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LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (CUATRO TIPOS DE OYENTES)

La “Parábola del Sembrador” es la más famosa de las parábolas que compartió Jesús, y la importancia de esta se debe a dos cosas, uno, que esta es clave, según dijo Jesús mismo, para entender todas las demás, y dos, que esta es transcendental porque se refiere al oír que lleva a la fe para la salvación eterna. Y una cosa más antes de ir al bosquejo, las cuatro actitudes que se tienen al oír la Palabra no solo se presentan en los no creyentes, lamentablemente también en los creyentes, de ahí que también debemos tener oído abierto para recibir lecciones para nuestro provecho en la fe.

La Parábola del Sembrador

¡Nuestro anhelo es llegar a ser tan frutífero como el que dio más: ciento por uno!

NOW IS THE DAY

Que traducido es “AHORA ES EL DÍA”.  Este es uno de mis lemas que quiero refrescar.  Está basado en 2Co.6:2, y ahí dice en inglés : “Now is the day of Salvation”, pero eso es solo una parte, y claro la más importante de todas, nuestra salvación, pero el espíritu profético fluye en mi para decirte que:


NOW IS THE DAY para levantarte del polvo del fracaso, que si somos honestos, alguno podría estar experimentándolo, pero llegó el día de tu levantamiento.

NOW IS THE DAY para romper con el estancamiento, no hemos llegado al puerto final de nuestro destino como para echar anclas, debemos más bien llenar nuestras velas con el viento del Espíritu Santo y avanzar, disfrutando la vida en el mar, porque en el mar… de la gracia… la vida es más sabrosa.

NOW IS THE DAY para ascensos.  Te digo que son ascensos empezando con una nueva gloria.  Y viene a mi corazón la promesa bíblica de que “irán de gloria en gloria”, y recuerda que “gloria”, entre otras cosas, se refiere a una posición de dignidad y autoridad.  Vienen ascensos en el trabajo, en los negocios, en el ministerio, en tratos con Dios.

NOW IS THE DAY para emprender lo que tienes en el corazón.  El temor te paralizó hasta ahora, te ató para no avanzar hasta ahora, te rodeo para no salir del status perpetuos en que estuviste, pero eso se acaba ya, y recuerda que lo que se derrama sobra la cabeza baja al resto del cuerpo.

No te quedes atrás, no te pierdas todo lo que está pasando, y menos lo que está viniendo.  Se firme, resiste, no retrocedas, no te salgas, lucha por tu lugar.  Los pioneros siempre son los que tienen los mejores puestos y oportunidades cuando venga lo grande.

NOW IS THE DAY.  Not tomorrow.

DELIBERADAMENTE IRRELIGIOSO

Recordaba hoy con un amigo sentados a la mesa en un restaurante en Colombia una anécdota personal.  En esa ocasión estaba en México.  El organizador del evento había convocado a una magna reunión a unos 3o dignos representantes de diferentes movimientos.  Todos los representantes eran de más o menos mi edad.  Cuando llegó el momento, el pastor responsable de haberme invitado para el evento entró conmigo.  Los comentarios entre ellos no pudieron disimularlos, y de todos modos yo los percibí.

A los minutos me sorprendí de lo que comentaron, y me sentí… muy bien.

En ese entonces usaba el pelo largo hasta casi los hombros, y en algún momento me hacía una “cola de caballo”.  Cuando entré usando “jeans” y una camiseta negra, ellos elogiaron al pastor en sus comentarios secretos entre los representantes, expresando admiración por el pastor principal por su pasión de ganar a nuevos, pues aun a una reunión como esa, traía a un “nuevo”, es decir, yo.  Su sorpresa fue cuando el “nuevo” era quien daría la conferencia principal de todo le evento.  No lo podían creer.  No andaba “vestido de pastor”, no tenía “apariencia de pastor”, no cumplía con el “standard de pastor”.  Eso me alegró muchísimo.

Jesús era una persona común y corriente, pero cuando comenzaba a hablar se notaba la diferencia.  Cuando Judás lo entregó fue necesario un santo y seña, y dijo que lo siguieran con sus miradas, al que le diera un beso ese era.  No dijo que era fácil distinguir a Jesús porque caminaba a dos metros del suelo, o porque rayos le salían de los ojos.  Tuvo que dar un santo y seña porque se confundía con los demás.  En lo personal me alegré cuando me confundieron con un nuevo, eso significa que puedo mezclarme con la gente, que puedo estar ser accesible.  Si Jesús hubiese sido religioso no hubiese sido crucificado.

La verdad es que deliberadamente prefiero ser irreligioso para demostrar que ser espiritual es muy distinto de lo que algunos piensan, enfocando ser espiritual en maneras externas, y no en el fondo, una verdadera comunión espiritual vital con Dios por medio de Jesús bajo la dirección del Espíritu Santo.  Solo una advertencia, para no irnos al otro lado: ser irreligioso no es ser irrespetuoso, sino más bien contemporáneo para poder alcanzar a nuestra generación.  Cuando algunos se daban cuenta de que yo era el cantante de una banda de rock siendo pastor principal de un gran ministerio era como haberles ofendido gravemente, pero al conocer mi espíritu, luego cambiaban y cantaban conmigo.

