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LAS INFAMES MENTIRAS DE LOS QUE SE OPONEN AL DIEZMO

He escuchado con atención, y hasta he cruzado correos con gente que escribe contrarios a la práctica del diezmo.  He puesto honestamente una actitud de paciencia, de respeto a sus argumentos, de humildad para dejarlos hablar o escribir, no he cerrado las puertas al dialogo, las he abierto con miras a que también me escuchen, y así tener una discusión inteligente.  Sin embargo, la mayoría de los que se oponen usan términos, frases, y palabras duras y de juicio hacía los que motivan y creen en el diezmo, y las consecuencias de darlo, y de no darlo también.

Ya desde ahí se empieza mal.  Y más se vuelve una discusión acalorada por las emociones, que por argumentos inteligentes, y sobre todo, que busquen reverenciar al Señor.  Más bien todo lo contrario, con frecuencia sus argumentos están llenos de mentira.  Unos cuantos ejemplos:

Dicen que los que motivan a la gente para que den sus diezmos y ofrendas, lo que hacen es sacarles la plata a la gente.  Si fuera cierto, ellos son testigos de que no porque precisamente se resisten a dar.  Nadie les sacó el dinero, ni Dios mismo lo ha logrado, menos uno de carne y hueso.

También dan por hecho de que la gente es tonta, y por eso se les saca el dinero.  Esto hace que violen un principio bíblico que dice que uno debe estimar a los demás como superiores a uno mismo, sin embargo, ellos se consideran los inteligentes al no dar, y tontos a los que dan.  Ellos se creen superiores al resistirse a dar, e inferiores los que con disposición dan.

También dan por hecho de que todos dan, y hacen unos cálculos falsos, pues en promedio es un 20% de la gente que da.  Estos son datos corroborados de investigaciones científicas, que si esto es sacarle el dinero a la gente, entonces los que motivamos a dar, científicamente hemos fracasado en sacarle el dinero a la gente.

También dicen que no hay que dar porque los pastores se roban ese dinero.  La mentira está en que dicen que la base de dar sería entonces que los pastores no se lo roben, como dicen ellos.  Pero estoy seguro, que para tranquilizar su conciencia, nunca admitirán que haya un pastor que no robe, porque ese día entonces tendrían que diezmar.  Pero por otro lado, mi motivación para diezmar y ofrendar es honrar a Dios, y lo que hagan con ese dinero, de eso tendrán que dar cuentas a Dios los que lo administran, y yo por mi parte agrado a Dios, y si no lo hago, también daré cuenta por no haberlo hecho.

Una mentira más, para que esto no se haga muy largo.  Dicen que los pastores son los más grandes ladrones.  Una pregunta, quién es más ladrón: ¿el que roba a los hombres o el que roba a Dios?  Si el ministro roba, roba a los hombres que dan, pero si tu robas al no dar tu diezmo, le robas directamente a Dios.  Simple conclusión: Los que se oponen al diezmo con sus infames mentiras son los más grandes ladrones.

¿QUÉ DAS CUANDO DAS?

Una cosa que he estado diciendo últimamente es que cuando tu das a Dios, por ejemplo, una ofrenda, realmente no estás dando dinero, lo que estás realmente dando es mucho más.  Te explico, he categorizado el dar así: tu diezmo demuestra tu obediencia, tus ofrendas tu amor, tus primicias tu gratitud, y tus votos tu fe.  Y también toma nota de esto:  tu diezmo es para tu protección, tus ofrendas para tu producción, tus primicias para tu estabilidad, y tus votos para la intervención divina con milagros.  Así que cuando das dinero estás dando todo eso.

Time is money

Pero vuelvo a la pregunta: ¿qué das cuando das?  Si te pido un billete de 20 dólares, y te pido que me digas qué representa ese billete, ¿qué dirías?  Te digo, representa parte de tu vida y de tu tiempo.  Si tu ganas 20 dólares la hora, entonces estás dando una hora de tu vida cuando das eso.  Si ganas a 5 dólares la hora, estás dando cuatro horas de tu vida.

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No hay forma más sencilla para expresar que ha Dios le hayas ofrecido tu vida que dando a Dios.  ¿Cómo dices que le das la vida y no puedes darle con generosidad cuando motivan dar?  ¿Vas a creer lo que los impíos y rebeldes dicen, que dar los diezmos, ofrendas, primicias y votos es un robo?  ¿No es más bien la forma más sencilla de demostrar que a Dios le das la vida y tu tiempo?

