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CRONOS VS. KAYROS

Este post es muy importante, revisa como saber que cuando se usa “kairos” la interpretación del versículo se ve enriquecida en gran manera, y como también, cambia nuestra perspectiva de la vida, la cual no consiste en la duración del tiempo que vivamos (cronos), sino en los momentos particulares altamente significativos (kairos).

Lee los versículos y repasa las definiciones.

CRONOSvsKAIROS

La vida transcurre en el cronos, pero está hecha de kairos.

SE REQUIERE 100% DISPOSICIÓN, PERO NO SE REQUIERE 100% MADUREZ.

Hoy tuve una conversación con alguien entre muchas conversaciones que sostuve con alguien al final de una reunión.  Y en esa conversación dije a una persona que no se preocupara porque no fuera todo lo debería ser, que por supuesto, no me refiero a conformarse, sino que, estando en el camino, en el proceso de desarrollo, lo que yo le agradecía, y por eso, confiaba en él, era su disposición, que la tenía al 100%, aunque su madurez no se calificara igual.  Y por cierto, ¿quién es maduro al 100%?

Lo bueno del que está dispuesto es que aunque no tiene su madurez al 100%, al estar dispuesto, está en el mejor ambiente para desarrollarse.  No conozco a nadie que madure más rápido que aquel o aquella que sirve en algo por su disposición a hacerlo.  No se madura encerrado en una vitrina de cristal, sino en el taller de las relaciones, los retos, los compromisos, el servicio.  La clave para el desarrollo hacia la madurez está en la disposición.  Es como la raíz del árbol, sin ésta el árbol no se desarrollará al máximo.

Una vez dije: “El camino al éxito está pavimentado de fracasos”.  Y también se puede decir así: “El camino a la madurez está pavimentado de fracasos”.  Quien nunca se equivoca nunca tiene la oportunidad de ser humilde para reconocerlo, de mantener las relaciones a pesar de sus fallas, y aprender como hacer las cosas mejores.  Ahhh, y tener el carácter para levantarse y seguir adelante.  Justo en ese entorno es que se madura.

La gente dispuesta a avanzar, a seguir, a ser leal y fiel, es la gente que tiene garantizada la madurez.  Y de lo que acabo de escribir no pases por alto lo de “ser leal y fiel”, porque si hay algo que demuestre madurez es eso.  Un marido inmaduro es aquel que deja de ser leal a la causa del matrimonio, e infiel a la persona de su esposa.  Un padre inmaduro es el que deja de ser leal a la institución de la familia, e infiel a sus hijos e hijas.  Un líder inmaduro es el que deja de ser leal a una visión, e infiel a sus autoridades.

La disposición es una actitud que decides en un segundo.  La madurez es un proceso que dura toda la vida.  Entonces, ¿qué segundo más importante es ese en que te dispones?  Determinará todo.  Así de sencillo, todo.  Permítanme decirles algo de mi propia carrera.  Me dispuse a servir, a ser leal y fiel, y todo lo demás a venido por añadidura, y por cierto, me he evitado una vida tan complicada como la que tienen otros, que andan de aquí para allá, que prueban una y otra cosa, que un día tienen una visión, y otro día otra, que son fieles un día e infieles el otro.  Sus carreras han sido tortuosas.  Mi sugerencia es que vayas en línea recta, pues como dijo Euclides (el padre de la geometría), “La distancia más corta entre dos puntos está en una línea recta”.  Así que si quieres llegar más pronto, sigue una línea recta, y en el camino irás avanzando en la madurez.  No esperes ser maduro para empezar, pero no te atrases en afirmar tu disposición.

LA GENTE QUE MÁS LLEGAS A APRECIAR

Hace tiempo atrás fui con mi familia a almorzar a un restaurante, pero resulta que por ese día se requería hacer reservación, y no la hice.  Sin embargo, el restaurante no estaba lleno, la realidad era que no estaba al 30% de su capacidad, así que había espacio de sobra.  Hice ver mi punto, pero me respondieron que debían dar prioridad a las personas que reservan en los próximos minutos.  Por supuesto nosotros queríamos entrar de inmediato para aprovechar el tiempo, y no hacer una reservación para dentro de media hora.  Les insistí que ya que estábamos presentes nos concedieran prioridad, pero siguieron con el mismo argumento de que debía llamar para reservar.  Se que ustedes estarán pensando como yo, si leyeron uno de mis blogs de la semana pasada: ¡otra regla estúpida!

