AL MIRARME AL ESPEJO HE CAMBIADO

Todos tenemos nuestro propio banco de memorias sobre nosotros mismos, y al ir pasando los meses, y los años, y las décadas, vemos que vamos cambiando.  Las curvas cóncavas se vuelven convexas y se desata una lucha para mantenerlas a raya.  Los que hacemos algún deporte y tenemos amigos de nuestra edad gritan porque se les desgarra un músculo, pero es más, se nos desgarra el alma a ver que los muchachos siguen como si nada y nosotros salimos renqueando, ja ja ja.

El color del cabello es asaltado al inicio por inocentes hilos blancos que nos arrancamos, pero luego son desimuladas pinceladas blanquecinas, y más adelante serán mechones blancos que mejor no los arrancamos porque si no… Pero entonces los atacamos con una guerra química… de tinturas… para ahogarles sus intenciones, pero lo que yo he visto es que al final se pierde la batalla y el manto de la sabiduría nos cubre, ja ja ja ja.

Cuando nos vemos en el espejo vemos que hemos cambiado, algunos decimos que nos ponemos más guapos, pero la verdad, es que no nos ponemos más guapos, solo seguimos siéndolo, ja ja ja.

Pero hay un cosa que me alegra al pasar el tiempo.

Ver que también he cambiado en mi carácter, en mi mente, en mi alma, y de entre todas las cosas una brilla como ninguna, más que una explosión por la colisión de grandes estrellas en el firmamento, que no puede pasar desapercibida: he cambiado en mi forma de relacionarme con los demás. Vengo de una familia pobre de las zonas rurales de Costa Rica.  Ahí creció mi madre y mi padre, y mi padre era uno de un montón de hermanos, ninguno cobarde, ninguno le tenía miedo a ningún hijo de vecino; si tenían que partirse en dos en una pelea, lo hacían, eran bravos (tal vez no sea la palabra más exacta, ja ja ja).  Bueno, yo vengo de ahí.  Pero cuando veo pasar el tiempo, ese carácter se ha moldeado, no he dejado la esencia, pero si la dirección, tal como un caballo, que cuando es entrenado no ha dejado su brío, solo que ahora está bajo control.  Un caballo salvaje puede matar a quien se le acerca, pero uno entrenado es una belleza.

¿Cuando ves en el espejo del tiempo, ves que has cambiado como el gusano en bella mariposa?  ¿O qué salió?  ¿Un dragón escupe fuego?  ¿Una mula loca?

DragonFire

Por cierto, antes de terminar, todavía no soy producto terminado, a veces quemo a alguien, ja ja ja.  A veces pateo también.  Pero menos, ja ja ja.

Y una cosa más, tengo que decir que el maestro ha sido Jesús, qué maestro, pero también Él quiere buenos estudiantes.  ¿Podemos decir lo mismo?  ¿Qué estudiante?

Si hasta con tu adversario (dijo Jesús) debes buscar buenas relaciones, ¡qué buena parte me tocará a mi que soy tu amigo!

Déjate transformar.

Refleja tu cambio.

Dr.GL

Dr. Guido Luis

  • Raul

    Aptl.: La verdad me llegó este mensaje de "Al mirarme al espejo he cambiado". Lo felicito!!! Tiene usted una gran capacidad para escribir y además una gran capacidad de instrospección. Me da la impresión que está volviendo más sus ojos a mirar los grandes y bellos cambios que Dios ha hecho en usted Y además volviendo sus ojos a la gente que lo rodea y que le quiere. Y hay personas que están con usted y que lo admiran no por lo que usted pueda ofrecer, sino por lo que usted ya ha hecho y sembrado. Gracias, por mostrar su parte más humana.

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