LAS CINCO DIRECCIONES DE UN LÍDER (CINCO “AS”)

Uno de mis amigos internacionales, un coreano fuera de lo común, Daniel Park, nos compartía una excelente enseñanza en privado a un grupo de líderes que tengo el honor de dirigir.  Y a través de este medio, quisiera retomar su enseñanza para multiplicar el pan ahora con mi preparación, pero siguiendo su receta.  Me identifiqué de inmediato cuando oí a mi amigo repetir lo que yo una y otra vez he proclamado sobre la consideración del carácter versus carisma.  Estas dos “C” tienen ese orden, primero carácter, y después carisma.  No es que el carisma (dones, talentos, habilidades, poderes) no es importante, pero jamás puede ser el fundamento de la personalidad.  El carácter es el fundamento del carisma, eso le da el sello tan particular a cada persona.  Primero carácter, después carisma.

Las Cinco As son una muy buena forma de recordarnos en lo que debemos ocuparnos los líderes.

1. Primera A: ARRIBA.
No hay mejor modelo de liderazgo interesado en el bien de los demás que el de Dios mismo.  Pero también, la Biblia es clara cuando declara que no hay autoridad, sino la dada por Dios.  Así que si deseamos ejercer bien nuestro liderazgo, que implica ejercer autoridad, debemos hacerlo dependiendo de aquel que nos la dio.  Mirar arriba, como la primera dirección de los líderes tiene una buena razón de ser.  Los líderes somos propensos a la soledad, no porque seamos huraños, sino por la misma tarea de ir al frente, y tenemos que resolver una y otra cosa, enfrentar reto tras reto para seguir adelante, por lo que necesitamos fuerza, sabiduría, innovación, frescura, fe, perseverancia, amor, y ayuda personal, y no hay nada mejor que “mirar arriba”, ahí está la fuente de todo lo que necesitamos.

2. Segunda A: ADELANTE.
Los líderes debemos ver adelante.  Si conduces mirando el retrovisor de tu vida, o las ventanas laterales, muy pronto dejarás de avanzar.  Tenemos que mantenernos mirando hacia adelante, a la visión que hemos adoptado como el destino de nuestras vidas.  Los obstáculos serán normales en el camino, pero los vamos a vencer, porque seguimos con la mirada hacia el objetivo.  Es más, podemos caer en el camino, pero nos volveremos a levantar, porque no hemos perdido de vista el final.  Realmente cómo fue que empezamos no es lo importante, es cómo terminaremos.  En mi caso, sigo adelante en pro de la visión que recibí: una iglesia de cien mil miembros en Costa Rica.  Y esto me recuerda la historia de la carrera de sapos.  Se organizó una carrera de todos los sapos que quisieran subir saltando peldaño por peldaño una enorme torre que sirven para soportar los cables eléctricos.  A la cita llegaron toda clase de sapos, sapos grandes, pequeños, negros con pintas rojas, morados con pintas blancas, amarillos con pintas celestes, con ojos saltones, con lomos como de dinosaurios, etc. etc.  El árbitro se reunió con todos los sapos alrededor de la torre, y les dio las reglas, muy sencillas, el sapo que se cayera al saltar a uno de los peldaños hacia arriba, sería inmediatamente descalificado, y el que llegara más alto, sin necesidad de llegar al final de la torre sería el ganador.  Dentro del grupo había un sapito, y desde del mismo suelo ya le decían los demás: -para qué participas, serás descalificado desde el primer salto, no tienes la capacidad, no lo lograrás, mejor renuncia antes de empezar-.  Pero el sapito saltó de inmediato cuando sonó el pitazo de arranque.  Comenzaron todos a saltar, y los primeros que comenzaron a caer eran los morados con blanco, y así otros caían y… sapazooooo…  El sapito seguía recibiendo las palabras de desanimo pero eran desatendidas totalmente, y solo seguía y seguía, pronto pasó a los mejores que iban arriba, a los negros con pintas rojas, y siguió saltando.  Desde abajo los sapos organizadores le gritaban que ya era suficiente, que era el ganador, pero siguió hasta el final.  Cuando descendió los primeros que se acercaron fueron los sapos periodistas: ¿porqué no te detuviste?  ¿Cómo lo lograste contra todas las predicciones porque para nada eras el favorito?  La mamá del sapito llegó a auxiliarlo: -no le pregunten, no le pidan respuestas-.  ¿Porqué?  -preguntaron los sapos periodistas-, a lo que respondió su mamá: -porque es sordo-.  ¡Sigue adelante, hazte el sordo!

Mañana sigo.

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Dr.GL

Dr. Guido Luis

  • fherrera

    Excelente para comenzar una nueva semana. Arriba y adelante. Como un viaje en canopy, si nos soltamos de arriba nos caemos, y no hay mas opcion para moverse que adelante. Solo con estas dos direcciones tenemos bastante tarea, pero espero ya las otras tres... Aunque el sapito sordo tuviera mal gusto para el futbol... JaJa!

  • Lucille Gitto

    Great information :)

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