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TESTIMONIO MUY LINDO DE UNA DE LAS REUNIONES DE KINGDOMTAKERS

Estamos viviendo unos tiempos extraordinarios en nuestras reuniones de avivamiento y milagros los jueves a las 7:00 pm y los domingos a las 8:00 am y 10:00 am, en Kingdomtakers.  Y lo que está pasando es tan refrescante y edificante.  Le doy gracias al Espíritu Santo por ayudarnos a que esto pase.  El siguiente es un testimonio al que solo le cambié los nombres verdaderos, todo lo demás es exactamente como me lo escribió “Princesa” (ya verán por qué):

Hola!! Ayer cuando iba de camino hacia su iglesia en medio de una interminable presa y mirando hacia la ventana iba recordando un libro de Kathryn Kuhlman q me estoy leyendo q se llama “Nada es Imposible para Dios”.  Iba pensando en q la gente q asistía a esas reuniones casi siempre hacían un viaje largo x motivo de q pues son estados muy grandes, entonces empezó mi conversación en mi mente con el Espíritu Santo, yo le decía: “si tu operabas en esos cultos xq no has de hacerlo ahora si tu no cambias, tu eres el mismo ayer hoy y siempre”, y empecé a decirle: “no se, pero HOY ES MI NOCHE, HOY ES MI NOCHE”.  Le decía: “yo hoy aceptaré y reclamaré todo lo q es para mi”.  De momento el camino fue eterno, aunq no le decía a nadie deseaba salir del carro y pasarle x encima a los demás vehículos xq yo estaba super urgida en llegar, era eso q mi corazón anhelaba ese sentir q no se cómo explicarlo, y fue terrible xq de la Pozuelo hacia la iglesia era una presa terrible, pero x fin llegamos y al momentito de haber llegado usted dijo: ‘q pase al frente la persona q a dicho “hoy es mi noche”, lo volvió a repetir y casi inmediatamente me salí en carrera de la silla y no se en q momento estaba al frente sintiendo en mi corazón tantas cosas, parecía q todo el estrés para llegar, las presas y demás habían quedado olvidadas, estaba ahí recibiendo lo q mi Dios tenia para mí…  Ahí estaba yo, no se si se acuerda, andaba una camisa de rayas de cuadros negro con blanco, usted tomo mi mano derecha, me dio la palabra q el Señor cambiaba mi vestido no haraposo x un vestido de princesa y q tenía la capacidad de usar la autoridad en mi casa.  Creo q a veces uno provoca las cosas, a Dios no se le puede engañar, Él conoce nuestro corazón y Él sabe q en medio de esa desesperante presa yo lo anhelaba, tenía la convicción de esa noche, sabía q iba a recibir algo, x eso no se cómo explicarlo, pero como le dije deseaba tener alas para llegar más rápido, pero bueno es Dios q siempre tiene el control de todo y llegué a tiempo!!  Le repito fue glorioso lo q hizo el Espíritu Santo y el próximo jueves no me lo pierdo, igual voy con Principito y Princesita, mis hijos.  Bendiciones amado, quería contarle esto xq para mi fue muy bonito. Recibí bastante, y aun me acuerdo lo q me repetía en el auto “HOY ES MI NOCHE”.  Y pues ahora declararé entonces en todo momento “HOY ES MI DÍA, HOY ES MI MOMENTO.  Y x favorcito ponga a Principito en sus oraciones.  Ah y de paso le cuento q siento q amo a todo el mundo, es una loquera tan vacilona pero agradable.

Te espero este domingo a las 8:00 am, o bien, a las 10:00 am.  Ven con tu corazón listo para creer, porque Dios te ama.

QUE BUENO QUE MI PAPÁ SE MURIÓ

Hoy me hizo recordar ese sentimiento una joven muy amada de mi familia.  Le oí decir lo mismo acerca de su madre.  Ella decía hoy que estaba feliz porque su madre había muerto, y me trajo a la memoria que también pensé lo mismo y lo sigo pensando, ¡qué bueno que mi papá se murió!  En mi caso, eso fue hace varios años.  Una cadena se había roto.

