Category: Madurez

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (CUATRO TIPOS DE OYENTES)

La “Parábola del Sembrador” es la más famosa de las parábolas que compartió Jesús, y la importancia de esta se debe a dos cosas, uno, que esta es clave, según dijo Jesús mismo, para entender todas las demás, y dos, que esta es transcendental porque se refiere al oír que lleva a la fe para la salvación eterna. Y una cosa más antes de ir al bosquejo, las cuatro actitudes que se tienen al oír la Palabra no solo se presentan en los no creyentes, lamentablemente también en los creyentes, de ahí que también debemos tener oído abierto para recibir lecciones para nuestro provecho en la fe.

La Parábola del Sembrador

¡Nuestro anhelo es llegar a ser tan frutífero como el que dio más: ciento por uno!

SE REQUIERE 100% DISPOSICIÓN, PERO NO SE REQUIERE 100% MADUREZ.

Hoy tuve una conversación con alguien entre muchas conversaciones que sostuve con alguien al final de una reunión.  Y en esa conversación dije a una persona que no se preocupara porque no fuera todo lo debería ser, que por supuesto, no me refiero a conformarse, sino que, estando en el camino, en el proceso de desarrollo, lo que yo le agradecía, y por eso, confiaba en él, era su disposición, que la tenía al 100%, aunque su madurez no se calificara igual.  Y por cierto, ¿quién es maduro al 100%?

Lo bueno del que está dispuesto es que aunque no tiene su madurez al 100%, al estar dispuesto, está en el mejor ambiente para desarrollarse.  No conozco a nadie que madure más rápido que aquel o aquella que sirve en algo por su disposición a hacerlo.  No se madura encerrado en una vitrina de cristal, sino en el taller de las relaciones, los retos, los compromisos, el servicio.  La clave para el desarrollo hacia la madurez está en la disposición.  Es como la raíz del árbol, sin ésta el árbol no se desarrollará al máximo.

Una vez dije: “El camino al éxito está pavimentado de fracasos”.  Y también se puede decir así: “El camino a la madurez está pavimentado de fracasos”.  Quien nunca se equivoca nunca tiene la oportunidad de ser humilde para reconocerlo, de mantener las relaciones a pesar de sus fallas, y aprender como hacer las cosas mejores.  Ahhh, y tener el carácter para levantarse y seguir adelante.  Justo en ese entorno es que se madura.

La gente dispuesta a avanzar, a seguir, a ser leal y fiel, es la gente que tiene garantizada la madurez.  Y de lo que acabo de escribir no pases por alto lo de “ser leal y fiel”, porque si hay algo que demuestre madurez es eso.  Un marido inmaduro es aquel que deja de ser leal a la causa del matrimonio, e infiel a la persona de su esposa.  Un padre inmaduro es el que deja de ser leal a la institución de la familia, e infiel a sus hijos e hijas.  Un líder inmaduro es el que deja de ser leal a una visión, e infiel a sus autoridades.

La disposición es una actitud que decides en un segundo.  La madurez es un proceso que dura toda la vida.  Entonces, ¿qué segundo más importante es ese en que te dispones?  Determinará todo.  Así de sencillo, todo.  Permítanme decirles algo de mi propia carrera.  Me dispuse a servir, a ser leal y fiel, y todo lo demás a venido por añadidura, y por cierto, me he evitado una vida tan complicada como la que tienen otros, que andan de aquí para allá, que prueban una y otra cosa, que un día tienen una visión, y otro día otra, que son fieles un día e infieles el otro.  Sus carreras han sido tortuosas.  Mi sugerencia es que vayas en línea recta, pues como dijo Euclides (el padre de la geometría), “La distancia más corta entre dos puntos está en una línea recta”.  Así que si quieres llegar más pronto, sigue una línea recta, y en el camino irás avanzando en la madurez.  No esperes ser maduro para empezar, pero no te atrases en afirmar tu disposición.

NO EMOCIONA CRISTIANOS EMOCIONALES

No me emocionan los cristianos emocionales.  ¡Pero cómo me animan, me retan, me desafían, me enseñan, me impulsan, me levantan, y me súper inspiran los cristianos espirituales!  Hoy hablé con una esposa después de que su marido fue asesinado por alguien que hizo una ráfaga de balas contra viarias personas en un establecimiento.  Cuando hablé con ella me llené de entusiasmo, alabamos al Señor juntos, expresamos nuestra esperanza eterna, y podía percibir la fortaleza que da el Espíritu Santo derramando la abundante gracia del Señor.  ¡Qué mujer!  ¡Espiritual!  ¡No emocional!  ¡No almática!

Por supuesto, esto no significa que las emociones sean malas por sí mismas.  Pero estas no deben gobernar nuestra conducta.  Deben embellecerla, no malograrla.  Algunos dicen que básicamente se pueden catalogar las emociones en ocho categorías: Temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación.  Que luego al combinarse entre ellas resulta todo el abanico emocional, que se hace mayor cuando pensamos en que las emociones se pueden manifestar en diferentes intensidades, lo cual hace más grande la gama emocional, tanto como casi 5 elevado a la 21 potencia (cálculo mío).

