A los Detractores del Diezmo

Apasionadamente prediqué ayer acerca del diezmo, empecé una nueva serie que he llamado DIEZ RAZONES POR LAS CUALES DEBO DIEZMAR.  No son todas las razones, bien puedes hacer una lista de treinta, pero, según mi criterio son las mejores diez razones.  Ayer, la primera parte, expuse dos.

La primera razón bíblica que di con versículos claros fue que Dios es el dueño de todo.  Explique entre tantas cosas algo que es fundamental para el que quiere diezmar, porque para el que no quiere, por más explicaciones, no entiende.  En Gn.28:22 Jacob se propone diezmar, y noten que Dios no se lo prohibe, o reprocha, tal como sucedió antes cuando otro, Caín ofreció a Dios su ofrenda.  Es que cuando hacemos algo fuera de su deseo Él lo reprocha.  En este caso no lo hizo.  Me escuchan los detractores del diezmo, que más que argumentos bíblicos, de si es de la ley o de la gracia, sus argumentos están aferrados a su egoísmo, tacañería, materialismo e ignorancia.

Luego hablé de que la segunda razón es que Dios lo ordena.  Esto a los estúpidos detractores del diezmo les parece inconcebible, y sobre todo decirles que tal cosa se encuentra en el Nuevo Testamento.  La razón bíblica del diezmo en Mal.3:8-10 es que “haya alimento en mi casa”.  Si los detractores saben leer léanlo en cualquier versión de su regalado gusto, dice igual.  Estoy cansado de las idioteces de los detractores, y no los aguanto más.  Saco el látigo y les tiro las mesas de su mezquindad para el Reino.  El argumento del diezmo no fue expresado en términos de pactos o dispensaciones, en términos de si fue en el Monte Sinaí o el Monte de Sión de donde se sostiene la admonición, fue en términos sencillos apelando a la humanidad de los que trabajan en las cosas sagradas.  Ellos comen, diezmen, para que haya alimento en mi casa.  Entonces el parámetro era que el diezmo rige mientras coman los que sirven en el templo.  Pero luego, el apóstol de la gracia, ni más ni menos, viene y toma lo dicho EN LA LEY, y dice que eso no fue para la ley, eso fue para que trascendiera hasta NOSOTROS.  El mismo argumento.  Porque el diezmo, dado antes del nacimiento del expositor de la Ley, Moisés, rige aún después, pues trasciende.  Si no me crees, que tal si le crees a la Palabra de Dios (1C0.9:3-13).

Detractor, ¿que harás con esta palabra?  ¿Lo mismo que has hecho con muchas otras?  ¿Pisotearlas u obedecerlas?

Dr.GL

Dr. Guido Luis

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