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SE REQUIERE 100% DISPOSICIÓN, PERO NO SE REQUIERE 100% MADUREZ.

Hoy tuve una conversación con alguien entre muchas conversaciones que sostuve con alguien al final de una reunión.  Y en esa conversación dije a una persona que no se preocupara porque no fuera todo lo debería ser, que por supuesto, no me refiero a conformarse, sino que, estando en el camino, en el proceso de desarrollo, lo que yo le agradecía, y por eso, confiaba en él, era su disposición, que la tenía al 100%, aunque su madurez no se calificara igual.  Y por cierto, ¿quién es maduro al 100%?

Lo bueno del que está dispuesto es que aunque no tiene su madurez al 100%, al estar dispuesto, está en el mejor ambiente para desarrollarse.  No conozco a nadie que madure más rápido que aquel o aquella que sirve en algo por su disposición a hacerlo.  No se madura encerrado en una vitrina de cristal, sino en el taller de las relaciones, los retos, los compromisos, el servicio.  La clave para el desarrollo hacia la madurez está en la disposición.  Es como la raíz del árbol, sin ésta el árbol no se desarrollará al máximo.

Una vez dije: “El camino al éxito está pavimentado de fracasos”.  Y también se puede decir así: “El camino a la madurez está pavimentado de fracasos”.  Quien nunca se equivoca nunca tiene la oportunidad de ser humilde para reconocerlo, de mantener las relaciones a pesar de sus fallas, y aprender como hacer las cosas mejores.  Ahhh, y tener el carácter para levantarse y seguir adelante.  Justo en ese entorno es que se madura.

La gente dispuesta a avanzar, a seguir, a ser leal y fiel, es la gente que tiene garantizada la madurez.  Y de lo que acabo de escribir no pases por alto lo de “ser leal y fiel”, porque si hay algo que demuestre madurez es eso.  Un marido inmaduro es aquel que deja de ser leal a la causa del matrimonio, e infiel a la persona de su esposa.  Un padre inmaduro es el que deja de ser leal a la institución de la familia, e infiel a sus hijos e hijas.  Un líder inmaduro es el que deja de ser leal a una visión, e infiel a sus autoridades.

La disposición es una actitud que decides en un segundo.  La madurez es un proceso que dura toda la vida.  Entonces, ¿qué segundo más importante es ese en que te dispones?  Determinará todo.  Así de sencillo, todo.  Permítanme decirles algo de mi propia carrera.  Me dispuse a servir, a ser leal y fiel, y todo lo demás a venido por añadidura, y por cierto, me he evitado una vida tan complicada como la que tienen otros, que andan de aquí para allá, que prueban una y otra cosa, que un día tienen una visión, y otro día otra, que son fieles un día e infieles el otro.  Sus carreras han sido tortuosas.  Mi sugerencia es que vayas en línea recta, pues como dijo Euclides (el padre de la geometría), “La distancia más corta entre dos puntos está en una línea recta”.  Así que si quieres llegar más pronto, sigue una línea recta, y en el camino irás avanzando en la madurez.  No esperes ser maduro para empezar, pero no te atrases en afirmar tu disposición.

UNA VERDAD EXTRAORDINARIA: LA GENTE SI PUEDE CAMBIAR

Voy al grano.  Me resisto a marcar a la gente de tal forma que pareciera que nunca van a cambiar.  Yo soy un ejemplo de eso, y creo que cada uno de ustedes mis lectores, también.  Yo no soy el mismo de hace diez años, sin embargo, gente que me conoció hace diez años puede comentar con otros que yo soy de esta y de aquella manera, pero lo que está diciendo no es verdad, eso que dice es lo que yo fui, pero cambie.  En sus mentes yo sigo siendo el mismo, pero en la vida real soy otro.  Exactamente eso le pasa a todos los que han cambiado pero siguen siendo los mismos en la opinión de los que les conocieron tiempo atrás.

De mi parte, yo creo que las personas cambian.  Y aunque fueron de cierta manera, o cometieron errores de diferentes clases, me resisto a marcarlos así para el resto de sus vidas, me resisto a creer que llegarán de la misma forma hasta la tumba.  En el camino cambiarán para bien.  Eso es lo que yo prefiero creer.

Ahora, si no cambian, ellos fueron los que no aprovecharon mi forma de tratarlos.  Porque cuando tu no marcas a alguna persona le darás oportunidades que si no creyeras que cambian no se las darías.  Siempre he dicho que soy un hombre de oportunidades para los demás, y el fundamento de mi proceder es que creo que la gente cambia.

Puedes cometer errores, y hasta graves, pero eso no me autoriza a seguir llamándote de alguna manera por tus fallos.  Hay algunos que les encanta poner apodos según los errores de los demás, como si ellos no los cometieran, pero mejor sigamos llamándoles por sus nombres, y con la esperanza de que si cambiarán.

