GPS CONTRA GPS: ASÍ ES LA VIDA

Hace unos días estuve fuera del país. Y como suele suceder en un país que no es el de uno, y una ciudad que no es la de uno, lo mejor, en estos tiempos de tecnología es usar un GPS, que en mi caso tengo uno muy bueno (¡gratis!) que se llama WAZE (por si a alguno le interesa descargarlo) que funciona en todo el mundo. Y aquí es donde empieza la historia.

Un amigo mío tiene un GPS también, el que solo es eso, un aparato hecho solo para eso, no como una aplicación para “smart phones”. Íbamos a un centro comercial y yo puse la dirección y activé mi GPS, que lo tengo en inglés. Ese día, mi amigo no fue, sino un nuevo amigo, amigo de amigo, fue conmigo, y por curiosidad él activó también el otro GPS (que no es tan bonito y efectivo como el mío), que está configurado en español.

Cuando nos dirigíamos al lugar, yo escuchaba que decía “turn left”, y el otro decía, “prepárese para hacer una derecha y luego una ligera curva a la derecha”. Ahhh y en español de España, no español latino. Por un momento me perdí porque seguí el GPS de mi amigo, pero casi de inmediato fui consciente de que yo no seguía ese GPS, sino el otro GPS. De ahí en adelante aunque el otro GPS diera instrucciones, yo las ignoraba completamente, y no me dejé guiar por ese GPS. Me rehusé a seguir sus indicaciones. Me planté en que yo seguiría solo las de mi GPS.

La vida es así, hay que estar tomando contínuamente decisiones: A la izquierda o la derecha, girar o no girar. Seguir o devolverse. Y las carreteras de la vida son muchísimas, así que a veces es un poco complicado. Ahí es donde uno valora un buen GPS. Nuestro GPS es Dios, Su Palabra y su Espíritu, y aquellos que nos revelan tales cosas para nuestra edificación. Si tu no le das lugar a Dios todos los días, nos podemos meter en una calle sin salida, y nos podemos perder una salida que era donde debía doblar, y todo eso tiene consecuencias, no solo de pérdida de tiempo, sino nos podemos ver en situaciones de peligro por no seguir UN SOLO GPS. Porque voces que te digan por donde ir sobran, pero su final puede ser camino de muerte. Qué Su Espíritu sea tu GPS.

Dr.GL

Dr. Guido Luis

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