Category: Actitud

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (CUATRO TIPOS DE OYENTES)

La “Parábola del Sembrador” es la más famosa de las parábolas que compartió Jesús, y la importancia de esta se debe a dos cosas, uno, que esta es clave, según dijo Jesús mismo, para entender todas las demás, y dos, que esta es transcendental porque se refiere al oír que lleva a la fe para la salvación eterna. Y una cosa más antes de ir al bosquejo, las cuatro actitudes que se tienen al oír la Palabra no solo se presentan en los no creyentes, lamentablemente también en los creyentes, de ahí que también debemos tener oído abierto para recibir lecciones para nuestro provecho en la fe.

La Parábola del Sembrador

¡Nuestro anhelo es llegar a ser tan frutífero como el que dio más: ciento por uno!

CRONOS VS. KAYROS

Este post es muy importante, revisa como saber que cuando se usa “kairos” la interpretación del versículo se ve enriquecida en gran manera, y como también, cambia nuestra perspectiva de la vida, la cual no consiste en la duración del tiempo que vivamos (cronos), sino en los momentos particulares altamente significativos (kairos).

Lee los versículos y repasa las definiciones.

CRONOSvsKAIROS

La vida transcurre en el cronos, pero está hecha de kairos.

DIEZ RAZONES POR LAS QUE ME GOZO CADA DÍA

Algo que he sabido por años, y se cuán importante es, es no permitir que caiga mi gozo, porque si cae tu gozo se cae todo.  Les digo porqué.  El gozo es el jardín donde florece la fe.  Ahora, para el que cree todo es posible, entonces, si algo importa es tener fe.  Si tienes fe puedes tener cualquier otra cosa, así de espectacular es la fe.  Y esta florece en el jardín del gozo.  Las semillas de la fe germinan en el terreno del gozo.  No he visto nunca crecer la fe en el jardín del rencor, o del resentimiento, o del odio, la depresión, la incredulidad, y el afán.

El rencor, el resentimiento, el odio, la depresión, la incredulidad, el afán, y cosas semejantes son como malas plagas en el jardín del gozo, y eso hace que no surjan los tallos de la fe.  Y como consecuencia todo lo que puede generar la fe.

¿Será por eso que el apóstol Pablo insiste en que si algo debemos tener es gozo?  Él decía que debemos tener gozo, y otra vez decía que debemos tenerlo siempre.  La unción que tenía Jesús, según el Libro de Hebreos, era una unción de gozo.  Es que el gozo es como la plataforma donde la fe descansa.  Si se cae el gozo se desploma todo, por eso insisto: No permitas que se te caiga el gozo, y para esto, no debemos depender de las circunstancias externas para tener gozo, de lo contrario será tambaleante como lo son las mismas circunstancias y emociones.  No debemos caminar “felices” nada más, debemos estar “gozosos”.  El gozo hará que la fe aparezca, por eso, pase lo que pase, no pierdas el gozo.  Diez cosas pueden alimentar tu gozo para que por nada lo pierdas, son cosas que he visto que funcionan para mi, y no somos diferentes, también trabajarán para ti.  Son estas:

  1. Cada día Él está conmigo (Sal.118:24).
  2. Cada día Él me lleva en triunfo (2Co.2:14).
  3. Cada día Él me está perfeccionando hasta acabar la obra que empezó en mí (Fil.1:6).
  4. Cada día sus misericordias y bondades son nuevas para mí (Sal.23:6).
  5. Cada día Él me quiere bendecir (Jn.10:10).
  6. Cada día el Espíritu Santo mora en mí (1Co.6:19,20).
  7. Cada día Dios me ama (Ro.8:37-39).
  8. Cada día Él me oye cuando yo le hablo (Jer.33:3).
  9. Cada día Él me transforma de gloria en gloria (2Co.3:18).
  10. Cada día Él está pendiente de mí, y sabe lo que hace (Lc.12:6,7).

No permitas que tu gozo caiga, de lo contrario todo caerá también.

LAS PEQUEÑAS FALLAS SE VUELVEN GRANDES, CADA VEZ MÁS GRANDES

Hace unos días pasé por la ruta desde mi casa que uso con frecuencia para ir a la oficina.  Noté que habían marcado unos “huecos” en la calle, y como estamos en época de lluvias, era algo importante para que que no se hicieran más grandes.  Al día siguiente comenzaron a arreglar la calle, y en tres días toda la calle estaba reparada.  Cuando terminaron noté una cosa más, bueno, quien lo mencionó fue realmente mi esposa.  Habían arreglado los “huecos grandes”, pero dejaron unos pequeños sin el tratamiento necesario para desaparecerlos.  Lo más probable era que por ser pequeños fueron menospreciados, pues no representaban peligro alguno, ni siquiera molestia alguna para los conductores, pues realmente no se sentían mucho.

