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Los “Rompe-Límites”

Sin esta clase de gente, los “rompe-límites”  ni siquiera habríamos salido de las cavernas.  Pero algún antepasado nuestro rompió los límites, se arriesgó y nos impulsó al siguiente paso.  Y así pasaron los años hasta que otro rompe-límites vino, tal vez fue el que trajo la iluminación en las calles de las primeras ciudades usando gas, y luego otro volvió a romper los límites y lo hizo iluminando con electricidad, y luego vino otro y perfeccionó lo anterior.  Luego vino otro rompe-límites y pensó en comunicación por voz directamente entre interlocutores, y ya no por frases cortas de telégrafo, y luego vino otro y pensó en teléfonos en todas las casas, luego vino otro y pensó en teléfonos portátiles para todas las personas, y luego viene otro y piensa es transmisión ya no de voz sino de video, y así vamos.  Esto es un resumen resumido solo de una cosa, pero cuántas más disfrutamos por esa gente rompe-límites.

Rompe-Límtes

Hay algunas características que son comunes en los “rompe-límites”:

  1. Ven con los ojos.  Parece tan sencillo, ver, pero la mayoría no lo hacen.  Prácticamente hacen las cosas automáticamente.  Ya no ven que algo se puede mejorar.  Ya no ven la suciedad.  Ya no ven otras posibles formas de hacer lo que hacen.
  2. Ven con el corazón.  Del punto donde están se levantan en la línea del tiempo para ver años, decenios y hasta centurias por delante, y hacen de su visión su futuro.
  3. Creen.  Están seguros que ellos pueden cambiar las cosas.  En su mente no hay muros infranqueables, hay túneles para atravesar las montañas de obstáculos.
  4. Son creativos.  Ponen los recursos de la imaginación a funcionar a toda máquina, y están persuadidos de que si se puede hacer aquello que imaginan.
  5. Son perseverantes.  Claro, porque creen en lo que hacen.  Sienten que han nacido marcados para cumplir con un destino superior a lo que ellos mismos pudieron escoger, así que se comprometen consigo mismos sin importar el precio que deban pagar.  Son gente que no se rinde, si fallan lo vuelven a intentar, y si fallan, lo vuelven a intentar, y si fallan… ya sabe.
  6. Trabajan en equipo.  Es tan grande lo que visualizan que hacerlo solos es un impedimento para el éxito, así que entienden la importancia de un equipo, y no de cualquier equipo, de un equipo de lujo.  Tal vez el más grande de los impedimentos prácticos para llegar a la meta sea un mal equipo.  Por eso se vuelven estrictos con su equipo solo para retarlos a sacar lo máximo.
  7. Piensan en grande a favor de los demás.  No son egoístas  motivados solo por el beneficio personal, son motivados por los beneficios que traerán a los demás.  Hay un deleite en eso, y esa es su mayor recompensa.

Vuélvete un “rompe-límites”.

¿Dónde está Dios?

La pregunta es teológica y vivencial.  Para ambos aspectos la respuesta es dada en un tono de burla en el Salmo 115.

El mofarse es hecho abiertamente al confrontarse a los que dicen tener “dioses” con boca pero que no hablan, con manos pero que no hacen, con pies pero que no caminan.  La verdad es que está abiertamente diciendo que son un PURO RIDÍCULO los tales que confían en el producto de sus propias manos, que cómo les cabe en la cabeza llamarle “dioses” a lo que ellos mismos hacen. ¿No es al revés?  ¿Qué es Dios quien hace al hombre, y no el hombre quién hace a Dios?

Pero por ahora nos enfocamos en la pregunta incial:  ¿Dónde está Dios?  Primero lee el Salmo 115:

​ 1 ​No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,
Sino a tu nombre da gloria,
Por tu misericordia, por tu verdad.
​ 2 ​¿Por qué han de decir las gentes:
¿Dónde está ahora su Dios?
​ 3 ​Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho.
​ 4 ​Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
​ 5 ​Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;
​ 6 ​Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;
​ 7 ​Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.
​ 8 ​Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.​a​
​ 9 ​Oh Israel, confía en Jehová;
El es tu ayuda y tu escudo.
​ 10 ​Casa de Aarón, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
​ 11 ​Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
​ 12 ​Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
​ 13 ​Bendecirá a los que temen a Jehová,
A pequeños y a grandes.​b​
​ 14 ​Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
​ 15 ​Benditos vosotros de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
​ 16 ​Los cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
​ 17 ​No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio;
​ 18 ​Pero nosotros bendeciremos a JAH
Desde ahora y para siempre.
Aleluya.
El versículo 2 hace nuestra pregunta, y el 3 contesta: “Dios está en los cielos”.  Así mismo dijo Jesús cuando en el famoso Padre Nuestro oró diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos”.  Los cielos es donde está el trono de Dios, desde donde ejerce su autoridad.
A partir del versículo 9 y hasta el final del capítulo da la segunda parte de la pregunta que estudiamos: Dios está en medio de los que confían en Él.  Dios está en donde hay un ambiente de fe. Martín Lutero dijo que Dios había hecho que todo fuese dependiente de la fe, para que el que tuviera fe lo tuviera todo, y que el que no tuviera fe no tuviera nada.  Y empezando por la salvación, sin fe lo que hay es horrenda expectación de condenación.  Para el que no cree, Dios mismo puede estar sosteniéndole en su propia mano y no darse cuenta.

Tan solo cree y Dios entra en escena, o más bien, se corre el telón de las tinieblas para que entre la luz de la presencia de Dios.
Tan solo cree.

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El Poder de la Confesión

Somos el producto de nuestras confesiones.  Dicho personalmente: SOY LO QUE HABLO.

“Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre;
Se saciará del producto de sus labios.
La muerte y la vida están el poder de la lengua,
Y el que la ama comerá de sus frutos.”  (Pr.18:20,21).

Lo que dice Proverbios es que nos nutrimos de lo que decimos, y que es tan poderoso lo que decimos, que mejor cuidemos muy bien lo que confesamos, pues puede ser para bien o para mal, porque sea como sea comemos del fruto de nuestras palabras.

Generalmente la gente no se cuida de lo que dice, pero la ignorancia no inhabilita el poder de la confesión.  Deja de decir:

  1. “Yo nunca cambiaré”
  2. “Para mí no hay perdón, yo soy un caso perdido”
  3. “Yo no puedo hacerlo”
  4. “Ese es mi carácter y así soy yo”
  5. “Yo no soy bueno para… memorizar, cantar, leer, evangelizar, hablar en público…”
  6. “Yo no calzo en ningún lugar”
  7. “Nada me sale bien”
  8. “Esto no tiene solución”
  9. “Aquí pasándola, como cuando usted era pobre”
  10. “Dios se olvidó de mi” (Is.49:14.15).

Lo que más bien debemos hacer es seguir esta regla: “Creí, por lo cual hablé” (2Co.4:13).  Es decir: “lo que Dios dice tu lo dices”.  No lo que creemos nosotros inspirados en nuestras debilidades, incapacidades, o circunstancias, sino en lo que Dios dice, y para el que cree todo es posible.

Un pasaje de la Biblia que ilustra esto extraordinariamente es Nm.13:17-14:9.  Si no lo lees, por lo menos te doy una de las tremendas lecciones que nos da: DONDE UNOS VEN IMPEDIMENTOS, OTROS VEN RETOS.  DONDE UNOS VEN IMPOSIBILIDADES, OTROS VEN POSIBILIDADES.  Lo que crees, eso confiesas, y lo que confiesas te sobrevendrá.

Cuida tus confesiones.