Mi papá era operador de equipo pesado 3, título que tenía por su trabajo de abrir carreteras y usar maquinaria pesada.  Por su trabajo pasada con frecuencia dos semanas fuera de la casa.  Cuando él se iba de la casa a sus giras de trabajo por todo el país, eran las dos mejores semanas que pasábamos.  Cuando regresaba el ambiente volvía a cambiar.  Mi papá era colérico, rudo, de mal carácter.  Por cualquier cosa se enojaba.  Daba temor.  No recuerdo casi nada de cariño.  Sus castigos eran brutales.  Equivocarse en algo era una cosa horrosa, pues sabíamos, mis hermanos y yo, que eso no tendría buenas consecuencias para nosotros.  Así crecimos.

Ya cuando fuimos jóvenes decidimos vengarnos matándolo.  Un día, le caimos encima cuando salía del baño.  Con un cinturón rodeamos su cuello y apretamos con toda nuestra fuerza.  Sus vasos capilares de los ojos se rompieron, y sangró, pero era tan fuerte que pudo escaparse de nosotros.  No obstante, eso fue como un aviso para él de que las cosas estaban cambiando.  Habló por mi, no por mis hermanos, fueron años de odio y resentimiento puro.

Cuando ya tenía 20 años, algo cambió mi vida.  Regresaba una noche a la casa de la Universidad, era un 15 de setiembre, había una iglesia en la entrada del barrio que había organizado una semana de campaña evangelística, lo cual, a mi, como “testigo de Jehová”, me molestaba grandemente, sin embargo, practicamente forzado por una fuerza invisible, entré, y ese día cuando oí acerca de recibir a Jesús, algo me decía que mi busqueda terminaría ese día, y así fue.  Nunca más volví a buscar, encontré todo lo que necesitaba.  Y quién me impulsaba era el Espíritu  Santo, quién tenía un plan para mi.

Volviendo a mi papá, Guido Manuel Núñez Jiménez, las cosas cambiaron.  No recordaba la última vez que le había dado la mano a mi papá, porque realmente le odiaba.  Pero un día, saliendo temprano de mi casa a la Univerdad, algo me dijo que le diera un beso.  Eso era lo más ilógico que yo pudiera pensar hacer con mi papá.  Darle un beso a un puercoespín tendría más sentido común para mi, sin embargo, la insistencia en mi interior seguía.  Cuando crucé la puerta para irme, justo ahí estaba mi papá entrando.  Lo vi, me resistí, pero no pude, le di un beso en la mejilla.  Él no supo que hacer, estaba más petrificado que yo.  Lo único que le pareció correcto fue meterse la mano a la bolsa, sacó un billete y me lo dió.  Ahora que lo pienso… ¡lo hubiera besado antes!

Después de eso, vivió cinco años más, la diabetes lo fulminó, pero fueron los mejores cinco años de mi vida con mi papá.  Cuando empecé la iglesia él fue uno de mis primeros convertidos, y de los primeros que me ayudó, de hecho, donde empecé la iglesia fue un lugar que él me prestó, y cuando nos mudamos a otro lugar más grande, él fue una columna para el alquiler.  Aquella noche del 15 de setiembre me cambió, y de odiar a mi papá llegué a amarlo como nunca yo había amado.  La enfermedad que sufría ya lo estaba desgastando, y aquel hombre fuerte era cada día más débil, hasta que murió, pero… ¡qué bueno que mi papá se murió!  Ahora la enfermedad no le provocaba más molestías.  Y un día le volveré a ver, porque está guardado eternamente y para siempre, lo sé, porque una noche, él recibió a Jesús conmigo, y esa es la garantía de la vida eterna.

NATURALMENTE SOBRENATURALES

De verdad, esto es una poderosa verdad, no tengo la menor duda de que esto lo necesita el pueblo de Dios para no dar una impresión, que a veces a los ojos del mundo, raya con el ridículo.  Por supuesto, no es que debamos acomodarnos a la simpatía del mundo, pero cuántas veces veo de tan mal gusto lo que hacemos que con justa razón nos critican, y hasta se burlan.

Crazy3

A veces damos la impresión de una partida de locos sueltos, mejor dicho, deschavetados, Debemos practicar la locura de la predicación, y ahí se vale la locura, pero no la impresión de que se nos zafaron todos los tornillos.

A veces me encuentro con hermanos y hermanas que sinceramente están más cerca de ser miembros de un asilo de locos que de una iglesia impactante en medio de la sociedad necesitada.  No me gusta oírles hablar con un misticismo que da una sensación espeluznante, en lugar de una fe expectante y vibrante.

