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CRONOS VS. KAYROS

Este post es muy importante, revisa como saber que cuando se usa “kairos” la interpretación del versículo se ve enriquecida en gran manera, y como también, cambia nuestra perspectiva de la vida, la cual no consiste en la duración del tiempo que vivamos (cronos), sino en los momentos particulares altamente significativos (kairos).

Lee los versículos y repasa las definiciones.

CRONOSvsKAIROS

La vida transcurre en el cronos, pero está hecha de kairos.

“NO ES LA FLECHA, ES EL INDIO”

Una vez, en una clase de golf que me daba un profesor, le comenté que porqué no avanzaba como yo quería, pues llevaba ya varias de las clases, y se acercaba la última, y no miraba el progreso que me había imaginado.  Buscando en mi mente las posibles razones, pensé que de seguro era la clase de palos que yo usaba, que no eran como los de los profesionales, de materiales especiales, cortados a la medida, personalizados hasta los últimos detalles, que en comparación a los míos, genéricos, seguro que hacían la gran diferencia.  Por supuesto, la clase de palos son un factor, pero mi profesor me echó abajo mi argumento, cuando me dijo: “no es la flecha, es el indio”.

Paso seguido, mi profesor me lo quiso demostrar.  Me quitó los palos y me dijo lo que quería hacer.  Tomó una de las pelotas, que no eran nuevas, eran recicladas, no eran de las mejores marcas, eran de las que se recogían en el campo.  La colocó en el suelo, se posicionó, me dijo que haría que saliera hacia la izquierda, hiciera una curva de tanto hacia la derecha y llegara justo a tantas yardas, y todo a una altura de tantas yardas también.  La golpeó con mis palos, con aquella pelota, y justo hizo lo que me dijo.  Después me dijo, ahora al revés, saldrá a la derecha, la curva a la izquierda, la distancia recorrida tanto y caerá en tal punto.  Se posicionó, la golpeó, ¿y qué creen?  Hizo lo que me dijo que haría.  Me volvió a ver, me dio el palo, mi palo genérico, y me dijo: “no es la flecha, es el indio”.

Muchas veces en la vida andamos diciendo que las cosas no nos salen como queremos, las cosas no dibujan las curvas que queríamos, las cosas no llegan hasta habíamos pensado, y entonces decimos que es por aquella o por aquella otra razón.  Hacemos una lista de los factores que nos echaron a perder nuestros sueños, que desplomaron nuestras aspiraciones, que bloquearon nuestros anhelos, que entorpecieron nuestro camino, y la lista de razones se parece a nuestro manual de excusas que todo mundo debe leer para que nos comprenda, pero saben que… “no es la flecha, es el indio”.

Una vez alguien molesto me dijo: “es que usted no me da la oportunidad”, pensando que a otros les tenía cierto favoritismo.  Y recuerdo que ahí entendí algo muy importante, “las oportunidades no te llegan, se crean”.  Si por ejemplo, quieres un ascenso, pero llegas tarde, respondes irrespetuosamente a tus superiores, haces mal lo que se te pide, tratas mal a los demás, no trabajas bien en equipo, chismeas, eres tan lento para hacer las cosas que haces parecer a una tortuga como si fuera “Flash”, y tras de todo siempre andas pidiendo permisos, y tras de todo, aumentos al salario.  Te digo una cosa, no estás creando las oportunidades para un ascenso, sino para un despido “flash”.  No es que el mundo se ha confabulado contra ti, es que… “no es la flecha, es el indio” el responsable.

Te animo a que creas que con “palos y pelotas” de los comunes y corrientes puedes hacer cosas extraordinarias.  Y cambiando la metáfora, los pinceles pueden ser genéricos, hasta que llegan a las manos de un Pablo Picaso.  La bola de fútbol puede ser de aquellas de “gajos” de cuero hasta que llegan a los pies de un Messi.  Las canciones pueden ser corrientes hasta que llegan a la boca de un Andrea Bocelli.  Las oraciones pueden parecer imposibles hasta que llegan hombres como Elías.  Es que estoy convencido que… “no es la flecha, es el indio”.