En fin, en este caso, nos fuimos a otro lugar.

Pero antes de irme pedí que si podía hablar con el gerente.  Me indicaron donde encontrarlo.  Lo esperé unos minutos y luego me atendió.  Le conté mi historia y me fui.  Ahora cuando voy a ese lugar me atienden como rey, todos, hasta los nuevos me llaman por mi nombre, y aquel que no me dejó entrar, es el que con más respeto me atiende.  Cuando he llevado a alguien a ese lugar se quedan admirados de como me conocen, cualquiera creería que voy con frecuencia, pero la verdad es que es por aquella ocasión.  Veo como me aprecian.  El gerente me dijo, sabe don Guido Luis, usted es uno de esos clientes que uno valora, porque vienen a uno le dicen lo que pasó, y eso nos permite mejorar.

Yo pensé que aquel gerente solo me estaba diciendo eso para evitarme y hacerme sentir bien, pero lo cierto es que estaba procediendo con profunda honestidad.  Alguna vez solo he pasado por la puerta del lugar y me saludan por nombre.  Hicieron un cambio, aprovechando mi observación responsable del trato que me dieron una vez.

Esto que les cuento es lo mismo que otros han hecho conmigo, y hoy mismo lo hizo uno con el cual estoy, por un lado profundamente agradecido porque me lo indicó maduramente, pero por otro lado profundamente apenado por lo que le pasó.  Les cuento, fue a la primera reunión de mi iglesia a las 8:00 am, pero llegó tarde por alguna razón.  Cuando quiso entrar, no se lo permitieron y le indicaron que la próxima era a las 10:00 am, pero él no podía quedarse por un compromiso que ya tenía.  Así que se marchó.  Me contó que precisamente recordó otra vez que llegó tarde, y había sido once años atrás, me cuenta que en ese entonces llegó al final de la reunión, pero nadie le impidió entrar, y ese día fue el día de su nuevo nacimiento, y desde entonces ha estado en la iglesia.

Este comentario que me hacen hoy me hizo sentir profundamente apenado, pero a partir de hoy, dentro de la gente que más aprecio, se suma uno más.

LOS MEJORES TRABAJAN CON LOS MEJORES

Cuando violamos este principio, tenemos problemas, perdemos demasiado tiempo, tanto que a veces tenemos que empezar de nuevo, desde cero, para volver a edificar lo que fue destruido.  Este principio lo han descubierto los que se han vuelto mejores, y saben que si no se rodean de gente como ellos, es decir, los mejores, nunca llegarán a explotar a los niveles que desean, porque los mejores te harán flotar y elevarse, pero los peores te harán bajar y hundirse.

Los mejores necesitan a los mejores, porque los mejores:

  1. Los mejores tienen motivación propia.
    No hay que perder tiempo tratando de motivarlos, y menos frustrándose uno mismo tratando de hacer que ellos hagan las cosas.  Todo lo contrario, ellos hasta se vuelven como combustible para el “mejor” con quien trabajan.
  2. Los mejores ven adelante.
    Los mejores no ven atrás, ven adelante.  Están desarrollando la función en su lugar actual, de la manera actual, pero ya están viendo lo que se necesita para hacer las cosas cuando sean más grandes, para cuando se expandan.  Es como si ellos estuvieran siempre subiendo gradas, ven la que siguen.  No están conformes donde están, siempre ven como mejorar las cosas.
  3. Los mejores hacen de la excelencia su marca.
    Los mejores hacen lo que hacen con la marca de la excelencia bien sellada en la superficie de todo lo que tocan.  Lo que tocan brilla.  Lo que tocan se vuelve hermoso.  Lo que tocan huele a buena calidad.  Hay gente que lo que toca lo destruye, lo echa a perder, lo ensucia, lo degrada, lo mancha, lo aniquila, lo afea.
  4. Los mejores conocen.
    Cuando “el mejor” trabaja con “los mejores”, lo mejores saben de lo que está hablando su líder, porque ellos conocen, y no solo conocen la materia que domina “el mejor”, hasta aportan par que las cosas sigan creciendo.
  5. Los mejores tienen el mismo espíritu.
    Es decir, tienen una conexión especial con la cabeza de la organización, de la oficina, o del proyecto.  Han llegado a pensar de la misma forma, de soñar los mismos sueños, de aspirar a lo mismo, a hablar de la misma manera un lenguaje que para otros hay que traducirles para que entiendan.