No hay forma más sencilla para expresar mi dedicación al ministerio que dando a Dios.  Si por tu empleo, empresa o alguna otra actividad, no puedes dar tiempo para la obra, y hasta ofrecerte a tiempo completo en la iglesia, cuando tu das estás dando tu tiempo.  El ministerio es más que ser un pastor que predica la Palabra, bien puede ser que tu ministerio dado por Dios es llegar a ser un poderoso empresario para ayudar en el mantenimiento y extensión del Reino, ¿y cómo lo haces si estás ocupado en esas labores?  Dando, porque lo que das representa tu vida y tu tiempo para Dios.  Por supuesto, esto no significa que estas tan dedicado al trabajo, a la empresa, que no hay tiempo para congregarte y servir en la iglesia en lo básico.  Eso ya no está en el orden de Dios.

No puede ser que cuando se motive para dar a Dios tu vengas a Él con una ofrenda que cuando hagamos el cálculo de la parte de tu vida y tu tiempo que eso representa, en lugar de agradar a Dios como la ofrenda a Abel, sea como la ofrenda de Caín que no agradó a Dios.

¿Abel o Caín?  Yo decido Abel.

LO QUE DEVORA EL DEVORADOR

Este post tiene que ver con una verdad conocida, pero deseo ampliar para nuestro provecho un aspecto clave que de seguro nos animará por el impacto intrínseco y nos dará un mejor conocimiento para valor esta verdad, y de paso, para alabar a Dios mucho mejor.

Me refiero al pasaje famoso de los diezmos y las ofrendas de Mal.3:11, específicamente la parte que dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador…” Mi pregunta es: ¿qué DEVORA el devorador? La palabra hebrea en Mal.3:11 para “devorador” viene del hebreo “ekal”, y esta se usa en todos los casos que voy a mencionar que nos da una muy buena idea de lo que devora el devorador, QUE ES UNA CLARA ADVERTENCIA DE FALTA DE PROTECCIÓN DIVINA CUANDO ACOSTUMBRAMOS A NO DAR NUESTROS DIEZMOS Y OFRENDAS. Por lo menos veo cinco cosas. Veámoslas:

Devorador2

1. Devora tus cosechas (Dt.28:39).
Trabajas, negocias, te esfuerzas pero no avanzas.  Las cosas se descomponen en tu casa.  Y una cosa más que se descomponga y ya no hay como repararla o sustituirla.  Tus cosechas se están yendo sin poder disfrutarlas.

2. Devora tus semillas (Mr.4:4).
Las aves del cielo son figura de demonios según el pasaje.  Ahora, si es malo que cosechas devoradas es peor semillas devoradas, porque si esto sucede no hay esperanza de cosecha alguna.  ¿Hace cuánto que no das semillas por las usas para otras cosas?  Y peor aún, ¿hace cuánto que no tienes semillas para sembrar en la obra de Dios?

3. Devora tus años (Jl.2:25).
En la misma medida que pasan los años debemos ir prosperando en todo, carácter, amor, sabiduría, conocimiento de Dios, fe, ministerio, servicio, dones, fruto, realización, finanzas, proyectos, etc.  Qué tremendo que mis diezmos y ofrendas me protegen hasta en la productividad al pasar el tiempo; tiempo productivo en mi propia vida.

4. Devora tu alma (1Pe.5:8).
Si con algo ataca el diablo es con depresiones, angustias, afanes, temores, etc.  Todo devorando mi alma.  Y lo más importante, minando mi vida espiritual, devorando mi fe, mi confianza en Dios, mi santidad, mi fidelidad, mis buenas costumbres de congregarme y alabar a Dios en compañía de otros redimidos.

5. Devora tus sueños (Gn.37:20).
Ya no soñamos lo que hace tiempo eran nuestros sueños más importantes, hoy han sido sustituidos por otros intrascendentes.  Antes eran liderazgo espiritual, empresas para soporte ministerial, ministerio a tiempo completo.

Les recuerdo que todo esto es falta de protección divina al fallar en nuestros diezmos y ofrendas.

¿Saben dónde dice la Biblia “volveos a mí y yo me volveré a vosotros”?  En el mismo libro de Malaquías (Mal.3:7).  ¡Nada extraño!

DAR POR PRINCIPIOS

Estaba en el estacionamiento cuando se me acercó un miembro de mi iglesia que me dijo: “cuando uno lo ve a usted no da la impresión que usted necesite que alguien le de dinero, sin embargo le quiero dar esto porque Dios me puso dárselo”, yo se lo agradecí, pero me hizo pensar varias cosas.