LAS PERSONAS ESTRICTAS SON DESAGRADABLES… PARA LOS MEDIOCRES

He sido considerado por algunos como una persona estricta, pero cuando lo han dicho es como si fuera un defecto de carácter, o una manera de ser equivocada.  Tal vez la confusión surja porque las personas estrictas se molestan cuando las cosas no se hacen bien, o cuando no se hacen a tiempo, o cuando la importancia de las cosas parece despreciarse al no responderse como se debe.  No es que la persona estricta es como un ogro, es que las demandas molestan a los que no dan la talla.  Por supuesto, una persona estricta puede cruzar la línea, y exaltado por la ineficiencia, la improductividad, la incompetencia, la pereza, la pérdida de tiempo y dinero, la lentitud, las excusas, y en general, por la mediocridad, muestran su desagrado en forma clara desde su tono de voz hasta sus ademanes.  Y no estoy afirmando que está correcto, pero si tratando de comprender a los estrictos, que merecen también una buena dosis de consideración.

Esta es mi lista de consideración:

Si no hubiese gente estricta no habrían cosas que pudiéramos darles la calificación de “excelente”.

Si no hubiese gente estricta no habrían vuelos (desafíos) exitosos al espacio, probablemente todos hubiesen sido fallidos intentos de fatales explosiones espaciales.

Si no hubiese gente estricta no habrían pasado al siguiente nivel muchas empresas exitosas el día de hoy.

Si no hubiese gente estricta para aferrarse a una visión, los que les atacaron les habrían vencido.

Si no hubiese gente estricta tendríamos las calles atestadas al doble o triple de más delincuentes.

Si no hubiese gente estricta no se hubieran descubierto los talentos de muchos que afloraron por demandarse al potencial que hay en la cuenta de todos.

Si no hubiese gente estricta las cosas nunca hubieran mejorado, y todo hubiera seguido igual, y por ende, lo que no progresa se atrofia.

Las personas estrictas tienen en gran estima la calidad.  De hecho, en control de calidad, lo que se requiere es que se cumplan las normas estrictamente.  Si las empresas que venden hamburguesas descuidan las normas de presentación, sabor, tamaño, peso, limpieza, atención, etc., hace ratos ya les hubiera pasado lo que les ha pasado a los que abrieron en una esquina su venta de hamburguesas y no fueron estrictos con la calidad, tuvieron que cerrar.

Ser estrictos nos ayudará en cualquier área de la vida, y por supuesto en cualquier ocupación que tengamos.  Ser estricto no es malo, es muy bueno.  Lo sentimos por los que no lo ven así, pero no llegaran muy lejos.

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NO INDISPENSABLE, PERO DIFICIL DE SUSTITUIR

Hace unos veinte años salí de un trabajo que desarrollaba en una de las mejores iglesias del país, pero por dirección de Dios, empecé lo que hoy es Kingdomtakers y MANA.  Cuando salí el líder principal delegó lo que yo hacía.  Siempre lo hice con entrega.  Nunca pensé en horarios o salario.  Siempre pensé en hacer las cosas con excelencia, con el mejor de mis esfuerzos, y con lo mejor de mis conocimientos.  Daba todo, no me guardaba absolutamente nada.

Nunca fue mi intención consciente llegar a hacer las cosas de tal manera que me reconocieran algo, ni para mi ego, ni para mi bolsillo.  Era solo mi actitud.  Es que quería hacer las cosas lo mejor posible.  Que nadie dijera que podía hacerse mejor.  Mejor no era posible porque ya lo había hecho.  Así fue como entonces, ahora que estoy yo al frente de personal lo veo claro, me fueron dando más cosas para hacer.  Cada cosa que me daban era de inmediato remodelada, sometida a la innovación y puesta en la sala de la re-ingienería, todo buscando los mejores resultados según el área demandaba.

