Category: Trabajo

¿EMPUJAS O TE EMPUJAN?

Me he encontrado en mi caminar por la vida con gente que hay que empujar para que hagan las cosas, y hay otros que más bien hasta lo empujan a uno.  Me refiero a la buenas cosas, comentar los que lo hacen para lo malo no vale la pena.  Y seguro que tu también puedes recordar a algunos con nombre y apellido a los que tenías que empujar, y también a los que te empujaron para ir a cosas mejores y más grandes.

En forma concisa esto es lo que pienso cuando digo ¿empujas o te empujan?:

1. A los que hay que empujar te restan las fuerzas, los que te empujan te las multiplican.
En mi caso, cuando hay gente que me empuja, me demanda que haga más, que de más, que logre más, y claro, según el potencial que uno tenga, así puede dar, pero cuando te “estimulan” entonces produces más, y al final se multiplicó lo que podías hacer.  Te pueden empujar a hacer un libro, a escribir una carta, a hacer unas llamadas, a visitar a alguna persona, a emprender una empresa, a desarrollar un negocio, a dar un seminario, a prepararte en algo más, ha pretender algo más grande… mil cosas.  Gracias a Dios por esos que te empujan.  En el caso de los que tienes que empujar para que hagan las cosas es como empujar un vehículo atorado en el lodo, no logran salir de ahí, giran y giran sus ruedas pero no llegan a ningún lado, más bien de ensucian, y todos tus esfuerzos se hacen en vano, al punto del agotamiento.  Si no ponen de su parte para salir de ahí, ahí se quedarán, y poco a poco se herrumbrarán hasta ser desechados.  Si por ahora eres de los que te empujan responde bien para que avances.  Y ojalá que aspires a volverte de los que empujan.

2. A los que hay que empujar no tienen visión, a los que empujan les sobra.
Los que empujan tienen sueños de grandeza, para ellos todo es posible, pero saben que solos no lo pueden hacer, así que empujan a otros a creer en sus sueños, y eso hace más grande la base para construir.  Los que empujan tienen sentido de dirección, quieren llegar a alguna parte, no están empujando al azar.  Ellos tienen un puerto donde quieren atracar, en cambio, a los que hay que empujar muchas veces están en medio del océano, y para ellos cualquier viento es bueno, pero para los que empujan no aceptan cualquier viento, solo si va en la dirección que apunta a su destino.

3. A los que hay que empujar nos pueden llegar a ayudar, a los que nos empujan de seguro nos ayudan.
En cierto sentido todos somos las dos cosas, empujamos y nos empujan.  No muy bueno es que solo respondas a cuando te empujan, y lo peor es que te empujen y ni siquiera respondas.  Los que responden solo cuando los empujan no es tan malo, indica que tienen ruedas por lo menos, porque de lo contrario sería arrastrarlos.  Pero los que empujan tienen motor.  Si respondes a que otros “te empujen”, es muy probable que descubras que también tienes motor, solo que faltaba que se estimulara un poquito.  ¡Enhorabuena!

NO INDISPENSABLE, PERO DIFICIL DE SUSTITUIR

Hace unos veinte años salí de un trabajo que desarrollaba en una de las mejores iglesias del país, pero por dirección de Dios, empecé lo que hoy es Kingdomtakers y MANA.  Cuando salí el líder principal delegó lo que yo hacía.  Siempre lo hice con entrega.  Nunca pensé en horarios o salario.  Siempre pensé en hacer las cosas con excelencia, con el mejor de mis esfuerzos, y con lo mejor de mis conocimientos.  Daba todo, no me guardaba absolutamente nada.

Nunca fue mi intención consciente llegar a hacer las cosas de tal manera que me reconocieran algo, ni para mi ego, ni para mi bolsillo.  Era solo mi actitud.  Es que quería hacer las cosas lo mejor posible.  Que nadie dijera que podía hacerse mejor.  Mejor no era posible porque ya lo había hecho.  Así fue como entonces, ahora que estoy yo al frente de personal lo veo claro, me fueron dando más cosas para hacer.  Cada cosa que me daban era de inmediato remodelada, sometida a la innovación y puesta en la sala de la re-ingienería, todo buscando los mejores resultados según el área demandaba.