Yo creo que una de las virtudes de la naturaleza humana es cambiar para mejorar.  Tenemos la llave del cambio.  Desde que nacemos empieza el camino del continuo cambio, pasamos de infantes a niños, luego a jóvenes, y de ahí a la adultez.  Cambiamos de la inmadurez a la madurez.  Y aunque parece que algunos lo hacen a menor velocidad, y otros lo hacen a pasos agigantados, la verdad es que todos cambiamos.  Oigo que alguien dice: “es que fulano es un…” por algo que pasó hace tiempo.  No lo marques, como a ti tampoco te gustaría que te condenen a una forma de ser que ya no tienes porque cambiaste.

Lo peor, de verdad, lo peor, es cuando uno se marca así mismo y dice: “es que yo soy así, y nunca cambiaré”.  Desecha esas palabras.  No es verdad.  No nos condenemos a nosotros mismos. Hasta Dios cree que tu puedes cambiar.  Y si Dios lo cree, ¿quién soy yo para marcarme o marcarte?

DISFRUTA LO QUE TIENES

Parece obvio, pero no es así, debemos ser conscientes de lo que tenemos y disfrutarlo.  Y cuando digo disfrutarlo pienso de inmediato en ser agradecidos por aquello que tenemos.  La forma en que yo lo hago es apreciar, contemplar, tocar, o apuntar hacia algo que tengo y decir: Dios es bueno.  Y eso lo hago con frecuencia, y de paso se los digo a mis hijos e hija.  Les digo: ¡Verdad que Dios es bueno por darnos esto!

Recuerdo a una madre que decía estar como loca por su niño de dos años.  El llanto, los pañales, los desvelos, el tiempo para cuidarlo, y tener que estar pendiente según ella como una esclava y le privaba de poder hacer lo que ella quisiera le había llevado a renegar por ese hijo que tenía.  Pero en el mismo tiempo conocí a una esposa que lloraba desconsoladamente por no poder tener a un hijo.  Esta joven señora daría un brazo por tener ese bebé que estaba, según la joven mamá, poniéndola como loca.  Estoy seguro que la joven esposa estaría feliz con cambiar el pañal asqueroso y mal oliente del bebé.  Una lamentaba lo que no tenía, y la otra lo que tenía.

Lo correcto era que la joven mamá debía disfrutar a su bebé, al fin y al cabo, los hijos crecen tan rápido que hay que disfrutar cada etapa, y esa es muy especial, es esa cuando uno dice: “me los como”.  Ya cuando crecen, y hay que atravesar otras etapas un poco tensas, uno dice: “¿por qué no me los comí?”  Ja ja ja.

La joven esposa debía disfrutar el tiempo que tenía para dedicarse a otras cosas, y en especial disfrutar a su marido, porque al fin y al cabo, la felicidad de un matrimonio no depende de los hijos, sino del amor de la pareja.

La Biblia misma nos dice: “…el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” (1Ti.6:17).  No es malo disfrutar lo que Dios te ha dado, siempre y cuando no lo hagamos para sentirnos como superior a los demás, ni creamos que las cosas que tenemos define quienes somos, o que ya no necesitamos a Dios, cosa que sería insensato, pues si tenemos algo es por Él.

Conclusión: Hay tantas personas que pasan tanto quejándose por lo que no tienen que dejan de disfrutar lo que si tienen.

INVIERTE PARA LA VIDA

Hace como un mes vengo haciendo un ejercicio fuera de lo común, y es caminar en montaña.  Hay máquinas que simulan esas caminatas, de hecho tengo una, bueno es de mi esposa, pero la he venido usando, y aunque es buena, no se acerca a la caminata real en medio de la montaña.  El silbido de los árboles, las diferentes texturas de los terrenos, el sonido de hojas y ramas que pisas, o los rasguños de la maleza, la brisa que golpea tu rostro, las diferentes condiciones del cima, etc., etc.  No hay máquina pueda lograr emular una caminata real.

Hoy subimos dos montañas, pero en la segunda sentí que ya no daba más.  Tomamos un breve descanso y seguimos.

La motivación que teníamos los compañeros y yo era saber que lo que estábamos haciendo es una inversión para la vida.

Se dice que el que hace ejercicio vive de 8 a 15 años más, y no solo más, sino fuerte y saludable.  En promedio la vida de una persona se prolongan más 11 años.  O sea, que si tienes 3o años, y tu expectativa de vida son unos 70 años, perfectamente puedes planear, no 40 más, sino 5o y más.  Imagínate, si has hecho lo que has hecho en 3o, qué no harás con 5o años más a tu  disposición.  Y si no haz hecho nada a los 3o, tienes unos cincuenta para hacer algo con buen propósito con los próximos 5o.

Mi punto es que hacer ejercicio es una inversión, y eso en el tiempo tiene muy buenos resultados.  Pero hay otras cosas que puedes invertir para la vida y añadirás más cosas buenas a tu vida.  Por ejemplo, invierte tiempo para lo espiritual, como congregarte y leer la Biblia.  Invierte en fortalecer buenas relaciones con personas que te agregan valor, que te pueden inspirar y mentorear.  Invierte en algún aprendizaje que te hará más capaz.  Invierte en tu familia dedicándole tiempo y expresándoles tu amor.