Pero pasaron por alto una cosa: las pequeñas fallas se vuelven grandes, cada vez más grandes.  Esos pequeños “huecos” se convertirán en grandes, y con las lluvias, el proceso de seguro se aceleraría.

La gran lección es esta: los pequeños huecos se arreglan más fácilmente que los grandes, y además, el costo es menor, pero tenderá a ser costoso cuando vayan haciéndose más grandes.  Un predicador del siglo pasado llamado Charles Spurgeon dijo: “es más fácil aplastar el huevo de la serpiente que la serpiente misma”.  Con los huevos de la serpiente, si se quiere, puedes hacer malabares, pero cuando la serpiente rompa el huevo y crezca y pueda inocular su veneno, sería muy peligroso.  Y si uno quiere aplastar la serpiente es mucho más fácil poner el huevo en el suelo y aplastarlo, que tratar de aplastar a unas escurridizas serpientes, que más bien luego te pueden “enrollar” y destruir.

Las pequeñas fallas no se quedan pequeñas y desaparecen con el tiempo, tienden a volverse más grandes, cada vez más grandes.  Es como el cáncer, cuando se detecta en su fase inicial se puede curar, pero será malignamente mortal cuando haya crecido.  Es más fácil romper con cualquier mal hábito, vicio, o conducta cuando está en la etapa de incubadora, que cuando ya haya crecido.  Por eso, ahora que detectes pequeñas fallas, intercéptalas ahora, aplástalas ahora, corrígelas ahora.  Hazlo ya.

TODO MUNDO NECESITA RECONOCIMIENTO

El reconocimiento es algo muy sano.  Algunos pueden demandarlo en forma desequilibrada, pero en general, todos lo necesitamos en forma equilibrada.  No hay nada malo en desearlo una vez que hayamos terminado alguna actividad que realizamos bien.  Desde niños nos gustaba enseñar un buen examen a nuestros padres, con el solo objetivo de oír palabras de reconocimiento.  Nos gustaba oír que nos dijeran que éramos muy inteligentes, que éramos muy buenos estudiantes.  Si no lo nuestro era más bien que estábamos en el equipo de fútbol nos gustaba que nos vieran hacer un gol, y si lo hacíamos, buscábamos entre la gente a aquellos que conocíamos buscando reconocimiento.

El reconocimiento es bueno.  Y debería ser algo que demos, no que estemos buscando recibir, y cuando lo recibamos lo disfrutaremos.  Pero lo número uno es que debemos buscar darlo, y para que se vea real, debemos darlo como elogio, no como adulación.  El elogio produce el bien de otro, pero la adulación busca nuestro propio bien.  El reconocimiento es algo que necesitamos, de hecho, si no nos lo dan, uno mismo se dice: “bien hecho”.  Y hasta uno mismo se da una palmadita en el hombro.  O se mira al espejo y hace una señal de aprobación con el dedo pulgar hacia arriba.

Una cosa importante sobre el elogio o reconocimiento.  No hay elogio más importante que aquel que viene de una autoridad.  Me refiero a que muchos pueden elogiarte, pero si no te elogia la persona de autoridad sobre ti, o una persona muy estimada por uno, no hemos recibido los elogios más poderosos.  En mi caso, alguien me puede elogiar, pero si hay un elogio poderoso es el de mi familia empezando por mi esposa.  Y lo mismo es cuando alguien me reprende.  Uno puede hasta pasar por alto el elogio de otros, pero los de las autoridades sobre uno, y las personas importantes para uno, dejan huella para siempre.

Jesús fue un maestro del reconocimiento.  Y hay muchos lugares en la Biblia donde lo usó, pero uno de los mejores ejemplos es cuando se dirige a la iglesia de Efeso en el Libro de Apocalípsis (Ap.2:2-4) que dice:

“2​Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

3​y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

4​Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.​”

Si ven con detenimiento, Jesús menciona diez cosas positivas para luego mencionar una negativa.  Era grave la negativa, pero eso no invalidaba las diez positivas.  Hay gente que no puede elogiar a otro porque solo ve lo negativo.  Y muy diferente a Jesús ven diez cosas negativas y con dificultad una positiva.  Debemos seguir esa regla 10:1, elogiar por diez cosas positivas antes de corregir por una negativa.  El ejemplo de Jesús sería excelente que lo siguiéramos.