Este hermano no me dio algo porque vio una necesidad en mi tal que le conmovió sus emociones profundamente y ese sentimiento le impulsó a dar. Dio porque Dios le impulsó y él obedeció ese impulso. Pero cuidado que nos hemos acostumbrado a que nos estimulen a dar porque de lo contrario no lo haríamos, pues nuestras emociones son las que gobiernan. Si un día tienes poco tus emociones luchan contra ti porque dar a Dios sería dejar descubierta algún compromiso económico, así que nuestras emociones nos ganan y no damos. Pero también el otro caso, hemos recibido un gran suma de dinero que cuando pensamos en lo que debemos dar a Dios, es otra lucha con las emociones al pensar en la cantidad que debo dar, y muchos terminan igual, no dando a Dios.

Qué inestable la vida vivida por los impulsos de las emociones, es como vivir en una tormenta en el mar, a diferencia del que vive por principios, que es vivir en una poderosa roca que no importa si es azotada por el mar, permanece firme en la roca.

BoatStorm

Cuando uno vive por principios ellos son los que dan forma a nuestra personalidad.  Por ejemplo, yo he decidido nunca serle infiel a mi esposa Ligia; me puede salir una mujer desnuda insinuándose y yo huiré de ahí, es un principio en mi vida que hace que sea como soy.  Pero de la misma forma tengo el principio de dar.  Cuando llega dinero a mis manos es automático que piense en lo que voy a dar a Dios, mis diezmos, ofrendas, primicias y votos.

Lo que me preocupa es que aquello que condenamos puede ser que nosotros somos sus creadores.  Criticamos la manipulación que alguien pueda usar con el fin de movernos a dar, pero es que tal vez hemos mostrado que si no es así no damos.  Solo si contamos historias conmovedoras estamos dispuestos a dar, pero si no, no damos.  Si nos ofrecen ungir nuestras billeteras ahí no hay uno que se quede sentado, si nos dicen que pasemos debajo de un manto ungido y dejemos una ofrenda entonces hacemos fila para dar.  No niego que hay acciones proféticas que vienen del mismo cielo y nos sometemos a ellas, pero cuidado que luego dependemos solo de estas para dar, y se nos olvida la Palabra más segura que cualquier acto profético, y su Palabra dice: “indefectiblemente diezmarás”.  Dios mismo apela a dar por principios.  Si no vivimos por principios nunca maduraremos, y seremos infantes sujetos al vaivén de las emociones.

Da por principios.

Diferencia Entre Diezmos y Ofrendas

El pasaje más famoso de la Biblia: San Juan 3;16.  El pasaje más famoso sobre diezmos y ofrendas: Mal.3:8-10, que dice:

8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10Traed todos los diezmos al alfolíc y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Al poner atención a lo que dice habla de dos cosas:

  1. De producción. Es decir, de bendición que sobreabunda.  De que damos lo que corresponde en diezmos y ofrendas según la posibilidad de cada uno, no habla de una cantidad específica, sino de una cantidad relativa, si tienes cien el diezmo es diez, si tienes diez el diezmo es uno, y así también es la ofrenda, proporcional a lo que tengas.  Y cuando das, esa cantidad relativa en obediencia a Dios y su Palabra, sin importar lo que digan los demás tratando de desanimar esta práctica bíblica, Dios cumplirá su promesa.
  2. De protección. Esto es lo segundo que enfatiza el pasaje de Malaquías 3.  Dice que nos guardará de lo que pueda dañar la bendición de Dios para nuestras vidas.  Personalmente pienso en todo el dinero que no he usado en medicinas y doctores por la salud con que Dios me guarda, o de la duración de mis trajes que parecen nuevos siendo de años, y que prácticamente ha sido solo por estar a la moda que adquiero alguno.

El tema viene al caso porque ayer uno amigo mío, el Pr. Daniel Park (invitado del Seminario Vida de Excelencia) resumía todo esto en una frase:

EL DIEZMO ES PARA NUESTRA PROTECCIÓN, Y LA OFRENDA ES PARA NUESTRA PRODUCCIÓN.

Ahí está la diferencia.  Sigue practicándolo, no importa lo que los demás digan, Canal 7 y Cabletica pasarán, pero Su Palabra no pasará.

Si haces lo que Dios pide, recibes lo que Él promete.