Este principio es un principio bíblico.  Una cosa es que Dios escoge hasta lo vil para usarlo, y otra es que Dios usa a lo mejor.  Es verdad que Él escoge lo vil, pero no usa lo vil, lo santifica, lo llena de su sabiduría, lo capacita, lo bendice, lo fortalece, y lo unge, es decir, lo vuelve “lo mejor” a partir de lo vil.  Ya Saulo había dado muestras de un ímpetu fuera de lo común cuando el Señor lo tomó y lo convirtió en el apóstol Pablo.  No usó a Saulo, lo hizo un Pablo.  Y el Señor, “el mejor” trabajó con “los mejores”, y producto de eso tenemos esos escritos extraordinarios de Pablo.

¡Vuélvete de “los mejores”!

EXCELENCIA Y SER ESTRICTO

La excelencia es minoría en el mundo de los atributos.  La mediocridad es mayoría.  Alguien dijo hace un tiempo: “Si la mediocridad se comiera en el mundo no habría hambre”.  La idea es clara, la mediocridad está por doquier.  Se ha hecho parte de la personalidad de muchos, que luego la exportan a los puestos públicos y privados.

En el mundo de la empresa privada se logra controlar más esa exportación por los controles propios de ese sector.  Sin embargo, en los puestos de servicio del gobierno (por lo menos en los países latinoamericanos), la ausencia de controles permite que se exporte mucho más de la mediocridad personal a la laboral, y por eso, los peores servicios están en el gobierno.  No hay una dependencia del gobierno que compita con alguna privada.  Y ahora que se abren las oportunidades para que empresas privadas ofrezcan los servicios que solo las del gobierno han acaparado, van a tener que hacer cambios profundos, cuyas raíces están en el cambio de actitud para buscar la excelencia como norma de conducta.

Los detalles son la esencia de la excelencia.  Nadie que deje de prestar atención a los detalles logrará alcanzar la excelencia.  Si haces una carta, y descuidas los detalles de la ortografía, por más hermosos que sean los pensamientos que viertas en el escrito, se van a diluir por no ir acompañados de excelencia.  Si limpias una casa, pero solo fue por encima, pronto saldrá a la luz la suciedad oculta, y si la limpieza era tu trabajo, cuando la suciedad salga, también tu saldrás de tu trabajo.  Si tu trabajo es la construcción y estás pegando el piso, cuando se limpie la fragua, sabremos si lo hiciste excelentemente o mediocremente.  Si las juntas entre loza y loza no están parejas y rectas, no eres excelente.

Estaba viendo un documental sobre la vida de Michael Jackson, y aunque sabemos que hay anomalías graves sobre su personalidad y algunas conductas, una cosa que todos saben es que era estricto con sus músicos, y especialmente con sus bailarines.  Todo su show era con excelencia.  Si te fijas en las grandes marcas que han logrado la excelencia, son las que se fijaron en los detalles, e hicieron sus productos valiosos y de gran demanda por su manera de hacer las cosas, Apple es un buen ejemplo.

Y para terminar esta breve reflexión.  Los detalles te llevan a ser estricto.  Los que quieren ser excelentes son acusados injustamente de estrictos, como si ser estricto fuera pecado.  Ser estricto es fundamental para llegar a ser excelente.  Debemos ser estrictos con el uso del tiempo, lo que comemos, el carácter, la labor que desempeñamos, etc., etc. y así, fijándonos en los detalles, no hay otro destino que la excelencia.  Y como consecuencia, CALIDAD.