Category: Aprendizaje

DIOS COMO PADRE

Este es el bosquejo del tema que compartí el domingo 19 de junio de este año.  Profundizar en cada punto lleva tiempo, por eso me gusta compartirlo para que revises personalmente cita tras cita y disfrutes más del tema.

Dios Como Padre

MUERE A TU VISIÓN

Hace unos 14 años estaba en los inicios del ministerio que hemos desarrollado, y desde el principio los jóvenes han sido muy importantes, de ahí que, dirigiendo personalmente la reunión de los jóvenes (en ese entonces unos ochenta en total que no llegaban siempre cada sábado), me alegré cuando llegó prácticamente toda una banda.  Acababan de ganar el primer lugar en un evento llamado “La Guerra de las Bandas”.  Siendo una banda cristiana, era todo un logro lo que ellos celebraban.  Dieciocho años después ya no existe la banda, y algunos de sus miembros no terminaron bien, todo por una sencilla razón: no murieron a su visión.

Les pregunté, teniendo el premio en la mano, que cuánta gente estuvo en el evento realizado una vez al año, me contestaron que la tremenda cantidad de unos quinientos, y en mi caso, eso era grande en comparación a mis inestables ochenta cada sábado.  Sin embargo, con firmeza les dije: “ayúdenme, vuélvanse la banda de los jóvenes, y un día tocarán todos los sábados frente a quinientos jóvenes llenos de la vida de Dios”.  Ellos no lo pensaron dos veces, la repuesta fue rápida y directa: ¡No!

Excepto uno, Oldman, que hoy es el director musical de una de las bandas, y el director asistente de todas las bandas que tenemos.  Está al lado mío.  Aquella banda analizó: ¿quinientos cada año y tocar en otros lugares todas las semanas, o estar aquí cada sábado, sin salir a ningún otro lugar, con un grupito de jóvenes que máximo llegan a ochenta, con alguien que nos promete algo grande y tiene esto pequeño?  Decidieron por lo que parecía más grande.  Yo les hablé claro con estas palabras: “mueran a su visión, únanse a la mía, y juntos la hacemos más grande”.  Esto suena mal para algunos, pero esto es lo que algunos hoy llaman “fusiones estratégicas”.  Y de las más actuales y famosas son las de las aerolíneas, donde una queda absorbida por la otra, al punto de que desaparece hasta su nombre, su logo, su publicidad, y por supuesto, algunos puestos importantes, pero decidieron morir a su visión para construir una más grande “fusionándose” con otro.  En algunos casos estas fusiones han sido la salvación de las partes o la parte más pequeña, y sus decisiones el futuro testificó que fueron las más acertadas.

He visto varios casos de personas que no decidieron morir a su visión, y que en lugar de hacer algo grande juntos, deciden independizarse sin discernir lo grande corporal desequilibrándose por la grandeza individual, sin discernir que el equipo puede lograr más que las individualidades.  De hecho, sin un buen equipo, las individualidades no brillan, que lo diga Messi en la recién pasada copa mundial de fútbol en Sudáfrica.  Acabo de ser testigo de una de esas malas decisiones de una persona, que hasta lamento haber apoyado financieramente.  En ese caso, a mi fue el que me faltó discernimiento.  Puedo recordar a otros que “no murieron a su visión”, que al final, no lograron mucho o nada.

Pero volviendo al principio.  Como les conté, han pasado unos 14 años, y aquel grupo de jóvenes creció, y hace unos cinco años ya eran aquellos quinientos jóvenes que había declarado, pero aquella banda ya no existía, y seguro que alguien los recordaba si les preguntaban, pero la banda que ahora estaba todos los sábados era otra.  Y hoy, aquel grupito jóvenes ha llegado a ser la reunión de jóvenes más grande del país, y cada sábado, la banda que si murió a su visión para tomar una más grande, toca frente a cinco mil jóvenes vibrantes en el Espíritu con sueños de grandeza adquiriendo un carácter brillante para mostrar al mundo una nueva generación.  Mis respetos para la banda Overflow, y mi admiración para los Takers, que tuve el privilegio de verles nacer desde aquellos primeros pasos en que les di la mano para que empezaran a caminar con la visión que Dios me dio.

¡Únete a esta visión!  ¡Vamos para cosas grandes, cada vez más grandes!