Llegué a tener cinco departamentos a mi cargo.  Algunos me fueron dados como escombros, y en otras ocasiones ni eso.  Y aun peor, una de las áreas tenía hasta malos antecedentes, sin embargo, llegó a ser una de las mejores, llegó a ser como mi “flor en el ojal”, fue el trabajo con los jóvenes.  Hoy lo que veo con los jóvenes en nuestro ministerio seguro que es una cosecha segura de aquellas semillas de haber hecho una labor apasionada con todo el corazón.

Cuando llegó el día en que tuve que salir para hacer lo que estoy haciendo hoy, no hubo nadie que pudiera hacer lo que yo hacía, escogieron entonces a una persona por cada área, cinco personas tomaron el lugar que ocupaba yo solo.  Esto no es orgullo, es solo el resultado de que siempre quise hacer las cosas bien, creyendo que podía, y con la mente puesta en que no lo hacía para el ojo del hombre, sino para el de Dios, lo logré.  Nunca tuvieron que llamarme para reclamarme por algo que no estaba hecho para el día que debía estar hecho.  Nunca me oyeron reclamar por más trabajo.  Nunca me oyeron quejarme por el salario.  Nunca le falté el respeto a mis superiores.  Nunca hice caras de molestia por cosas delegadas.  Solo tenía un deseo, solo tenía una pasión, solo tenía un pensamiento.  El día que llegue a la presencia de Dios quiero oír de su boca “buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor”.

Sé que ninguno es indispensable, ¿pero porqué no intentar volvernos difíciles de ser sustituidos”.  Hay personas que más bien nos darían alegrías si se fueran, y serían fácilmente sustituidos.  Tu decides que cuáles ser.  Y si decides volverte difícil de ser sustituido, empieza por arreglar cualquier relación interpersonal, usar tu imaginación, conocimiento, tiempo y esfuerzo para hacer algo grande con lo que se te da; y todo porque de fondo tu motivación ulterior es servir para el ojo de Dios, de quién al final, son las recompensas verdaderas.

LA TIERRA DE LOS “SI HUBIERA” NO EXISTE

Las discusiones han sido acaloradas, la temperatura en algunos casos ha llegado en algunos casos al rojo vivo en aquellos que comentan y analizan el desempeño de los árbitros en la Copa Mundial 2010 en Sudáfrica.  Y lo que oí como muy interesante fue que ya se dejara de estar excusando apelando a que si el árbitro no “hubiera” afectado a Inglaterra, si no “hubiera” afectado a México, las cosas “hubieran” sido muy distintas.

Abandona por amor a Dios los “si hubiera” de tu vida porque:

1. Encienden el sentimiento de culpabilidad.
Lo que pasó pasó.  No te tortures con lo que no puedes cambiar.  Eso de si “hubiera” estudiado no estaría aquí.  “Si me hubiera” casado mejor con Ana y no con Juana no estaría oprimido por esta mujer de mala gana.  “Si hubiera” comido menos.  “Si hubiera” hecho caso.  “Si hubiera” aceptado lo que me ofrecieron en aquella ocasión.  “Si hubiera” tomado mejor aquella decisión.  “Si hubiera”…

2. Te dejan estancado en el pasado.
Estar en esa dinámica diabólica de recordar los “si hubiera” son además de dañinos para el alma, son como un ancla que no te deja zarpar a nuevos puertos.  Y el mar es muy grande, tanto como todas las oportunidades que hay en la vida, y todas las posibilidades para desarrollarte.  Conocí a un hombre que decía: “Si no hubiera firmado ese cheque nunca me habrían involucrado en ese desfalco”.  Eso lo dijo mientras pasaron los años, su cabello negro llegó a volverse blanco, sus años mozos se acabaron, pero su pasado seguía tan fresco como el mismo día en que ocurrieron los hechos años atrás.

