Category: Constancy

LAS TRES ETAPAS DE LA MOTIVACIÓN

“Etimológicamente, el término motivación procede del vocablo latino motus, tenía que ver con aquello que movilizaba al sujeto para ejecutar una actividad.  Podemos definir la motivación como el proceso psicológico por el cual alguien se plantea un objetivo, emplea los medios adecuados y mantiene la conducta con el fin de conseguir dicha meta.”  Es lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española.  Esto se le aplicaría muy bien al “Pirata” (nosotros) que tiene un mapa marcado con una equis en el lugar donde se encuentra un tesoro (el objetivo), lo que le motiva a aventurarse con su tripulación y su barco (los medios adecuados) hasta llegar a él (mantener la conducta con el fin de conseguir el tesoro).

Veamos las tres etapas de esa tremenda palabra.

1. “Se plantea un objetivo”.
Los objetivos eso si deben ser capaces de arrancar el motor de la motivación.  Hay objetivos que logran encender el motor, pero otros no.  Generalmente entre más desafiantes, más productivos, más rentables, y más prometedores, más generan la motivación.  Es como la gasolina de los aviones, si queremos volar la gasolina para autos no funciona.  Plantearse objetivos es, en una palabra: “visión”.  Y aunque no lo crean, el 90% de los seres humanos no tienen visión en la vida, solo pasan por el planeta sin haber pensado en grande, sin haber soñado cosas que fueron de impacto para muchos.  Simplemente nacieron, crecieron, se reprodujeron, y murieron.  Recuerda que nada existe sin ser primero un sueño.  Y una vez que tienes ese sueño comienza tu vida a moverse en esa dirección, de lo contrario, para un barco sin destino cualquier viento es bueno, y eso ocurre cuando no hay motivación.

2. “Emplea los medios adecuados”.
Una cosa que es muy frecuente es encontrarse gente con buenas ideas para desarrollar cosas pero se pasan la vida dándole vuelta a esas ideas, pero no las aterrizan, no van a la acción con los medios necesarios para construir según los objetivos planteados.  Si quieres llegar a ser un médico debes empezar por ser buen estudiante en el colegio.  Luego entrar a la Universidad, luego pasar cada curso, así hasta terminar.  Y puede ser que necesites trabajar para financiar la carrera, y eso implicará sacrificios, pero eso es solo parte de los medios hasta lograr el objetivo.  O bien, solicitar un préstamo estudiantil, y trabajar una vez graduado para pagar, y eso tal vez implique no andar en fiestas, no tener mucha vida social, etc., pero todos esas abstinencias son parte de los medios para llegar al final.  Dejemos de dar vueltas y veamos qué debemos hacer para llegar a la cumbre y salir de la planicie, y peor, del valle en que hemos estado.

3. “Mantiene la conducta con el fin de conseguir dicha meta”.
Muy latino, y de sobra “costarricense” es sufrir el síndrome de la postergación.  Es aquello de “mañana lo hago”.  Pero la trampa es como aquel cartel que dice: “Hoy no se presta, mañana sí”.  Pero cuando llega mañana no te prestan por que “hoy no se presta…”  No debemos decir “mañana lo hago”, debemos decir el día, la fecha, y el año.  Esto para que quede bien claro que no es algún día en que lo haremos, sino tal día de la semana, del mes y del año.  Mantener la conducta con el fin de conseguir dicha meta, se dice en una palabra: perseverancia.  Aquí viene a mi mente una frase que digo mucho: “La gota de agua no perfora la piedra por su violencia, sino por su frecuencia”.

Ánimo.

CONVIÉRTETE EN UNA PERSONA CINCO ESTRELLAS

Muchísimas cosas pueden definir a una persona, así que me aventuro a decir que dentro de todo ese abanico de posibilidades, hay cinco factores que son los que más pueden entrar en juego para definir a una persona como cinco estrellas, es decir, fuera de lo común, del más alto nivel.  Por supuesto, el tema queda abierto para sus comentarios y aportes, pero creo son cinco los pilares que harán que seas una persona completa, que si los tenemos nos convertiremos una mejor persona, cinco estrellas.

Voy a ir mencionando los factores en el orden de menor a mayor valor.

1. Apariencia.
Debemos cuidar nuestra apariencia, para que sea una buena apariencia.  Me refiero a salud, buena condición física, suficiente descanso, peso proporcional a nuestra estatura y edad, cuidado personal exterior como buen aliento, bien peinado, bien vestido (lo cual no quiere decir ropa cara), bien presentable a los demás.  Para una buena primera impresión no hay dos oportunidades.

2. Inteligencia.
Todos somos inteligentes.  Pero no todos la usan.  Todos tenemos un cerebro.  Solo tenemos que usarlo.  Algunos dicen que la mayoría solo llegamos a usar el 10% de nuestro cerebro, en el sentido de que ese es nuestro límite, y que no somos capaces de más, excepto algunos privilegiados como Einsten, que los mismos proponentes de ese mísero límite, dicen que usó el 20%.  La verdad es que todos podemos usar el 100% de nuestro cerebro, solo tenemos que usarlo.  Sencillo.  Todos podemos aprender idiomas, almacenar información, aprender profesiones, desarrollar destrezas, memorizar nombres, etc., etc., etc.  Y claro, usar todo eso para tomar buenas decisiones, prosperar y ayudar a otros.