UNA VERDAD EXTRAORDINARIA: LA GENTE SI PUEDE CAMBIAR

Voy al grano.  Me resisto a marcar a la gente de tal forma que pareciera que nunca van a cambiar.  Yo soy un ejemplo de eso, y creo que cada uno de ustedes mis lectores, también.  Yo no soy el mismo de hace diez años, sin embargo, gente que me conoció hace diez años puede comentar con otros que yo soy de esta y de aquella manera, pero lo que está diciendo no es verdad, eso que dice es lo que yo fui, pero cambie.  En sus mentes yo sigo siendo el mismo, pero en la vida real soy otro.  Exactamente eso le pasa a todos los que han cambiado pero siguen siendo los mismos en la opinión de los que les conocieron tiempo atrás.

De mi parte, yo creo que las personas cambian.  Y aunque fueron de cierta manera, o cometieron errores de diferentes clases, me resisto a marcarlos así para el resto de sus vidas, me resisto a creer que llegarán de la misma forma hasta la tumba.  En el camino cambiarán para bien.  Eso es lo que yo prefiero creer.

Ahora, si no cambian, ellos fueron los que no aprovecharon mi forma de tratarlos.  Porque cuando tu no marcas a alguna persona le darás oportunidades que si no creyeras que cambian no se las darías.  Siempre he dicho que soy un hombre de oportunidades para los demás, y el fundamento de mi proceder es que creo que la gente cambia.

Puedes cometer errores, y hasta graves, pero eso no me autoriza a seguir llamándote de alguna manera por tus fallos.  Hay algunos que les encanta poner apodos según los errores de los demás, como si ellos no los cometieran, pero mejor sigamos llamándoles por sus nombres, y con la esperanza de que si cambiarán.

Yo creo que una de las virtudes de la naturaleza humana es cambiar para mejorar.  Tenemos la llave del cambio.  Desde que nacemos empieza el camino del continuo cambio, pasamos de infantes a niños, luego a jóvenes, y de ahí a la adultez.  Cambiamos de la inmadurez a la madurez.  Y aunque parece que algunos lo hacen a menor velocidad, y otros lo hacen a pasos agigantados, la verdad es que todos cambiamos.  Oigo que alguien dice: “es que fulano es un…” por algo que pasó hace tiempo.  No lo marques, como a ti tampoco te gustaría que te condenen a una forma de ser que ya no tienes porque cambiaste.

Lo peor, de verdad, lo peor, es cuando uno se marca así mismo y dice: “es que yo soy así, y nunca cambiaré”.  Desecha esas palabras.  No es verdad.  No nos condenemos a nosotros mismos. Hasta Dios cree que tu puedes cambiar.  Y si Dios lo cree, ¿quién soy yo para marcarme o marcarte?

¿CÓMO PERDONAR?

Meditaba en esto producto de una conversación con un hombre que expresaba una situación familiar, lo hacía en forma muy educada y respetuosa.  Muy lejos de ser grosera o airada, realmente notaba un espíritu tierno y apacible.  Realmente su situación no la supe exactamente porque no quise preguntar detalles si él mismo no los contaba, pero si era evidente que le afectaba.  ¿Y cómo no, cuando los involucrados son gente que se ama?

Dos cosas son básicas para perdonar:

1. Considerarme a mi mismo.
Si yo no perdono yo soy el primer perdedor.  No perdonar te quita la paz, provoca sentimientos incómodos que van desde enojo con la persona que no perdonas hasta odio y deseo de venganza.  Todo eso te ata a esa persona, y realmente me estoy esclavizando a esa persona.  Lo cual parece ilógico, porque lo que le daña a uno deberíamos soltarlo inmediatamente.  Si una serpiente te puede picar lo más sabio de soltarla.  Pero parece que algunos les gusta que le pique para sentir su veneno entrando por todas sus venas.  Y de verdad que ese es un veneno mortal.  Te daña la relación con tu cónyuge, con tus hijos, con tus amigos, y por supuesto contigo mismo.  He tenido experiencias donde de alguna forma he sido dañado por otros, y en mi caso, que trabajo con gente, las probabilidades son mayores.  Uno se encuentra gente ingrata a la que uno le da su amor, su estimulo, su amistad, su confianza, sus bienes, su privacidad, y al final te traicionan, te dejan, te abandonan, te juzgan, te critican, te denigran, y unas cuantas cosas más.  Todo eso, como insisto, se vuelve altamente probable que te provoque situaciones conflictivas que te pueden llevar a resistirte a perdonar, pero como he experimentado, el que sufre más no es quien dañó, sino el que no perdona.  De hecho muchas veces el que generó la disposición de falta de perdón ni se da cuenta de ese estado emocional destructivo del que no perdona.  Y el que causó el dolor vive feliz, pero el que no perdona está en una cárcel de depresión y angustia.  Llegué, y gracias a Dios aprendí rápido, a desarrollar un “espíritu perdonador”, que lo usó así: “antes de que me la hagan los perdono”.  Es decir, seamos realistas, nos van a herir, aún quien más nos ame nos herirá alguna vez, pero como yo no quiero ese veneno en mi corazón, antes de que me la hagan, estoy dispuesto a perdonarlos.  Es como un torniquete, antes que el veneno llegue a mi corazón, lo detengo perdonando por mi propio bien.  Y perdonar no es olvidar, es resistirme a ser afectado por lo que alguien hizo que me hirió.  La herida ya fue suficiente, no la voy a dejar abierta para que siga infectando todo mi ser.  Decido perdonar de antemano, así que cuando me pase algo que me quiera despertar el rencor, ya estoy programado para perdonar.


2. Considera a los demás.
Las personas que están alrededor tuyo pasan por situaciones, experimentan circunstancias, o simplemente ignoran que sus acciones los hacen actuar de formas no premeditadas que te dañan.  Por ejemplo, yo odiaba a mi papá, hasta que comencé a entender que lo que él hizo que me provocaba no desearle perdonar y eso a su vez me hacía una vida de desgracia era porque él estaba repitiendo el modelo con que lo había tratado su papá, y mi abuelo había actuado así con mi papá porque así lo había tratado mi tatarabuelo, y así, y así, hasta Adán y Eva.  Eso no solucionaba nada.  Pero le entendí, le consideré, y hasta lamenté como le habían tratado a él, y yo era una víctima del ciclo.  Ahí tomé como lema “que la esencia de la vida no es pedir que me comprendan, sino comprender a los demás”.  Y finalmente, perdonar es abrir la puerta de la segunda oportunidad, es dar lugar a la posibilidad de la restauración, de empezar de nuevo, y de las lecciones aprendidas, volverse cada día mejor.

Un consejo final:  perdonar muchas veces requiere una fuerza más allá de la  humana, ahí es donde el Espíritu Santo es nuestro ayudador.  Y con Él todo lo puedo en Cristo.

LA MEJOR MANERA DE APRENDER

Hicimos un viaje de quince kilómetros en tres horas.  Eso es lento, y además, por donde hicimos el viaje era un poco peligroso, la carretera en mal estado, oscuro porque lo hicimos en la noche, y desolado.  Ver a una persona era un alivio.  La aventura fue tratando de redimir el tiempo.  Veníamos de la Provincia de Limón, y cuando llegamos a un pueblo llamado Siquirres, decidimos, por el consejo de un amigo, tomar una ruta alternativa, que en teoría nos haría llegar más rápido a nuestras casas, y según estimamos estaríamos llegando a las 8 de la noche, pero llegamos a las 11 de la noche.

Seguro que si fuera de día hubiéramos disfrutado de una exuberante naturaleza, porque en algunos trechos del camino, prácticamente era selva madre, pero no vimos nada por ser ya de noche.  Veníamos cinco vehículos, y unas veinte personas entre todos.  Ahora, como mencioné, el trayecto de 15 kilómetros, que nos dijeron, se volvió toda una aventura de tres horas.  ¿Qué pasó?  Aún a una velocidad de 15 km por hora lo que nos tardaríamos sería una hora, pero tardamos tres horas, y en esas condiciones.

Lo que yo pienso es que simplemente en algún punto nos equivocamos, y en lugar de tomar a la derecha, tomamos a la izquierda, o viceversa, y eso nos complicó el regreso, nos complicó llegar a nuestro destino.

Esto me recordó un negocio donde reparaban relojes de pulsera.  Había en San José centro una solo relojería llamada “X”, pero al tiempo, habían dos más llamadas de la misma manera.  Cuando pregunté, para llevar mi reloj a reparar, si eran tan buenas como la original, me respondieron que idénticas.  El caso era que los hijos del dueño habían abierto tiendas iguales.  Ellos habían aprendido con su padre el oficio al estar con él en la tienda original.  La forma en que habían aprendido era oyendo y viendo a su padre, intentando hacer lo mismo, y siendo corregidos por él cuando se equivocaban.  Este sencillo proceso es la mejor manera de aprender.  Se llama ser “mentoreados”.