¿Será por eso que hay una suposición de que ser cristiano es equivalente a descerebrado, indocto, emocionalista, pobre, “fanáticos”, etc.?  Es tiempo de demostrar que ser cristiano es ser sabio, maduro emocionalmente, respetuoso, ingenioso, próspero, educado, gentil, creativo, responsable, poderoso en palabras y hechos del Espíritu Santo en forma “natural”.

Quisiera dar un ejemplo de gente que he visto y conozco: Cindy Jacobs.  Es una mujer de Dios.  Estaba ella en mi iglesia hace unos 3 años atrás, y profetizó, y profetizó, y profetizó.  Por dentro yo decía: me encanta.  Así es como se hace.  Y sin decirlo me confirmaba que no hay que ser “extraño” para profetizar o para ministrar lo que Dios nos da.  Hay gente que cuando da lo que Dios les da, lo echan a perder.  Toman poses, maneras de hablar, gesticular, moverse, etc,, que se salen de lo “normal” para volverse no “sobrenatural”, sino “anormal”.  Recuerdo que profetizaba hablando como siempre ella habla.  Recuerdo que me dio una palabra y se sonreía.  Ummmm, que frescura de profeta.

La moraleja.  El ejemplo nos grita una cosa: es sencillo, no es una cosa de esfuerzo humano, es el dulce fluir de Dios en vasos humanos para ministrar a otros humanos como tu y como yo.  Nos están diciendo con firmeza: si nosotros podemos, ustedes también pueden.  No nos dicen: lo que yo hago ustedes están muy por debajo como para alcanzarlo alguna vez, ni siquiera en sus más fantásticos sueños.  No, no, no.  Lo que dicen es:  ven como lo hago yo; así es como se hace, ahora vayan y háganlo, y porqué no, aún mayores.

No sé ustedes, pero después de ver a hermanos y hermanas así, yo me siento tan libre para también ministrar, porque no veo que tenga que ponerme “raro” primero para ministrar “rarezas” después.

Por supuesto, reconozco que alguna vez algo “raro” haremos porque el poder de Dios llevado en esta carne a veces no sabe muy bien como manejarlo, pero eso es el caso “raro”, no el normal.  Permítanme darles un ejemplo de mi mismo.  Estaba en otro país, y la reunión se puso tan pesada de la presencia de Dios, y además Dios me da una palabra de que venía como un torbellino su poder para arrasar con todas las ataduras, que me conmoví tanto que empecé a correr en círculos como de seis metros de diámetro, y a la vez daba giros alrededor de mi mismo, y comencé a imponer las manos sobre pastores y empezaron a girar como yo, eso fue una locura.  Ja ja ja.

A lo que me refiero, si todavía no he logrado explicarme, es que hay hermanos que hasta en los ojos se les ve que hay que darles un maquinazo para traerlos al planeta Tierra, para que ganen un poco de almas para el Señor, se sujeten a algún ministerio en el orden de una iglesia local, y den la impresión de que la vida cristiana no es “algo raro” justo para “gente rara”.

Atrévete a preguntarle a alguien: ¿Me ves raro?  Jesús era tan normal que cuando Judas lo entregó, el santo y seña no era que caminaba a un metro de la Tierra, o que vestía o hablaba extraño, fue un beso en la mejilla, porque no era diferente a los demás.

Bueno, termino.  No, no, no, un momentito, me acordé de algo.  Estaba en una reunión y un hermano profetizó (era fin de año): Así dice el Señor: Jo Jo Jo, feliz navidad.  Ohhhhhh Padre, bendícenos.  Pon en nosotros los santos tornillos que nos hagan falta para que seamos naturalmente sobrenaturales.  Amén.

PONIENDO LA VIDA EN ORDEN

Hace unos días les puse un video del ex-guitarrista de Korn, Brian Head.  Pero este otro es su propio testimonio.  Tomen nota del final, cuando dice: “Soy el segundo”.  Eso se refiere a orden.  Primero es Dios, después nosotros.  Si sigues ese orden estás poniendo en orden tu vida.  Disfruta el video.

Si Dios lo hizo con Brian, si te dejas, Él también puede poner en orden tu vida.