3. Estabilidad emocional.
¿Cuánta gente conozco que tiene tremendos talentos, maravillosos dones, increíbles capacidades, PERO son tan inestables emocionalmente?  Lo que tienen de inteligentes y buena apariencia les falta de estabilidad emocional, y eso es como tener grande hoyos en el fondo del bote en alta mar.  Un día quieren una cosa, y el otro día quieren otra diferente.  Un día confían y el otro desconfían.  Un día tienen tremendos sueños, el otro día renuncian a sus sueños.  Un día dicen que mueren contigo, el otro día te abandonan.  Estabilidad es la palabra clave.  Dice la Biblia que los de doble ánimo, ni siquiera esperen recibir algo de Dios (Stg.1:6-8).  ¡Eso es muy fuerte!  Ni Dios avala a los inconstantes.

4. Generosidad.
Las buenas relaciones con los demás son importantísimas.  El buen trato, la amabilidad, la consideración a otros, etc.  Pero si hay algo que entre todas esas manifestaciones interpersonales es superior, es la generosidad hacia los demás.  Es romper con el solo pensar en mi, sino también en el bienestar de los demás.  Y si eres generoso no eres avaro.  Y el orden es así.  Primero generoso con Dios, segundo con tu familia, tercero con los que te rodean en una relación vital, cuarto con los que te rodean en el trabajo o estudio, cinco todo el mundo.  Sin embargo, no podemos ayudar a todo el mundo, pero si cada uno ayuda los cercanos, al final ayudamos a todos.  Y otra cosa, parece que algunos se oponen a que prosperes, pero si ves la prosperidad como una manera de ayudar mejor a otros, esa prosperidad es necesaria.

5. Espiritual.
Cómo dije, estoy haciendo mención de estos cinco factores, empezando con el menor y terminando con el mayor.  ¿Y cómo no va a ser este el mayor?  Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero con todas sus riquezas, ser Miss Universo o Mister Atlas, pero perder su alma?  Debemos buscar el reino de Dios antes que cualquier otra cosa.  Debemos volver al creador del cielo y de la tierra, no por nuestros caminos, sino por el único camino que lleva al Padre, Jesús.  Y todo el que recibe a Jesús recibe la vida eterna y entra en una comunión con el Espíritu Santo que nos conduce en la verdad y la vida en abundancia.

Si no has empezado… ¡Comienza a convertirte en una persona cinco estrellas!

ÉXITO ASEGURADO (5)

Ahora llegamos a la quinta palabra que nos conduce a asegurar el éxito, entiendo que el éxito no es un punto al final del camino, es un estilo de vida, es un caminar de acuerdo al propósito de tu vida, que no se mide por la apariencia material, sino por la satisfacción personal, y claro, se refleja también por un bienestar material, pero eso es la consecuencia, no la meta.  Puede haber gente que vive en un palacio de diamantes, pero su alma es una pocilga de frustración.  Eso no es éxito.  El éxito va más allá de las posesiones materiales.

Vamos a la quinta palabra:

5. Constancia.
Unos días atrás escribí una frase que no es mía, pero la he internalizado tanto que me parece que si lo es: “La gota de agua perfora la piedra, no por su violencia, sino por su frecuencia.”  La clave es la constancia, o como dije esa vez, la perseverancia.

Cuando digo constancia, viene a mi mente “ritmo”.  Constancia es mantener el ritmo.  Si un día vas a trabajar y otro no, luego llegas, luego vuelves a desaparecer, de seguro que de ese trabajo te van a desaparecer permanentemente.  Y de igual forma cualquier cosa que emprendas.  Si un día pintas, y otro no, nunca, o muy tarde terminarás de pintar tu obra y nunca la venderás o serás contratado para otra.  ¡Imagínate si tu corazón perdiera el ritmo!  Tendrían que ponerte un “marcapaso”, para que recuperes el ritmo.  Mejor ‘marca el paso” firme, de lo contrario no llegarás lejos.

En la música, la constancia, el ritmo, es clave, por eso se usa el metrónomo, para marcar el ritmo, de lo contrario ninguna pieza musical será buena.  En los estudios igual, si estudias un cuatrimestre, y el año que sigue te diste de baja, pero regresas por otro cuatrimestre, y nuevamente te ausentes por un par de años, jamás te graduarás.  Y si no faltas, pero no estudias con constancia, cuando vengan los exámenes te devolverán hasta que los ganes, y esto tampoco te pone en el camino del éxito.

Ningún hábito se establece si no es aplicando la constancia como norma de vida.  No se baja de peso si no se es constante en el buen comer y algún ejercicio.  Nadie se vuelve experto en ningún campo si no practica, practica, y practica.

Una cosa que debemos erradicar es la inconstancia de lo bueno, y la constancia de lo malo.  Es decir, dejemos de ser inconstantes en cosas buenas como la puntualidad, la excelencia, mantener buenas relaciones, los estudios, la buena lectura como la Biblia.  Y por otro lado dejemos la constancia en aquello que nos descalifica y destruye, como despilfarrar el dinero en lo inútil, vicios y perversiones, o usar demasiado tiempo en la televisión o internet basura, o pasar tiempo chismeando de los demás.  Son algunos ejemplos, pero tu sabes que cambios hacer, solo te animo a que los hagas.

La inconstancia es penalizada hasta en el mundo del espíritu, si oras a Dios, pero eres inconstante, eso obstaculiza la efectividad de la oración.  Eso está en Santiago 1: 6-8 (Ja.1:6-8).  Y ahí es donde se nos dice: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”  La clave es ser de un solo ánimo.  Seguir un solo camino.  Hasta que lleguemos al final.

Se constante, haste que lo logres.

Mañana la sexta palabra.