Si nuestro amigo nos hubiera acompañado para ver como él haría el trayecto, y nos fuera corrigiendo cada vez que perdiéramos el rumbo, de seguro que habríamos llegado temprano, y además nos hubiéramos librado de cualquier tensión por el hecho de no saber dónde estábamos, a dónde realmente llegaríamos, y cuándo llegaríamos.

Este proceso también se llamado por siglos “discipulado”.  Y lo más valioso que puedas tener como uno de los recursos para el “trayecto de tu vida” es un mentor.  Y esto se vuelve todavía de mayor estima si ese mentor es para tu vida espiritual.  De seguro que necesitas uno.  Si ya lo tienes, un líder espiritual, un pastor, que a la vez sigue las pisadas del más grande de todos los “mentores”, llegarás con seguridad a tu destino, y sin tantos golpes de los que pudiste librarte.  Aprecia a tu mentor, porque tu mentor sabe a donde puedes llegar, y su mentorado no es para mal, es para bien.

Yo lamenté que nuestro “amigo” no viniera con nosotros, eso nos hubiera ayudado mucho.  Pero creo que nadie de nosotros le insistimos para que nos acompañara, creímos que era muy fácil.  Pero es que aun lo fácil, se puede convertir en difícil sin un buen mentorado.  No menosprecies a tu mentor, a veces puedes tenerlo cerca y ya no requerir de sus servicios.  Por supuesto, el mentor se da cuenta de que no le tomaste en cuenta, y parte de su mentorado es dejarte ir sin él, aunque luego aparecerá con sus correcciones para bien.  Pero es mejor tomarle en cuenta, que como extra, fortaleces tu relación con él.

Moisés, el personaje bíblico, apreciaba tanto ese mentorado de Dios mismo, que una vez dio la impresión de desobedecerle, y cuando se le indicó una misión, él respondió que NO IRÍA, SI DIOS MISMO NO LE ACOMPAÑABA, que no aceptaría a otro compañero de camino, sólo a Él.

Aplica el principio del mentorado para tu trabajo, para tu liderazgo, para tu llamado espiritual, y para tu comunión con Dios.

¡MAE!: MIS DIEZ RAZONES PARA NO USARLA

Hace rato que quería decir algo al respecto del uso de esta palabra.  Primero porque soy libre para pensar, y libre para expresarme, lo cual no significa que eso me da libertad para irrespetar, es solo que deseo argumentar mi posición sobre este punto en particular.  Y para hacerlo lo más ordenado posible, y para recibir sus argumentos, y tomar su sabiduría con mayor provecho, me dispongo a compartir mis diez razones de por qué no me parece el uso de esta palabra; la cual nunca he usado, y con respeto y hasta humor, les pido a los amigos de hijos cuando llegan a nuestra casa, que por favor no la usen, y hasta el día de hoy no he tenido ningún distanciamiento o pérdida de la amistad al hacer esa solicitud, porque no es que me ofende como si fuera una palabra obscena o blasfema, pero no me agrada, así de sencillo, no me agrada.

Estas son mis diez razones, y tal vez las de algunas y algunos de ustedes:

1. Me gusta el idioma español, y en general los idiomas.  Cada uno es inmensamente rico en palabras únicas, que describen sentimientos únicos, sensaciones únicas, condiciones únicas, formas únicas, percepciones únicas, perspectivas únicas, expresiones únicas, y matices únicos.  Y dentro de su riqueza lingüística hay palabras exactas, hermosas, finas, agradables, y muy educadas.  “Mae”, y peor “maje”, es una agresión al español.

2. Que algunos digan que ya es un costarriqueñismo (de Costa Rica), no significa que sea bueno y agradable.  Entonces, como es “tica” la costumbre que todo lo dejamos para el final, ¿vamos todos a llegar tarde e incumplir con los plazos en que se debe entregar algún trabajo?  Si decir “mae” o “maje” nos identifica como costarricenses, ¿qué habrán sido los que escribieron el Himno Nacional que no usaron “mae” o “maje”?  ¿No será más bien alejarse de las verdaderas raíces que nos dan la peculiaridad del ser de los “ticos”, y más bien debemos rescatar?