Seguramente puedes pensar en alguna lista personal de aquellas cosas en las que debes hacer algunos cambios para comenzar a invertir para la vida.

EL MAYOR ERROR DE LA PELÍCULA 2012

Los efectos están muy buenos, la trama demasiado “no creíble”, empezando porque estando en el centro del super-volcán en el Parque Yellowstone buscando un mapa, pudo escapar en una casa rodante rumbo hacia una avioneta, que logra abordar, para luego pasar a un super avión ruso que se estrella, se salvan en un Bentley, y por fin abordan “por la cocina” un “arca” cuyos precios eran de hasta mil millones por pasajero.

2012
Pero la película tiene algunos errores:

1. Los neutrinos en aumento por la actividad solar NO producen el efecto que argumenta la película, el de la actividad volcánica y tectónica.

2. Las comunicaciones SERÍAN trastornadas gravemente porque la actividad solar genera campos magnéticos, y estos a su vez afecta a los satélites y transmisiones en general, pero en la película se ve a uno de los actores llamando por celular a un amigo suyo que está por otro lado del mundo, justo frente a una marejada gigante provocada por un tsunami.  Ya quisiéramos que los celulares funcionaran tan bien como los de la película, que ni siguiera el fin del mundo los afecta.

3. Pero el MAYOR de los errores, el más grande de los grandísimos errores es pasar por alto un detalle sobre cómo en verdad ocurrirá el fin del mundo.  El subtítulo de la película es: “fuimos advertidos”.  Pero ni ellos mismos, los señores de Hollywood, hacen caso de las advertencias sobre el fin del mundo:  que la tierra no será destruida por agua donde solo los que estén en una “arca” se salvarán.  La próxima vez que la humanidad sea destruida totalmente será por fuego, no por agua.  El conocimiento de que no será por agua es una promesa que Dios le dio a Noé: “no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.” (Gn.9:11).  En la película todo queda cubierto por agua y esperan a que las aguas se retiren para desembarcar y empezar del año 1 en adelante una nueva vida.  Solo un diluvio puede volver a cubrir la tierra con agua en tales proporciones, y así no sucederá.

Lo que si es cierto es que el fin del mundo viene, pero no el 2012 (otro error de la película), nadie lo sabe, absolutamente nadie.  Ese conocimiento también está en la Biblia: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” (Mr.13:32).  Esto se refiere a la segunda venida de Jesús que se relaciona con los acontecimientos del fin del mundo.  Y solo hay una forma de salvarse del fin del mundo: entrar en el arca que se llama Jesús.

VÓMITO CON UVE DE VACÍO

Hace unos días vi un programa por televisión donde el exponente a todas luces lo que hacía era repetir frases de libros, de hecho, mi esposa, lectora insaciable terminaba las frases que él decía.  Uno se daba cuenta que lo que decía no era aprendido en el crisol de la experiencia propia, ni vivido a plenitud para uno creer que vino de su propio desarrollo como algo del laboratorio de su propia vida.

Conocí a otra persona que literalmente absorbió los libros de John Maxwell y Zig Ziglar, entre otros, y los repetía con elocuencia, solo que era como el perico, decía lo que le cabía en su memoria, pero no había nada en su vida que apoyara sus afirmaciones.  Es decir, predicaba lo que no vivía.  Estaba vacío, no tenía nada adentro.

La exhortación es para todos, yo el primero.  Que Dios nos ayude para no andar, perdón la expresión, lanzando vómito en la cara de los demás, y es que el vómito no es como buena música a nuestros oídos.

Vomit

Vómito es aquello que entró a nuestro estómago pero no fue digerido, y posteriormente expulsado de nuestro cuerpo con apariencia y olor desagradable que nadie en su sano juicio se atrevería a considerarlo comestible de nuevo.  Sin embargo, eso es lo que se hace cuando alguien lee lo que sea, y luego lo lanza a alguien sin haberlo vivido, sin haberlo recibido como suyo propio, sin haberlo tenido en el vientre de su corazón y su mente por un tiempo de embarazo para que naciera como algo original al albergarlo lo suficiente hasta darle personalidad única.

Desde papás vomitamos sobre nuestros hijos e hijas cuando les decimos que hagan tal cosa que nosotros no hacemos.  No fumen fumando.  Vayan a la iglesia sentados frente a la tele.  No mientan ocultándose del acreedor.  Amen a su mamá siendo infieles.  Háganle caso a su papá sin reconocer la autoridad del marido.  Diezmen al Señor siendo mezquinos para Dios.  Sean íntegros tapando sus errores.  ¡Ayyyyy!  Pero por supuesto, esto no solo se da en casa, se da en el trabajo, en las amistades, en la universidad, en todo lado.

Lo malo no es leer, lo malo es no asimilarlo hasta el punto de uno volverse lo que leyó.  No se ha vuelto parte de nosotros mismos y ya estamos usándolo para “venderlo” en forma de conferencias vacías, palabras vacías y consejos vacíos, con uve de vómito.  ¿Sabes quiénes no vomitan, que cuando te dicen algo es filet mignon?  ¡Los mentores!