DAR POR PRINCIPIOS

Estaba en el estacionamiento cuando se me acercó un miembro de mi iglesia que me dijo: “cuando uno lo ve a usted no da la impresión que usted necesite que alguien le de dinero, sin embargo le quiero dar esto porque Dios me puso dárselo”, yo se lo agradecí, pero me hizo pensar varias cosas.

Este hermano no me dio algo porque vio una necesidad en mi tal que le conmovió sus emociones profundamente y ese sentimiento le impulsó a dar. Dio porque Dios le impulsó y él obedeció ese impulso. Pero cuidado que nos hemos acostumbrado a que nos estimulen a dar porque de lo contrario no lo haríamos, pues nuestras emociones son las que gobiernan. Si un día tienes poco tus emociones luchan contra ti porque dar a Dios sería dejar descubierta algún compromiso económico, así que nuestras emociones nos ganan y no damos. Pero también el otro caso, hemos recibido un gran suma de dinero que cuando pensamos en lo que debemos dar a Dios, es otra lucha con las emociones al pensar en la cantidad que debo dar, y muchos terminan igual, no dando a Dios.

Qué inestable la vida vivida por los impulsos de las emociones, es como vivir en una tormenta en el mar, a diferencia del que vive por principios, que es vivir en una poderosa roca que no importa si es azotada por el mar, permanece firme en la roca.

BoatStorm

Cuando uno vive por principios ellos son los que dan forma a nuestra personalidad.  Por ejemplo, yo he decidido nunca serle infiel a mi esposa Ligia; me puede salir una mujer desnuda insinuándose y yo huiré de ahí, es un principio en mi vida que hace que sea como soy.  Pero de la misma forma tengo el principio de dar.  Cuando llega dinero a mis manos es automático que piense en lo que voy a dar a Dios, mis diezmos, ofrendas, primicias y votos.

Lo que me preocupa es que aquello que condenamos puede ser que nosotros somos sus creadores.  Criticamos la manipulación que alguien pueda usar con el fin de movernos a dar, pero es que tal vez hemos mostrado que si no es así no damos.  Solo si contamos historias conmovedoras estamos dispuestos a dar, pero si no, no damos.  Si nos ofrecen ungir nuestras billeteras ahí no hay uno que se quede sentado, si nos dicen que pasemos debajo de un manto ungido y dejemos una ofrenda entonces hacemos fila para dar.  No niego que hay acciones proféticas que vienen del mismo cielo y nos sometemos a ellas, pero cuidado que luego dependemos solo de estas para dar, y se nos olvida la Palabra más segura que cualquier acto profético, y su Palabra dice: “indefectiblemente diezmarás”.  Dios mismo apela a dar por principios.  Si no vivimos por principios nunca maduraremos, y seremos infantes sujetos al vaivén de las emociones.

Da por principios.

Dr.GL

Dr. Guido Luis

  • Ariel

    Esto me recuerda a Abram, en Genesis 14:20 que dio el diezmo de todo al Sumo Sacerdote Melquisedec, en alabanza a Dios. Sin que nadie se lo pidiera,como usted bien dice Apostol, a puro principio. Una vez mas gracias por sus mensajes edificantes.

  • Fred Corrales B.

    Apóstol impuesta es esa necesidad de dar o devolver a Dios lo que le pertenece, en mi vida bendigo tu vida. Mil gracias por tu edificación.

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