Llegué a tener cinco departamentos a mi cargo.  Algunos me fueron dados como escombros, y en otras ocasiones ni eso.  Y aun peor, una de las áreas tenía hasta malos antecedentes, sin embargo, llegó a ser una de las mejores, llegó a ser como mi “flor en el ojal”, fue el trabajo con los jóvenes.  Hoy lo que veo con los jóvenes en nuestro ministerio seguro que es una cosecha segura de aquellas semillas de haber hecho una labor apasionada con todo el corazón.

Cuando llegó el día en que tuve que salir para hacer lo que estoy haciendo hoy, no hubo nadie que pudiera hacer lo que yo hacía, escogieron entonces a una persona por cada área, cinco personas tomaron el lugar que ocupaba yo solo.  Esto no es orgullo, es solo el resultado de que siempre quise hacer las cosas bien, creyendo que podía, y con la mente puesta en que no lo hacía para el ojo del hombre, sino para el de Dios, lo logré.  Nunca tuvieron que llamarme para reclamarme por algo que no estaba hecho para el día que debía estar hecho.  Nunca me oyeron reclamar por más trabajo.  Nunca me oyeron quejarme por el salario.  Nunca le falté el respeto a mis superiores.  Nunca hice caras de molestia por cosas delegadas.  Solo tenía un deseo, solo tenía una pasión, solo tenía un pensamiento.  El día que llegue a la presencia de Dios quiero oír de su boca “buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor”.

Sé que ninguno es indispensable, ¿pero porqué no intentar volvernos difíciles de ser sustituidos”.  Hay personas que más bien nos darían alegrías si se fueran, y serían fácilmente sustituidos.  Tu decides que cuáles ser.  Y si decides volverte difícil de ser sustituido, empieza por arreglar cualquier relación interpersonal, usar tu imaginación, conocimiento, tiempo y esfuerzo para hacer algo grande con lo que se te da; y todo porque de fondo tu motivación ulterior es servir para el ojo de Dios, de quién al final, son las recompensas verdaderas.

LOS MEJORES TRABAJAN CON LOS MEJORES

Cuando violamos este principio, tenemos problemas, perdemos demasiado tiempo, tanto que a veces tenemos que empezar de nuevo, desde cero, para volver a edificar lo que fue destruido.  Este principio lo han descubierto los que se han vuelto mejores, y saben que si no se rodean de gente como ellos, es decir, los mejores, nunca llegarán a explotar a los niveles que desean, porque los mejores te harán flotar y elevarse, pero los peores te harán bajar y hundirse.

Los mejores necesitan a los mejores, porque los mejores:

  1. Los mejores tienen motivación propia.
    No hay que perder tiempo tratando de motivarlos, y menos frustrándose uno mismo tratando de hacer que ellos hagan las cosas.  Todo lo contrario, ellos hasta se vuelven como combustible para el “mejor” con quien trabajan.
  2. Los mejores ven adelante.
    Los mejores no ven atrás, ven adelante.  Están desarrollando la función en su lugar actual, de la manera actual, pero ya están viendo lo que se necesita para hacer las cosas cuando sean más grandes, para cuando se expandan.  Es como si ellos estuvieran siempre subiendo gradas, ven la que siguen.  No están conformes donde están, siempre ven como mejorar las cosas.
  3. Los mejores hacen de la excelencia su marca.
    Los mejores hacen lo que hacen con la marca de la excelencia bien sellada en la superficie de todo lo que tocan.  Lo que tocan brilla.  Lo que tocan se vuelve hermoso.  Lo que tocan huele a buena calidad.  Hay gente que lo que toca lo destruye, lo echa a perder, lo ensucia, lo degrada, lo mancha, lo aniquila, lo afea.
  4. Los mejores conocen.
    Cuando “el mejor” trabaja con “los mejores”, lo mejores saben de lo que está hablando su líder, porque ellos conocen, y no solo conocen la materia que domina “el mejor”, hasta aportan par que las cosas sigan creciendo.
  5. Los mejores tienen el mismo espíritu.
    Es decir, tienen una conexión especial con la cabeza de la organización, de la oficina, o del proyecto.  Han llegado a pensar de la misma forma, de soñar los mismos sueños, de aspirar a lo mismo, a hablar de la misma manera un lenguaje que para otros hay que traducirles para que entiendan.