Pero sea como sea, imagínese que nos comportáramos de acuerdo a lo que estemos sintiendo.  Algunos si lo hacen, pero el final no es bueno.  Sienten irse con una mujer que no es su esposa, y de ahí surge una familia destruida, con los dolores de un divorcio, y muy probablemente una relación nueva con fundamentos muy endebles para construir la “nueva relación”, por tanto, con un futuro predecible de un nuevo fracaso.

Si nos dejamos gobernar por lo que sentimos de seguro que no iríamos a trabajar el día que amanece lloviendo, con frío, obscuro, y pareciera que más calientitas que nunca las cobijas.  ¿Cuántos están en las cárceles porque se dejaron llevar por las emociones?  ¿Cuántos murieron porque se sentía muy bien ir a altísima velocidad en su automóvil?  ¿Cuántos dañaron relaciones importantes con otros porque en el calor de las emociones dijeron cosas que provocaron distanciamiento y consecuencias irreconciliables?

Una de las cosas que he visto a lo largo de los años de la experiencia tratando con gente es que podemos controlar y cambiar las emociones.  No siempre podremos cambiar las circunstancias, pero siempre podremos cambiar los sentimientos.  Cuando logramos dominar las emociones es un buen indicio de que estamos madurando, y lo contrario, dejarnos llevar por la corriente emocional es indicio de nuestra inmadurez.

Empecé hablando de cristianos emocionales como una objeción a la vida cristiana porque ser cristiano y ser gobernado por las emociones es como si hubiésemos logrado mezclar el agua y el aceite, lo cual en condiciones normales en violentar las leyes físico-químicas, y en la conducta cristiana es violentar leyes espirituales.  Al cristiano le guía el Espíritu Santo, no las circunstancias.

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UNA VERDAD EXTRAORDINARIA: LA GENTE SI PUEDE CAMBIAR

Voy al grano.  Me resisto a marcar a la gente de tal forma que pareciera que nunca van a cambiar.  Yo soy un ejemplo de eso, y creo que cada uno de ustedes mis lectores, también.  Yo no soy el mismo de hace diez años, sin embargo, gente que me conoció hace diez años puede comentar con otros que yo soy de esta y de aquella manera, pero lo que está diciendo no es verdad, eso que dice es lo que yo fui, pero cambie.  En sus mentes yo sigo siendo el mismo, pero en la vida real soy otro.  Exactamente eso le pasa a todos los que han cambiado pero siguen siendo los mismos en la opinión de los que les conocieron tiempo atrás.

De mi parte, yo creo que las personas cambian.  Y aunque fueron de cierta manera, o cometieron errores de diferentes clases, me resisto a marcarlos así para el resto de sus vidas, me resisto a creer que llegarán de la misma forma hasta la tumba.  En el camino cambiarán para bien.  Eso es lo que yo prefiero creer.

Ahora, si no cambian, ellos fueron los que no aprovecharon mi forma de tratarlos.  Porque cuando tu no marcas a alguna persona le darás oportunidades que si no creyeras que cambian no se las darías.  Siempre he dicho que soy un hombre de oportunidades para los demás, y el fundamento de mi proceder es que creo que la gente cambia.

Puedes cometer errores, y hasta graves, pero eso no me autoriza a seguir llamándote de alguna manera por tus fallos.  Hay algunos que les encanta poner apodos según los errores de los demás, como si ellos no los cometieran, pero mejor sigamos llamándoles por sus nombres, y con la esperanza de que si cambiarán.

Yo creo que una de las virtudes de la naturaleza humana es cambiar para mejorar.  Tenemos la llave del cambio.  Desde que nacemos empieza el camino del continuo cambio, pasamos de infantes a niños, luego a jóvenes, y de ahí a la adultez.  Cambiamos de la inmadurez a la madurez.  Y aunque parece que algunos lo hacen a menor velocidad, y otros lo hacen a pasos agigantados, la verdad es que todos cambiamos.  Oigo que alguien dice: “es que fulano es un…” por algo que pasó hace tiempo.  No lo marques, como a ti tampoco te gustaría que te condenen a una forma de ser que ya no tienes porque cambiaste.

Lo peor, de verdad, lo peor, es cuando uno se marca así mismo y dice: “es que yo soy así, y nunca cambiaré”.  Desecha esas palabras.  No es verdad.  No nos condenemos a nosotros mismos. Hasta Dios cree que tu puedes cambiar.  Y si Dios lo cree, ¿quién soy yo para marcarme o marcarte?

LA GENTE QUE MÁS LLEGAS A APRECIAR

Hace tiempo atrás fui con mi familia a almorzar a un restaurante, pero resulta que por ese día se requería hacer reservación, y no la hice.  Sin embargo, el restaurante no estaba lleno, la realidad era que no estaba al 30% de su capacidad, así que había espacio de sobra.  Hice ver mi punto, pero me respondieron que debían dar prioridad a las personas que reservan en los próximos minutos.  Por supuesto nosotros queríamos entrar de inmediato para aprovechar el tiempo, y no hacer una reservación para dentro de media hora.  Les insistí que ya que estábamos presentes nos concedieran prioridad, pero siguieron con el mismo argumento de que debía llamar para reservar.  Se que ustedes estarán pensando como yo, si leyeron uno de mis blogs de la semana pasada: ¡otra regla estúpida!

