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VIVE SENCILLAMENTE SENCILLO

Muchos pueden vivir en forma complicada porque sencillamente no viven sencillo.  Este pensamiento lo tuve cuando minutos después de despegar mi vuelo a Miami, USA, comencé a completar mi fórmula de visa de entrada, y mi fórmula de aduana.  Tomé mi lapicero, desplegué mi mesa del asiento, leí lo que me pedían que completara, tomé mi pasaporte, y comencé a completar cada espacio.  Fueron unos cinco minutos o más, y listo, todo con buena letra.

¿Qué hubiera pasado si no hago mi tarea de completar mis debidas fórmulas?

Imagínense que llegue al puesto del oficial de migración sin llenar las fórmulas.  Me devuelven para que lo haga.  Con las filas que se hacen para entrar a Estados Unidos, tendría una gran demora.  ¿Y qué tal si mi destino no fuera ese puerto de entrada?  Perdería el vuelo, con ello, por nuevas leyes, mi tiquete de cientos de dólares.  ¿Y si no tuviera dinero en efectivo para comprar otro?  Bueno, llamaría a alguien que me hiciera una transferencia a mi tarjeta.  Ahhhh, pero por las carreras de ir a llenar las fórmulas, se me perdió el celular.  Pero de todas formas mi celular, por no prever, no tiene “roaming” internacional, y no funciona.  Pero bueno, ahora era entrar, y luego a ver qué.

Bueno, de alguna manera, por fin ingresé al país, pero cuando llegué frustrado por mi equipaje, el único que quedaba por tanto tiempo en carreras era el mío, pero me di cuenta de que no era el mío, era similar, pero alguien se había llevado el mío.  Mis notas de las conferencias iban ahí, mis trajes iban ahí, mis libros, mis zapatos, mis objetos personales, todo… se fue a otro destino.  Y cuando abrí la maleta que se parecía a la mía, en busca de algo que me sirviera como compensación, me di cuenta de que seguro era de alguna pervertida sexual porque iban cosas muy extrañas en esa maleta.  ¡Dios!  ¡Todo se me complicó!

¿Y la razón?  No haber vivido sencillamente sencillo.

SIETE PASOS PARA LOGRAR UNA META

Creo que todos los seres humanos queremos lograr cosas en la vida, es decir, tenemos metas.  Metas que pueden ir desde lograr una carrera hasta bajar de peso.  O desde levantar una empresa hasta ser un líder espiritual.  O desde ser un buen hijo hasta llegar a casarse.  La gama de metas es innumerable, de ahí que debemos seguir siete pasos, de lo contrario, hay tantas cosas que se pueden hacer que nos quedaremos viendo como pasa el tiempo sin hacer nada.  Muy bien cabe aquí el dicho de “mejor una en mano que cien volando”.
Pasos

1. Soñar.
Nada llegar a ser realidad sin primero ser un sueño.  Un sueño no es algo totalmente específico, pero si es una inspiración que te despierta para hacer algo.  Los sueños son como una puerta que te abre un mundo que deseas alcanzar.  Los sueños son un lenguaje, el lenguaje de la fe.  Y con la fe viene la imaginación, que te hace ver por adelantado el futuro.

2. Visionar.
Esto es comprometerte con tus sueños.  Soñar no es suficiente, debes casarte con tus sueños, ahí es donde se vuelve la visión de tu vida hasta que llegas a verla hecha realidad.

3. Planificar.
Te vuelves arquitecto.  Haces los planos y dibujas en tu mente etapa por etapa lo que deseas construir.  Los planes te van a guiar para no salirte del diseño de tu visión, de lo contrario pensando hacer un castillo terminarás haciendo un palomar.  Y como siempre digo: “El que no planifica, planifica para fracasar”.

4. Trabajar.
Soñar-Visionar-Planificar… ACCIÓN.  Es decir, manos a la obra.  Si no trabajamos siguiendo un plan amando una visión nunca veremos la sustancia ningún sueño.  Los millonarios trabajan 80 horas por semana.  Seguro hay un abuso ahí, pero la lección está clara.

5. Supervisar.
Lo que no se supervisa no se hace.  Es una ley.  Probablemente si papá y mamá no supervisan que sus hijos estudien, sencillamente no estudiarían lo suficiente para graduarse alguna vez.  A nivel personal, es la actitud de ser estricto en hacer aquello a lo que nos comprometimos.  A nivel de equipos de trabajo, es medir básicamente el cumplimiento de metas en el tiempo, la cantidad, y la calidad establecidas.  El espíritu de supervisar es que las cosas se hagan.

6. Evaluar.
Lo que no se evalúa no se mejora.  Es una ley.  Evaluar es valorar.  El espíritu de evaluar es cómo se están haciendo las cosas.  Supervisar es sobre quien trabaja.  Evaluar es sobre el rendimiento del que trabaja.  En ambos casos la medida debe ser la excelencia.

7. Innovar.
Lo que no se innova caduca.  Es una ley.  Innovar es lo que siempre nos mantiene al día.  Si una empresa fabricante de televisores se hubiera quedado haciéndolos de “tubos”, hace años que hubiera desaparecido.  Todos los puntos anteriores te llevan a la cumbre, pero la innovación te mantiene en ella.

Toma tiempo para reflexionar en cada punto para aplicarlo a tu vida, y nos veremos en la cumbre.

La fe planifica

Cuando Moisés envió a los doce espías a la Tierra Prometida no fue por incredulidad, pensando que tal vez no existía.  La idea era más bien reconocerla, cómo era, quiénes sus habitantes, cuál la forma geográfica, etc.  Y con el reconocimiento el plan adecuado para conquistarla.

Si Dios te dio una promesa entonces la fe planifica como llegar allá.  Tienes que saber que la Tierra Prometida NO VIENE A TI, TU VAS A ELLA.  La Tierra Prometida no tiene “dos patas” para caminar hacia ti, pero tu si las tienes para dirigirte allá.  Y la forma de ir allá se llama planificar.  Por ejemplo, si Dios te ha prometido ser un pastor, entonces prepárate, ingresa a nuestra ruta de entrenamiento en Kingdomtakers, prepárate en tu carácter, adquiere los hábitos fundamentales de la oración y estudio de la Palabra, sujétate a tus autoridades y sobre todo, define quien es tu mentor espiritual (que no son muchos), que debe ser alguien con por lo menos 25 años de servicio exitoso cuyas obras hablan por si solas.  No te dejes engañar por el que dice palabras como “pico de lora”.

Pero bueno, la fe se planifica.  Si tu fe es tener una célula, ¿cuál es tu plan?  Si tu fe es llegar a ser doctor, ¿cuál es tu plan?