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FLEXIBILIDAD VERSUS INFLEXIBILIDAD

Abro un paréntesis.  Se supone que hoy continuo con la serie que empecé ayer sobre cómo romper con la depresión, sin embargo, voy a hacer un paréntesis en honor a la flexibilidad.

Y es que tengo algunos pensamientos sobre la flexibilidad y la inflexibilidad que me inspiró una reunión muy importante con todo el equipo a nivel nacional que tengo el honor de presidir bajo el nombre de KINGDOMTAKERS.  Y es que estamos escribiendo una declaración que contiene varias reglas de comportamiento corporativo.  Aquí van mis siete reflexiones:Flexibility

  1. La inflexibilidad trata todos los asuntos como si fueran iguales. La flexibilidad trata cada caso como particular.  En un dicho de Costa Rica, la inflexibilidad parte todos los ayotes (algo como la calabaza) por la mitad.
  2. La inflexibilidad se rige por la letra.  La flexibilidad se rige por el espíritu.  Y como dice un dicho de la Biblia, “la letra mata, mas el espíritu vivifica”.
  3. La inflexibilidad lleva a que las cosas se quiebren.  La flexibilidad permite que las cosas se doblen.
  4. La inflexibilidad no permite un nuevo punto de vista.  La flexibilidad te permite el cambio para bien.
  5. La inflexibilidad no da lugar a la misericordia.  La flexibilidad da lugar a la consideración si ésta contribuye al avance.
  6. La inflexibilidad apela a la perfección.  La flexibilidad apela a la excelencia.
  7. La inflexibilidad te eleva por encima de los demás.  La flexibilidad te pone al nivel de los demás.

La flexibilidad, por supuesto no promueve la mediocridad, ni tampoco pretendo descartar la inflexibilidad, como si fuera de menospreciar siempre.  Cuando debemos ser inflexibles y actuamos con flexibilidad es un error, pero cuando debemos ser flexibles y actuamos con inflexibilidad también es un error.  Tengo mis razones para creer que el segundo error es peor que el primero.  Aquí es cuando pedir sabiduría a Dios para actuar con amor y justicia es justo y necesario.  Aunque si seguimos un pequeña regla eso nos ayudará a decidir: HAZ A TU HERMANO COMO A TI TE GUSTARÍA QUE HICIERAN CONTIGO.

Cierro el paréntesis.

Decisiones Básicas = Sólidos Resultados

Estaba en una importante reunión, todos los presentes, unos treinta, dignos de admiración, cada uno con un haber de conocimiento y experiencias elevadísimo.  Todos con puntos de vista propios acrisolados por años de perseverancia en el buen desempeño de sus labores.  Escuchar a cada uno, solo acerca de un resumen de sus últimos éxitos, podría tomar muy bien una semana entera.

Lo complejo de la reunión era la diversidad de talentos, ocupaciones, puntos de vista, enfoques sobre los temas, pasión y visión de sus vidas, etc.  Íbamos a tratar un tema muy importante.  ¿Cómo abordarlo sin que la reunión se hiciera mil pedazos?

La Respuesta: Una decisión básica fue tomada por todos.  Estaríamos ahí, sin marcharnos, sin levantarnos para irnos, hasta que de alguna forma llegáramos a acercarnos al punto donde todos aceptáramos lo mejor de la comunidad que representamos, no a la individualidad.  Me maravilla como una decisión básica hizo que nos dispusiéramos a trabajar en busca de soluciones.

La moraleja se puede aplicar a mil asuntos.  Por ejemplo, a los matrimonios.  Si toman la decisión básica de seguir juntos sea lo que sea que pase, de seguro que arrglarán sus diferencias, y no optarán por divorciarse, todo por una decisión básica, cuyo resultado será una sólida familia.  Otro ejemplo bien puede ser tu equipo de trabajo, donde parte de la riqueza es que piensan muy diferente, pero eso no los divide, se mantienen juntos hasta encontrar sólidos resultados.

Ahora, hay muchas decisiones básicas en la vida que producen sólidos resultados.  En este momento se me ocurren unas veinte:

  1. Me acostaré temprano para levantarme temprano para ir a trabajar.
  2. No mentiré nunca.
  3. No seré infiel a nadie, empezando con mi cónyuge.
  4. No robaré.
  5. Seré de los que buscan soluciones a los problemas, no parte de los mismos.
  6. No me enredaré en asuntos financieros.
  7. Seré comprensivo con los demás.
  8. Veré a los demás como superiores a mi mismo, así tomaré lo bueno de ellos.
  9. Me concentraré en una cosa para hacerla bien y volverme experto.
  10. Evitaré enredarme en asuntos sexuales que dañen mi persona, mi matrimonio, mi familia y a otras personas.
  11. Siempre estaré dispuesto a perdonar y dar segundas oportunidades.
  12. Si caigo me volveré a levantar.
  13. Seré humilde reconociendo mis limitaciones.
  14. Seré humilde para pedir ayuda a quienes saben hacer bien las cosas.
  15. Aprovecharé al máximo el tiempo.
  16. En lo posible estaré en paz con todos, pues es mejor tener amigos que enemigos.
  17. Huiré de los vicios.
  18. Buscaré prosperar para poder ayudar mejor a los demás, y dejar un buen legado a mis hijos.
  19. Honraré a mi padre y a mi madre.
  20. Dios será lo número uno en mi vida.

