A LOS PREPOTENTES NI DIOS LOS QUIERE

Ayer jugaron México y Argentina su pase a la siguiente fase en la Copa Mundial de Fútbol 2010 en Sudáfrica.  No puede verlo completamente porque estaba con mi hijo Jonathan saliendo del hotel hacia el aeropuerto El Dorado en Bogotá Colombia para dirigirnos a nuestro amado país Costa Rica.  Sin embargo, si vimos el inicio.  Varios de los huéspedes del hotel estaban en el “Lobby” viéndolo.  Pregunté que cuántos iban con México, las caras me dieron la repuesta, y me devolvieron mi pregunta con otra pregunta: ¿de dónde es usted?  Pensé, si digo que de Argentina, les voy a caer muy bien, pero no es verdad.  Si les digo que de México me da la impresión de que no llegaré sano y salvo al aeropuerto, y además tampoco es verdad.  Y si digo que de Costa Rica, tal vez sospechen que en Centroamérica, en general, el sentimiento es que gane Argentina, pero yo sé que el sentimiento general en Sudamérica es que gane México.  Entonces, a la pregunta de ellos: ¿de dónde es usted?  Mejor les hice otra pregunta, no muy inteligente, pero para evadir: ¿Porqué ustedes siendo sudamericanos no van con Argentina?

La respuesta que me dieron es una sencilla pero clara realidad.  La respuesta fue: “Porque los argentinos son unos prepotentes”.  Ahora, si yo preguntara porque el sentimiento general de los centroamericanos era ir con Argentina, la situación es la misma: “Porque los mexicanos son unos prepotentes”.  Recuerden que estamos hablando solo de fútbol, para no malinterpretar.  Los mexicanos en algún momento hasta llegaron a decir que en centroamérica jugamos con un balón cuadrado.  Entonces cuando ayer Argentina anotó el primer gol la satisfacción era más que un gol, era porque era contra México, y cuanto anotó el segundo, ya algunos estaban crujiendo los dientes y con los puños cerrados deciendo: “que rico”.  El placer del segundo gol era orgásmico.  Y cuando vino el tercer gol era un éxtasis celestial.  Y el deseo de algunos era pasar a un nivel más alto, en su interior gemían por más goles contra México, seguro que algunos esperaban cinco contra cero, pero vino la anotación mexicana, y el fuego se enfrió pero todavía ese placer… de ganarle a México.

La clara verdad es: nadie ama a los prepotentes.  Podemos ser buenos en algo, y de seguro que eso atraería a muchos para que nos admiren o quieran aprovechar lo que sabemos.  Solo que cuando le agregamos el aroma, o mejor dicho, el hedor “prepotente”, en lugar de atraer alejamos, la verdad es que echamos a perder aquello tan bueno que tenemos.  Por ejemplo, y para que vean que no es algo de la nación, sino solo del fútbol, Messi, siendo argentino, una de las cosas que gustan de él es su “humildad”, y Ronaldo Cristiano, sin ser ni mexicano ni argentino, una de las cosas que no gustan de él es su prepotencia.

La consecuencia de esa clara verdad sobre la prepotencia tiene consecuencias.  Ya dije antes algo de eso, pero el asunto trasciende hasta las esferas del cielo.  Ni Dios quiere a los prepotentes, o sea, no es algo para pasar desapercibido, miren como lo ve Dios mismo:

“Dios mío,
tú estás en el cielo,
pero cuidas de la gente humilde;
en cambio, a los orgullosos
los mantienes alejados de ti.” (Sal.138:6 Biblia Lenguaje Actual).

Lo que tenemos que hacer no es dejar nuestras habilidades, o reconocer que somos buenos en algo, sencillamente es poner todo eso en una buena envoltura que se llama humildad.  Y esa humildad empieza por reconocer que Dios es Dios, y nosotros sus ovejas, necesitadas de Él.  Si no los ha hecho, empieza por recibir a Jesús en tu corazón para que Él sea quien te conduzca por sus caminos de bien, y no de mal.

Dr.GL

Dr. Guido Luis

  • Isa

    Excelente !! Apóstol..gracias Quítale el orgullo a tu siervo; no permitas que el orgullo me domine. Así seré un hombre sin tacha; estaré libre de gran pecado. Salmo 19:13

  • Christian

    Hola Apóstol, Bienvenido a casa, gracias por esta lección de Vida, gracias por enseñarnos de manera sencilla. Que bello seria tener algo así como la escuela de la Humildad, de fijo se que mucho al igual que yo, nos matricularíamos, porque aveces tenemos actitudes de cae mal, de Orgullosos, de Prepotentes. Que nuestra manera de ser sea agradable delante de los ojos de Dios, a tal punto que Dios mismo nos cuide y no nos aleje de su presencia. Dios nos bendiga a todos. Amen.

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