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CONFESIONES DE UN APÓSTOL (1)

Empezamos esta serie a la cual Dios mismo nos movió a hacerlo.  No es normal que toda una iglesia lo haga, pero queremos hacerlo. Reconocemos que a lo largo del ministerio hemos cometidos errores, y pedir perdón traerá sanidad, y además, tenemos la promesa de que aquel que se humilla es exaltado.  Así que, de todos lados que se mire, es muy bueno pedir perdón, y no lo hacemos del diente al labio, lo hacemos de corazón y daremos evidencia de ello.  Y si eres uno o una de las personas que dañamos de una y otra forma, en nombre del ministerio que dirijo, Kingdomtakers, te pido perdón, y regresa a casa.

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Espero que este tema no sea solo para mirar al pasado para enterrarlo, sino que sean valiosas lecciones para no cometer los mismos errores en el futuro.

Por favor, regresa a casa. Te esperamos con los brazos abiertos.

CRISTIANISMO DE BUTACA

Cuando vamos al cine lloramos o reímos, pero sabemos que solo estamos viendo una película, no somos protagonistas, solo estamos sentados frente a una pantalla comiendo palomitas con refresco.  Los que se llaman cristianos deben preguntarse, ¿soy protagonista o simple espectador desde mi cómoda butaca?

Debemos volver a leer la Biblia y encontrar aquellos pasajes que nos dicen cuál es el propósito completo de la Iglesia.  Sabemos uno, evangelizar, y empezando por este, ¿a cuántos evangelizaste últimamente?  Y seguimos y encontramos este:

“…Jesucristo,​ ​quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad​​ y purificar para sí un pueblo propio,​​ celoso de buenas obras.” (Tito 2:13,14).

Note que el propósito descrito es: “un pueblo propio, CELOSO DE BUENAS OBRAS.”  No conozco un mejor ejemplo de buenas obras que las descritas en Mateo 25:31 al 46.  En resumen dice que cuando el Señor vuelva por segunda vez apartará a las ovejas de los cabritos, unos a la bendición y los otros a maldición, y la base es: “…tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;​ ​estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (vv.35,36).

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Si quieres seguir viviendo un cristianismo de butaca sigue yendo a las reuniones de la iglesia, si es que vas, y a la que escogiste con buenas butacas y aire acondicionado para que tu visita cada domingo no sea tan exhausta.  Tu decides si quieres seguir viviendo ese seudo-cristianismo donde llegas a que te sirvan, o vivir el cristianismo de servicio que modeló el mismo Señor Jesús.  Es hora de recordar el tema de las buenas obras para aquellos que han estado sentados en las butacas de la salvación sin mostrar el efecto de ella en la vida real.  Es hora de volvernos protagonistas.  Es hora de que el mundo vea nuestras buenas obras, tal como lo dijo Jesús (Mt.5:16).

SI ME SACAS UN OJO, YO TE SACO EL TUYO

En otras palabras, “ojo por ojo”, que es conocido como LA LEY DEL TALIÓN que se encuentra en el Antiguo Testamento y en forma completa dice: “Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”. (Ex.21:24-25; Lv.24:19-20; Dt.19:21; Mt.5:38-48).

El propósito de esta ley era doble:

  1. Que antes de hacer el mal lo pensara dos veces, porque la restitución era igual al daño que hiciera.
  2. Que aquel que anhelara justicia no sobrepasara el daño recibido.  Es decir, si a usted le roban, de seguro que se siente muy mal, y cuidado que uno piensa en que ojalá tal se muriera, si no es que uno mismo piensa: “yo lo mato”.  Eso está fuera de lugar, eso ya sería venganza, no justicia.

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Esta ley es un buen ejemplo de como la interpretación por los detractores de la Biblia es también injusta, porque ellos creen que Dios pratocina la venganza, cuando más bien era para contra restarla, si no imagínese lo que hubiera sucedido, porque nosotros diríamos: Me sacaste un ojo, yo te saco los dos.  Me sacaste un diente, yo te rompo todos los dientes.  Me quebraste una mano, yo te quebraré la vida.  Sin esa Ley del Talión hace rato se hubiera desaparecido la raza humana.  Pero ahora tenemos una ley superior, “La Ley del Amor”, que dice: “el amor cubre multitud de faltas”.

Si la del Talión fue buena para la humanidad, ¿qué no hará la del Amor?

Empecemos por el tacto con los demás (como lo vimos ayer).