3. El sentido de “mae” o “maje” no es como algunos dicen, equivalente al “pana” venezolano, o el “chico” de los cubanos, entre otros.  A manera de ilustrar que no es equivalente, pregunta: ¿le dices “mae” o “maje” a tu madre?  ¿Y es así de común que los hijos se lo dicen a los padres en Costa Rica?  Tampoco estoy diciendo que se use de común el “pana” para referirse a los padres, solo digo que a todas luces no es equivalente.  Porque he oído a hijos venezolanos que se sienten orgullosos de decir “pana” (amigo del alma) a su padre.  ¿Pero cuál es el orgullo de decirle “mae” o “maje” a tu madre?

4. “Mae” o “maje” tiene más connotaciones negativas que positivas.  Empezando por su mismo significado de origen, que simplemente es “tonto”, y aunque ha evolucionado a ser apelativo (para llamar la atención de alguien), todavía no han logrado quitarle del todo el olor negativo, tanto que los mismos que lo usan también se refieren como “mae” a alguien que hace algo incorrecto o lo hacen caer en algún tipo de broma, y hasta en una trampa.

5. “Mae” o “maje” no tiene dentro de sus connotaciones un trato respetuoso, en muchos casos es todo lo contrario.  ¿Lo usan todos los empleados para sus jefes?  Hazlo y verás que te echan.  Se ve que todavía tiene un tinte negativo.

6. Alguno está diciendo: “Yo si le digo a mi jefe mae o maje”.  ¡Ve y díselo al jefe de tu jefe!  Y si se lo dices a tu jefe es porque hay cierto grado de cercanía, pero evidentemente no es para todo mundo, y en mi caso prefiero usar palabras con las que pueda tratar con todo mundo.  De hecho, dentro de los olores negativos del “mae” o “maje” es que se usa en algunos círculos con un sentido de exclusividad, en el que solo ese “grupito”, que se creen superiores a todos los demás, lo usan para pavonearse frente a otros.

7. Usar “mae” o “maje” es una forma de pereza mental, porque en lugar de aprenderme el nombre de las personas, simplemente me refiero a ellos como “mae” o “maje”.  Lo cual, también lleva a contraer relaciones superficiales.

8. Algunos dicen que “mae” o “maje” es sinónimo de amigo.  Pero esto mismo me hace pensar en lo inestable de esta palabra, porque muchas veces se usa más bien como “enemigo”.  Si alguien amenaza a otro, no es extraño que antes de amenazarle pone por delante el “mae” o “maje” como manera de hacerle sentir su aversión.

9. Y una razón más.  En muchos casos esa palabra ya no tiene sentido, se ha vuelto una muletilla.  De diez palabras que salen de la boca, siete son “mae” o “maje”.  Y claro, eso no demuestra lo que algunos llamarían “cultura”.

10.  Y una última.  Mi deseo es estimular a usar bien el idioma como una muestra de educación y respeto.  Lo ilustro:  le he dicho a mis hijos que no le digan a todo “vara”.  A un sentimiento le dicen “vara” (“sentí una vara”).  A una situación de dicen “vara” (“estuvo peligrosa esa “vara”).  A una persona que molesta le dicen “vara” (“deje esa vara”).  Y así mil usos de “vara” que no da lugar a conversaciones educadas e inteligentes.

Y tengo dos conclusiones:

1. No estoy en desacuerdo que se pueda usar o crear alguna forma idiomática “tica” o extranjera para establecer relaciones amenas formales o informales, como por ejemplo: “mop”, “bro” (del inglés ‘brother’), “mi-herma”, “pa”, “men”.  Solo que con un “siempre y cuando”: cuidado de no violar algunos aspectos, que creo viola el “mae” o “maje” como ya he mencionado.

2. Especialmente, y sobre todo, a aquellos que se dicen ser cristianos.  Me parece desagradable en forma superlativa su uso en bocas de santos y santas, cuando tenemos, además del español, el lenguaje de Dios para relacionarnos unos a otros.  No se hasta donde puede llegar la evolución de “mae” o “maje”, como ha ocurrido con otras palabras, pero mientras no llegue a un significado rico, positivo, y educado, la destierro de mi vocabulario, de mi casa, de mi iglesia, y de mis más profundas relaciones con gente que aprecio.

He dicho.