entender esto, porque algunos pueden llevarlo al punto de la imprudencia.  Si por ejemplo, tu dices, voy a pasarme a una casa mejor, donde por mes debe pagar mil dólares, y actualmente le alcanza para una de 2oo dólares, eso es imprudencia.  Pero, si en su corazón cree que Dios le dice que lo haga, entonces Dios le respaldará, eso es fe, y cada mes verá la provisión milagrosa.  Aquí el riesgo es creer en algo que por uno mismo no puede hacer.  Creer lo que tu mismo puedes obtener no es fe.  Fe es creer lo que por tu mismo NO PUEDES obtener, y depender solamente de Dios.

Claro, esta fe de obtener lo que por uno mismo no puede lograr, implica riesgo, pero es riesgo en Dios.  Porque está el otro lado de la moneda, los que saben que Dios les ha hablado algo y no se arriesgan, eso, dicho más claramente, es desobediencia.  Y tanto el que se arriesga sin fe, como el que no se arriesga con fe están mal, uno por imprudente y el otro por desobediente.

El punto de equilibrio es estar abierto a arriesgarse inspirados en la fe que Dios ha puesto en el corazón de cada uno.  Ahora, no es tan complicado saber cuando arriesgarse con fe, porque eso se sabe cuando llega el momento, hay una certeza inexplicable, pero la hay.  Diferente al que es imprudente, ese vive una ruleta rusa, sin saber qué suerte correrán sus pasos por sus decisiones, es algo muy lejos de aquellos que hacen algo por fe, lo cuales tienen esa inexplicable certeza, y por supuesto, los resultados les aprueban o les reprueban.

Tu, hombre imprudente, mujer imprudente, no des un paso.  Busca la fe en Dios, y luego actúa.

Pero tu, hombre de fe, mujer de fe, ¡arriésgate!

Recuerda, fe retrasada es desobediencia.

¿Dónde está Dios?

La pregunta es teológica y vivencial.  Para ambos aspectos la respuesta es dada en un tono de burla en el Salmo 115.

El mofarse es hecho abiertamente al confrontarse a los que dicen tener “dioses” con boca pero que no hablan, con manos pero que no hacen, con pies pero que no caminan.  La verdad es que está abiertamente diciendo que son un PURO RIDÍCULO los tales que confían en el producto de sus propias manos, que cómo les cabe en la cabeza llamarle “dioses” a lo que ellos mismos hacen. ¿No es al revés?  ¿Qué es Dios quien hace al hombre, y no el hombre quién hace a Dios?

Pero por ahora nos enfocamos en la pregunta incial:  ¿Dónde está Dios?  Primero lee el Salmo 115:

​ 1 ​No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,
Sino a tu nombre da gloria,
Por tu misericordia, por tu verdad.
​ 2 ​¿Por qué han de decir las gentes:
¿Dónde está ahora su Dios?
​ 3 ​Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho.
​ 4 ​Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
​ 5 ​Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;
​ 6 ​Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;
​ 7 ​Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.
​ 8 ​Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.​a​
​ 9 ​Oh Israel, confía en Jehová;
El es tu ayuda y tu escudo.
​ 10 ​Casa de Aarón, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
​ 11 ​Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
​ 12 ​Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
​ 13 ​Bendecirá a los que temen a Jehová,
A pequeños y a grandes.​b​
​ 14 ​Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
​ 15 ​Benditos vosotros de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
​ 16 ​Los cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
​ 17 ​No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio;
​ 18 ​Pero nosotros bendeciremos a JAH
Desde ahora y para siempre.
Aleluya.
El versículo 2 hace nuestra pregunta, y el 3 contesta: “Dios está en los cielos”.  Así mismo dijo Jesús cuando en el famoso Padre Nuestro oró diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos”.  Los cielos es donde está el trono de Dios, desde donde ejerce su autoridad.
A partir del versículo 9 y hasta el final del capítulo da la segunda parte de la pregunta que estudiamos: Dios está en medio de los que confían en Él.  Dios está en donde hay un ambiente de fe. Martín Lutero dijo que Dios había hecho que todo fuese dependiente de la fe, para que el que tuviera fe lo tuviera todo, y que el que no tuviera fe no tuviera nada.  Y empezando por la salvación, sin fe lo que hay es horrenda expectación de condenación.  Para el que no cree, Dios mismo puede estar sosteniéndole en su propia mano y no darse cuenta.

Tan solo cree y Dios entra en escena, o más bien, se corre el telón de las tinieblas para que entre la luz de la presencia de Dios.
Tan solo cree.

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