Este principio es un principio bíblico.  Una cosa es que Dios escoge hasta lo vil para usarlo, y otra es que Dios usa a lo mejor.  Es verdad que Él escoge lo vil, pero no usa lo vil, lo santifica, lo llena de su sabiduría, lo capacita, lo bendice, lo fortalece, y lo unge, es decir, lo vuelve “lo mejor” a partir de lo vil.  Ya Saulo había dado muestras de un ímpetu fuera de lo común cuando el Señor lo tomó y lo convirtió en el apóstol Pablo.  No usó a Saulo, lo hizo un Pablo.  Y el Señor, “el mejor” trabajó con “los mejores”, y producto de eso tenemos esos escritos extraordinarios de Pablo.

¡Vuélvete de “los mejores”!

ÉXITO ASEGURADO (3)

Hemos visto dos palabras de las siete para asegurar el éxito.  Evidentemente, el éxito no es casualidad, menos con la tercera palabra que estamos a punto de abordar.  El éxito no es fortuito, es predeterminado.  El éxito no ocurre por accidente, es el producto de varios factores que deliberadamente se juntan para que como resultado de esa fusión de elementos resulte el éxito.

La tercera palabra es: trabajo.

3. Trabajo.
La mayoría coincide en que trabajo tiene su raíz etimológica en la palabra en latín “tripalium”, que literalmente significa “tres palos”.  ¿Y cómo es que de ahí viene la palabra “trabajo”?  No viene por un significado directo, sino por lo que el “tripalium” evocaba.  El “tripalium” era un instrumento de castigo, de sufrimiento, de esclavitud.  Cuando un esclavo o siervo fallaba en algo, lo ataban al “tripalium”, algo como un cepo donde lo sujetaban, y ahí le infligían sufrimiento.  Así que, “trabajo” se relacionada con castigo, sufrimiento, y esclavitud.

Aunque ese es el origen etimológico, no estoy de acuerdo en el concepto en un cien por ciento.  Porque aunque no niego que el trabajo te “esclaviza”, porque no puedes hacer lo que quieres, sino cumplir con lo que el trabajo de demanda, y también nos puede llevar a sufrir cansancio por dedicarnos a alguna labor, no es justo el concepto si solo vemos esos aspectos.

Tenemos que ver el final del trabajo, de lo contrario si se cumpliría el 100% del concepto etimológico, pues si solo trabajamos y trabajamos y trabajamos y trabajamos, y no estamos haciéndolo con un objetivo, hasta el punto donde logrado el objetivo, otros trabajarán para nosotros, y sobre todo, el dinero trabajará para nosotros, si que estamos esclavizados hasta la muerte.

Los que huyen del trabajo serán esclavos de los hicieron bien su trabajo.

Planifica varios años, no solo uno, mejor una década.  Trabaja no con la mentalidad de sufrimiento, sino de esfuerzo, y con unos objetivos bien claros.  Esto es trabajo inteligente.  Muchos dicen que trabajan duro, pero no llegan a ningún lado, por eso es trabajo duro, pero el que trabaja inteligentemente, cada día es más suave su caminar, hasta el punto donde se podrá retirar “joven” porque al lograr sus objetivos, le dio trabajo a otros, y el dinero es su siervo, no su amo.

Te animo para que retomes este espíritu de trabajo en lo que debes, tus estudios, levantar una empresa, tu empleo actual con miras a aprender, a ascender, y luego independizarte para hacer lo tuyo.  Trabajo te lleva al éxito.  Los multimillonarios trabajaron 80 horas a la semana.

Mañana la cuarta palabra: Confianza.