En fin, en este caso, nos fuimos a otro lugar.

Pero antes de irme pedí que si podía hablar con el gerente.  Me indicaron donde encontrarlo.  Lo esperé unos minutos y luego me atendió.  Le conté mi historia y me fui.  Ahora cuando voy a ese lugar me atienden como rey, todos, hasta los nuevos me llaman por mi nombre, y aquel que no me dejó entrar, es el que con más respeto me atiende.  Cuando he llevado a alguien a ese lugar se quedan admirados de como me conocen, cualquiera creería que voy con frecuencia, pero la verdad es que es por aquella ocasión.  Veo como me aprecian.  El gerente me dijo, sabe don Guido Luis, usted es uno de esos clientes que uno valora, porque vienen a uno le dicen lo que pasó, y eso nos permite mejorar.

Yo pensé que aquel gerente solo me estaba diciendo eso para evitarme y hacerme sentir bien, pero lo cierto es que estaba procediendo con profunda honestidad.  Alguna vez solo he pasado por la puerta del lugar y me saludan por nombre.  Hicieron un cambio, aprovechando mi observación responsable del trato que me dieron una vez.

Esto que les cuento es lo mismo que otros han hecho conmigo, y hoy mismo lo hizo uno con el cual estoy, por un lado profundamente agradecido porque me lo indicó maduramente, pero por otro lado profundamente apenado por lo que le pasó.  Les cuento, fue a la primera reunión de mi iglesia a las 8:00 am, pero llegó tarde por alguna razón.  Cuando quiso entrar, no se lo permitieron y le indicaron que la próxima era a las 10:00 am, pero él no podía quedarse por un compromiso que ya tenía.  Así que se marchó.  Me contó que precisamente recordó otra vez que llegó tarde, y había sido once años atrás, me cuenta que en ese entonces llegó al final de la reunión, pero nadie le impidió entrar, y ese día fue el día de su nuevo nacimiento, y desde entonces ha estado en la iglesia.

Este comentario que me hacen hoy me hizo sentir profundamente apenado, pero a partir de hoy, dentro de la gente que más aprecio, se suma uno más.

HUEVOS QUE TE SORPRENDEN…

Alguno seguro recordará que al romper un huevo para echarlo en el sartén lo que hubo fue el escape de un nauseabundo olor de huevo podrido, ¡qué desagradable sorpresa!  El huevo parecía igual que los demás, pero cuando se rompió de descubrió su verdadera condición.  Parecía sano, blanco como los demás, entero como los demás, apetecible como los demás, pero por dentro en mal estado, era para desechar pero estaba entre los buenos.

Cuando aquel huevo se rompió y despidió su olor, fuimos sorprendidos de que estuviera así de mal, eso jamás lo esperábamos de ese huevo.  La verdad es teníamos planes muy buenos con ese huevo, tal vez revuelto con cebolla y chile dulce, o revuelto con queso, o revuelto con tomate, o estilo omelette con jamón y hongos, o frito con el borde doradito, servidos con pan y café.  En fín, teníamos ciertos planes para ese huevo, pero vaya sorpresa que nos dio cuando resultó que salió malo, o por lo menos que respondió de una manera sorpresiva pero inadecuada.

¿Pero cómo fue que ese huevo se puso malo?

  1. Ya tenía ciertas áreas débiles que nunca trató, y toda área no tratada tarde o temprano será tu caída.  No debemos permitir que crezcamos y crezcamos pero con alguna área sin tratar.  Cada vez que creces sin el tratamiento correctivo en esa área débil, más peligroso se vuelve tu crecimiento.
  2. Hay personas que se desarrollan en lo mental, y hasta lo espiritual, pero tienen desnutrición emocional.  Gente con problemas emocionales, llámese empresario, profesor universitario, gerente de una transnacional, abogado, o pastor, en algún momento sus problemas emocionales los ponen en posición de víctimas, o caen fácilmente en ciclos depresivos, y ahí nos sorprenden cuando salen con un domingo siete.  La gente con problemas emocionales son inestables, reclaman que no les aman o no les dan oportunidades, y nunca les quedas bien.  ¡De estos líbrame Señor!
  3. Las malas compañías echan a perder a los mejores.  Una manzana podrida pudre a las demás.  Claro, la manzana podrida se hace pasar por la más suculenta manzana, y así logra engañar al incauto huevo bueno para alejarlo del plan suculento que estaba trazado para tal persona.  Siempre una de las conductas de las manzanas podridas que quieren pasar por manzanas crujientes es su lejanía de las personas claves para sus vidas, y hasta su actitud de algún reproche con esas personas claves.  Si algún consejo te doy es: huye de los tales.

Espero que estas tres cosas generales que menciono te ayuden a nunca cambiar de tal forma que nos sorprendas con males actitudes y decisiones, que te alejen del plan maravilloso que el Señor tiene para ti.