Las decisiones básicas son como los ladrillos que se usan para edificar sólidos rascacielos.  Entonces, ¡qué importantes son!  Y además, por consecuencia, te harán disfrutar más de la vida.

Síguelas.

¿Sobrevivientes o Conquistadores? (P.3/Final)

¿Y cómo convertirnos en conquistadores?

Hemos oído de personas que por una tormenta en altamar son arrastrados a miles de kilómetros de su lugar de origen, y desde sus nuevas posiciones, totalmente desorientados, sin comida, sin agua, sin combustible, sin comunicación, sin nada, empiezan lo que será la mayor aventura terrenal de sus vidas.

De esta situación que algunas y algunos han vivido podemos aprender por lo menos los siete pasos de la conversión:

  1. La transformación empieza con una decisión.  Determinan luchar, no quedarse estancados en la incertidumbre sino moverse hacia tierra firme aunque a ciencia cierta no saben ni cómo ni cuando llegarán, pero no abrazarán la muerte como a su mejor amigo.
  2. Es gente común y corriente la que logra convertirse en conquistadora.  Es decir, no es privilegio de unos, es privilegio de todos llegar a ser conquistadores.
  3. Enfrentan las dificultades con mente y corazón inflamadas de posibilidades, no enfriadas por las imposibilidades aparentes ante sus ojos, sino con la convicción de que de alguna manera se resolverán, y como no sucumben a la muerte, descubren lo que ni se imaginaban como la solución.
  4. Se enfocan en una cosa.  Aquí no hay tiempo para lo superfluo, es asunto literal de vida o muerte.  Y así debemos enfrentar los retos de la vida, sin distraernos hasta conquistarlos.
  5. Surgen del interior poderes que no sabíamos que estaban ahí, y es sencillamente que se está desatando todo el potencial que desde nacimiento tenemos, pero que nunca habíamos usado, pero tales circunstancias nos revela de lo que somos capaces, como digo con alguna frecuencia: “los buenos marineros no se forman en piscinas, sino en las tormentas”.
  6. La perseverancia es inquebrantable.  Un hombre se perdió el desierto, estaban varios cruzándolo como parte de una competencia, pero se rezagó y perdió en rumbo, varios días después, terminada la operación de rescate sin buenos resultados, apareció llegando a una ciudad, cuenta que lo sostuvo pensar en su familia, que sus hijos no serían huérfanos, ni su esposa viuda, eso fue lo que le hizo seguir perseverando, y conquistó.
  7. Y una cosa más, en esos casos, la vida espiritual se enriquece, la necesidad de Dios aflora, la suplica de ayuda al Dios todopoderoso fluye de todo corazón, el clamor por la vida, y la resignación en que Dios haga su voluntad es genuino.  Nadie que pase por estas circunstancias volverá a seguir pensando en Dios de la misma forma.

Freedom

En conclusión, y como digo también: “Dios opera con anestesia o sin anestesia”; así que si quieres convertirte en un conquistador todo empieza con una decisión, pero tu decides si lo haces ahora en tierra firme o en altamar.

Se conquistador.

“El sábado me voy para Chile”

bandera_chile_0pzvEsa fue la frase que usó un miembro de mi iglesia para tener una cita conmigo.  Por supuesto, yo se la di, pues me parecía que era algo así como “ahora o nunca”.  El día de la cita llegó, fue ayer.  Lo atendí.  Y esto es lo que aprendí:

La gente que madura se evidencia por las decisiones que toma.

¿Cuántos de nosotros tomamos decisiones que reflejan más bien nuestras niñerías, nuestras inconstancias, faltas de seguridad, temores que nos amedrentan y huimos, orgullo, necedad, desobediencia, rebeldía, complejos de inferioridad o de superioridad, excusas vacías, terquedad al apegarnos a lo que sabemos no es lo correcto, pero no damos el brazo a torcer tratando de ocultar (cosa que no se puede) que fallamos torpemente?

Otra cosa que aprendí: Se madura.

Este hermano fue miembro de la iglesia, pero por algunas circunstancias se alejó por dos años.  Fueron sus decisiones de aquel momento.  Se juntó con personas que no debió, hizo cosas que no debió, dio pasos que no debió.  Pero luego de dos años comenzó a tomar otras decisiones.  La más importante, regresar a Dios.  Después regresar a la casa.  Justo así me lo contó.
Este año ha sido bueno para él.  Y ha crecido, ya no es el mismo.  Uno madura.  Por cierto, hay gente que te mira como fuiste, insiste con tus decisiones de que has madurado, y por tanto, ya no eres el mismo.

Antes de irse para Chile arregló varias cosas: dejó un dinero para que su madre pague cosas, tramitó documentos para ir a estudiar Arquitectura y Diseño Gráfico, lleva dinero para su sustento los primeros meses, lleva la intención de casarse allá, ya sabe a que iglesia va asistir allá, y además, sabe que él va a servir al Señor por encima de todo.  Deja un equipo de cómputo para que yo lo administre en la iglesia.  Además de las palabras de despedida, me dejó una carta y una ofrenda.  Oré por él y se marchó.

BUEN VIAJE…  le espera a los que toman decisiones maduras.