ÉXITO ASEGURADO

Permíteme darte siete palabras claves para tener un éxito asegurado.  Les cuento que yo mismo estoy tomándolo muy en serio, hay una palabra en especial que está resonando como truenos ensordecedores dentro de mi, pero todas las siete palabras se traslapan, se superponen unas con otras, se mezclan como los diferentes colores de la luz para formar una sola luz blanca.

 

Las siete palabras son:

  1. Habilidad.
  2. Creatividad.
  3. Trabajo.
  4. Confianza.
  5. Constancia.
  6. Pasión.
  7. Profesionalismo.

Y cada una es un eslabón en la cadena del éxito.

1. Habilidad.
Hay un dicho que dice: “zapatero a tus zapatos”.  Es decir, cada uno en lo suyo.  De seguro que cada uno de nosotros tiene el potencial innato, designado por Dios, para desarrollar ciertas tareas que otros no las pueden hacer con el mismo grado de efectividad que nosotros.  No es que seamos mejores que los demás, sino que tenemos esas habilidades especiales que otros no tienen, y que a su vez, ellos tienen sus habilidades especiales que nosotros no tenemos.  Simplemente cada uno tiene lo suyo.  Ahora, si reconocemos para que somos buenos, y nos dedicamos a eso, ya estamos bien en el camino del éxito, que realmente viene a ser desatar todo el potencial del que fuiste dotado, y así cumplir el propósito específico de tu vida.  Reconocer tu habilidad es la punta del iceberg de tu potencial.

Cada quien tiene su propio éxito.  Si piensas que éxito es ser cantante, e imitas al que tuvo éxito, si no tienes la habilidad serás un magnifico desastre.  Él éxito tuyo está íntimamente ligado al potencial de tu propia habilidad.  Si tu habilidad es la cocina, lo mejor es que te vuelvas chef.  Si tu habilidad son los números, un contador, un matemático, un banquero, está en tu futuro, pero ser abogado no sería una buena idea.

Para que aflore todo ese potencial, eso sí, necesitas… Creatividad.  Eso mañana.

DOS CLAVES PARA UN PRÓSPERO AÑO 2010

Pensando en el año 2010 tenía la convicción de dos cosas que serán claves para que este año sea próspero.  Escuchaba a un amigo confirmando estas dos claves que les comparto cuando mencionaba un proverbio que dice: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.” (Pr.13:4).

Estas son las dos claves:

1. Trabajo.
El deseo no es suficiente.  Con solo el deseo no se alcanza nada.  Se debe ser diligente, es decir, trabajar.  Este año es año de trabajo, no para perder tiempo viendo televisión por horas y horas.  No es tiempo para andar socializando con amigos y descuidando los estudios.  No es tiempo para trasnochar y llegar tarde a las labores.  No es tiempo para andar navegando por internet curioseando sin algún enfoque particular que pueda contribuir más bien a tu desempeño, y por andar navegando así puedes naufragar peligrosamente y hasta fatalmente.  Trabaja con dedicación, con pasión, y responsabilidad.  Cuando digo trabajo, no me refiero a trabajo duro, sino a trabajo inteligente, que bien puede implicar trabajo duro, en el sentido de diligencia, pero sobre todo con inteligencia.

2. Formación.
Esta es la segunda palabra para estas doce claves para tener un próspero 2010.  Concéntrate este año en tu formación personal.  Que este año te desarrolles y venzas defectos que todavía estuvieron presentes en el año pasado.  Que se acabe la mentira en tu personalidad.  Que se acaben los temores y las depresiones.  Que se acaben las faltas de educación y defectos de carácter.  Si nos dedicamos a crecer personalmente, seremos como árboles que no importa los vientos que soplen, ya no somos como cañas que dobla el viento, sino como robles que lo parten.

Por supuesto, este blog no es un estudio sobre estos aspectos, sino una motivación que cada uno debemos aplicar de la mejor manera.  Hazlo, y te aseguro, que si te dedicas a este aspecto externo del trabajo, y al interno de tu personalidad, el año 2010 será no solo un deseo de que sea próspero, sino una realidad.