Uno de los grandes problemas del cristianismo inefectivo es que abrazan la forma por encima del contenido.  Ser deliberadamente irreligioso es buscar intensamente abrazar el contenido por encima de la forma.  El contenido es insustituible, pero la forma no.  Ser religioso no es sinónimo de ser espiritual.  Y no soy deliberadamente irreligioso por mi, sino por las multitudes, que no ocupan una nueva religión, sino volver a Dios su corazón.

QUE BUENO QUE MI PAPÁ SE MURIÓ

Hoy me hizo recordar ese sentimiento una joven muy amada de mi familia.  Le oí decir lo mismo acerca de su madre.  Ella decía hoy que estaba feliz porque su madre había muerto, y me trajo a la memoria que también pensé lo mismo y lo sigo pensando, ¡qué bueno que mi papá se murió!  En mi caso, eso fue hace varios años.  Una cadena se había roto.

Mi papá era operador de equipo pesado 3, título que tenía por su trabajo de abrir carreteras y usar maquinaria pesada.  Por su trabajo pasada con frecuencia dos semanas fuera de la casa.  Cuando él se iba de la casa a sus giras de trabajo por todo el país, eran las dos mejores semanas que pasábamos.  Cuando regresaba el ambiente volvía a cambiar.  Mi papá era colérico, rudo, de mal carácter.  Por cualquier cosa se enojaba.  Daba temor.  No recuerdo casi nada de cariño.  Sus castigos eran brutales.  Equivocarse en algo era una cosa horrosa, pues sabíamos, mis hermanos y yo, que eso no tendría buenas consecuencias para nosotros.  Así crecimos.

Ya cuando fuimos jóvenes decidimos vengarnos matándolo.  Un día, le caimos encima cuando salía del baño.  Con un cinturón rodeamos su cuello y apretamos con toda nuestra fuerza.  Sus vasos capilares de los ojos se rompieron, y sangró, pero era tan fuerte que pudo escaparse de nosotros.  No obstante, eso fue como un aviso para él de que las cosas estaban cambiando.  Habló por mi, no por mis hermanos, fueron años de odio y resentimiento puro.

Cuando ya tenía 20 años, algo cambió mi vida.  Regresaba una noche a la casa de la Universidad, era un 15 de setiembre, había una iglesia en la entrada del barrio que había organizado una semana de campaña evangelística, lo cual, a mi, como “testigo de Jehová”, me molestaba grandemente, sin embargo, practicamente forzado por una fuerza invisible, entré, y ese día cuando oí acerca de recibir a Jesús, algo me decía que mi busqueda terminaría ese día, y así fue.  Nunca más volví a buscar, encontré todo lo que necesitaba.  Y quién me impulsaba era el Espíritu  Santo, quién tenía un plan para mi.

Volviendo a mi papá, Guido Manuel Núñez Jiménez, las cosas cambiaron.  No recordaba la última vez que le había dado la mano a mi papá, porque realmente le odiaba.  Pero un día, saliendo temprano de mi casa a la Univerdad, algo me dijo que le diera un beso.  Eso era lo más ilógico que yo pudiera pensar hacer con mi papá.  Darle un beso a un puercoespín tendría más sentido común para mi, sin embargo, la insistencia en mi interior seguía.  Cuando crucé la puerta para irme, justo ahí estaba mi papá entrando.  Lo vi, me resistí, pero no pude, le di un beso en la mejilla.  Él no supo que hacer, estaba más petrificado que yo.  Lo único que le pareció correcto fue meterse la mano a la bolsa, sacó un billete y me lo dió.  Ahora que lo pienso… ¡lo hubiera besado antes!

Después de eso, vivió cinco años más, la diabetes lo fulminó, pero fueron los mejores cinco años de mi vida con mi papá.  Cuando empecé la iglesia él fue uno de mis primeros convertidos, y de los primeros que me ayudó, de hecho, donde empecé la iglesia fue un lugar que él me prestó, y cuando nos mudamos a otro lugar más grande, él fue una columna para el alquiler.  Aquella noche del 15 de setiembre me cambió, y de odiar a mi papá llegué a amarlo como nunca yo había amado.  La enfermedad que sufría ya lo estaba desgastando, y aquel hombre fuerte era cada día más débil, hasta que murió, pero… ¡qué bueno que mi papá se murió!  Ahora la enfermedad no le provocaba más molestías.  Y un día le volveré a ver, porque está guardado eternamente y para siempre, lo sé, porque una noche, él recibió a Jesús conmigo, y esa es la garantía de la vida eterna.

PONIENDO LA VIDA EN ORDEN

Hace unos días les puse un video del ex-guitarrista de Korn, Brian Head.  Pero este otro es su propio testimonio.  Tomen nota del final, cuando dice: “Soy el segundo”.  Eso se refiere a orden.  Primero es Dios, después nosotros.  Si sigues ese orden estás poniendo en orden tu vida.  Disfruta el video.

Si Dios lo hizo con Brian, si te dejas, Él también puede poner en orden tu vida.