3. Es mal invertir el tiempo.
Nada de lo que pasó lo puedes cambiar aunque confieses un millón de veces “si hubiera esto o aquello”.  No te martirices con los “si hubiera”.  Usa el tiempo para el presente y el futuro.  El pasado no lo podemos cambiar, pero el presente aprovechar para un futuro mejorar.

4. No nos dejan aprender.
Cuando nos concentramos en los “si hubiera” cerramos las puertas del aprendizaje.  Solo veo el pasado para aprender.  El pasado le da anemia a tu presente, pero el futuro lo nutre.  Sin embargo, si lo ves desde la perspectiva del aprendizaje, el pasado le da seguridad a tu futuro si tomas las lecciones en el presente.

5. Nos conducen a la conformidad.
Es como si nos cruzáramos de brazos diciendo: “bueno, eso es lo que pasó, y por eso es que vivimos así y así, que le vamos a hacer”.  Si mi papá hubiera sido buen padre yo no sería un maleante.  Ningún “si hubiera” tiene que determinar una correcta forma de vida hoy.  No podemos seguir viviendo fruto de los “si hubiera”, tenemos que volvernos responsables de nuestras decisiones, y usar la brújula que se orienta con el norte magnético del cielo.

LAS SIETE VIRTUDES GENERADORAS DE OPORTUNIDADES (4)

Termino esta serie hoy con las dos últimas virtudes de las siete en total.  Hasta aquí, las virtudes que considero que atraen las oportunidades han sido: 1. Puntualidad, 2. Integridad, 3. Educación, 4. Generosidad, y 5. Perseverancia.  Ahora vienen la seis y la siete.  Desde ya le animo para que desarrolle, a pesar de lo difícil que sea, esas virtudes, porque vale la pena que luego toquen a nuestra puerta las buenas oportunidades.

6. Fe.
La definición de “fe” más famosa dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (He.11:1).  Y dicho sencillo: “Es dar por hecho un hecho que no está hecho”.  Es la certeza que te hace esperar, y la convicción de que lo llegarás a ver.  Si de algo estoy seguro es que si hay alguna batalla en la vida que valga la pena es “la batalla de la fe”.  En mi caso personal, he decidido seguir creyendo, pues no hacerlo es perderlo todo.  La otra opción es seguir el camino de las emociones, que varían como el color del camaleón según la ocasión.  La mejor opción es la fe, que aunque soplen los vientos, y hayan tormentas en el mar, como la roca, es inconmovible, y veremos levantarse lo que hemos creído.  La fe es una virtud de Dios.  Nosotros no la manufacturamos, la consumimos.  Y en Jesús podemos tenerla para vencer cada día.

Debemos tener fe en Dios, en nosotros, y en los demás.  Tener fe en Dios jamás nos defraudará.  Tener fe en nosotros como en los demás nos puede defraudar alguna vez, pero debemos seguir creyendo, es mejor.  La gente que cree atrae las oportunidades.

7. Sacrificio.
Esta es la última de las virtudes.  Los que estudiaron con esfuerzo, trabajando y estudiando, o bien negándose vida social por estudiar para una carrera, o bien no estudiar por una causa superior, o dejar una cosa valiosa por otra más valiosa, tal como una madre que trabaja en dos lugares para mantener y educar a sus hijos, o una persona dejar su carrera por obedecer un llamado de Dios, o cualquiera que fuera el sacrificio, eso es una semilla que generará oportunidades, que al presente parece muerte, pero al tiempo dará a luz grandes cosechas, que en el terreno antes del sacrificio jamás germinarían.

No hay mayor prueba del amor que el sacrificio, pero este es el imán que atraerá las más grandes oportunidades en el futuro.

Espero que esta serie te haya animado a seguir y seguir, que en el camino de la práctica te esperan las oportunidades.