Category: Faith

ESTA SEMANA: TODO TE VA A SALIR BIEN

Hoy domingo, y como los últimos domingos de agosto y setiembre, he venido dando una palabra como lineamiento general, según el Espíritu Santo me da, en las reuniones de la iglesia, y quería compartirlas por este medio, para todos los que por alguna razón no pudieron llegar, y para todo el que la crea no importa donde esté.

Tanto en la primera reunión, como en la segunda hubo un mover del Espíritu diferente.  Esta vez no estuvo centrado en las sanidades, milagros y la operación de los dones, sino en adorar al Padre.  Hoy la iglesia se movió en esa dimensión de adoración donde ni siquiera se ocuparon los instrumentos de la banda, “a capella” (solo las voces) estuvimos un buen tiempo adorando declarando una y otra vez que Él es santo, santo, santo.  Fue maravilloso.  Aunque en la segunda reunión, con los instrumentos también fue poderoso.

Las mujeres cuando cantaron era extraordinario, la canción “a capella” les quedó muy bien para su tono de voz, y para los hombres daba un matiz de tono bajo que con el de las mujeres se combinaba impresionantemente.  Mientras esto pasaba, la presencia de Dios fluía, y literalmente yo percibí ángeles en la reunión.

Una palabra en esos momentos vino del Espíritu para ministrarnos, y era: “encomienda al Señor tu camino, confía en Él, y Él hará”.  Dos cosas nos tocan a nosotros y una al Señor, yo encomiendo mi camino, y confío en Él, y la parte del Señor es esta: ÉL HARÁ.  Eso mientras adorábamos, porque cuando haces que Él reciba adoración, Él hace que tu recibas tu milagro.  Es que cuando estás en su presencia como vivimos hoy, es natural su manifestación milagrosa en medio de nosotros.  Tu lo ministras a Él, y Él te ministra a ti.

Y la palabra específica para esta semana es: TODO TE SALDRÁ BIEN.  Eso me lo daba el Espíritu para la iglesia.  Créelo.  Recíbelo.  Confiésalo.  Disfrútalo.

EL TRUCO DE COMER POR LOS OÍDOS

Digo el truco en el sentido de algo que se hace fuera de lo común, que parece que son secretos, pero no, son pasos que se dominan tan bien dominados (valga la redundancia) que salen bien una y otra vez.  En este caso, ¿cómo es el truco de comer por los oídos?  ¿Será que pones comida en los oídos y te la vas introduciendo poco a poco empujándola con un hisopo?  No, no es eso.  A lo que me refiero es una comida que produce fe en los que se la comen.  Fe, una palabra tan pequeña, pero qué poderosa.  Para quien tenga fe, todo es posible.  Poderosa, ¿verdad?

El truco tiene tres pasos en total.  En la Biblia, específicamente, en el libro de Romanos capítulo 10 versículo 17 (Ro.10:17) dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”  Y aquí están los tres pasos, si es que los deseas:

1. El fruto.
El resultado es la fe.  Eso es lo que queremos.  Es el paso final, aunque se menciona como el primer paso.  Los pasos que siguen nos dicen cómo es que llegamos a ver la fe, y de ahí, lo que sigue es la realidad de las cosas que creamos.

2. La dinámica.
Este versículo se lee mal en la iglesias, yo diría que todas las iglesias, aún la mía, pero con frecuencia les digo como es que se lee.  Noten que, por lo menos en la traducción Reina-Valera 1960, hay dos comas, y aún sin comas, dos veces aparece la frase “el oír”.  Esto significa que no es “oír” nada más, es “el oír, y el oír” lo que produce la fe.

3. El agente.
La Palabra de Dios es el agente catalizador de la fe.  La Biblia está llena, está cargada de fe.  Ese es el cargamento de la Biblia.  Un arma, si no está cargada con las balas, no tiene poder.  La carga de la Biblia es la fe.  Sin la Palabra no hay fe.

Ahora veamos los tres pasos de atrás para adelante, es parte del truco.

Tienes que leer la Palabra para conocerla, tienes que prestar atención cuando la predican para conocerla, pero de ahí tienes que, no oírla, sino “oírla y oírla”.  Oírla no es suficiente, sino “oírla y oírla”, y para eso hay que confesarla, y confesarla.  Y cuando lo hagas “la oyes y la oyes”.  Y cuando la oigas y la oigas, esa dinámica entonces activa la carga de la Palabra en tu corazón, ahí es donde surge la fe, y cuando llegas a tener fe, para el que cree todo es posible.

Si por ejemplo, estás enfermo, pero lees la Palabra de Dios en Is.53:4,5 que dice:  “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;​​ y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.​  ​Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.  Y luego la dices una y otra vez para oírla y oírla, esa dinámica de “comer con los oídos” la Palabra que es comparada al “pan que sale de la boca de Dios”, eso alimentará la fe, y para el que cree todo es posible.  Yo me quiero alimentar de la Palabra para que surja la fe.  El truco es practicar los tres pasos estudiados.

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LA FE ES PARA MENTES INFERIORES

Eso es lo que dicen los críticos de aquellos que nos movemos por el principio de la fe, que le damos lugar al espíritu de fe.  Pero cuando eso se analiza, no concuerda con los hechos, si es que a los hechos nos remitimos como plataforma del famoso método científico.  Y es más, los mismos que critican a los que nos movemos por fe, es algo que ellos mismos lo practican, y es más, hasta en forma ridícula.

Les doy un ejemplo.  Los que caminamos por la fe decimos que fuimos creados por Dios, alto, sublime, maravilloso, glorioso, santo y trascendente.  Los que se burlan del principio de la fe dicen que venimos del mono, encorvado, come bananos, mortal, peludo, hediondo, y ni siquiera el rey de todos los animales.  Y amo a los animales, solo estoy poniendo sobre la mesa los dos orígenes.  Yo escojo el primero.  Ahora, los que escogen el segundo, dicen que es por el método científico, basado en la observación de los hechos, mi pregunta es: ¿cuando VIERON que al primate se le cayó la cola, se enderezó, perdió la piel de pelo de mono, habló y se convirtió en el hombre moderno?  Respuesta: nunca.  ¿Qué es lo que usan para tales afirmaciones?  Fe.  Porque fe es creer lo que no has VISTO.

La verdad es esta: La fe es para mentes superiores.

Cuando crees estás conectándote con Dios, por encima de todo lo creado.

Cuando crees estás entrando en el mundo superior de lo natural, al espiritual, cuya dimensión gobierna la natural.

Cuando crees todo es posible.  Cuando no crees todo tiene límites.  El doctor dice que te mueres de cáncer.  Por la fe vives y el cáncer desaparece.

Cuando crees pasas de la muerte a la vida, y literalmente la muerte deja de ser el final de la existencia, es apenas la puerta a la eternidad para entrar a la consumación de planes que están muy por encima de todos aquellos que son parte de la historia de la humanidad.

Cuando crees, no es la patología de una mente inferior, sino de una superior.

LAS VERDADERAS MENTIRAS

He estado varias veces en un simulador.  Es un aparato en el que entras, algo parecido a un vehículo totalmente cerrado con varios asientos para los que experimentarán la simulación.  Una vez lo hice con un vuelo estilo “Star Trek”, y otra con una viaje especial de la NASA.  Fue impresionante, parecía de verdad, pero era mentira.  Parecía verdad pero era mentira, era una verdadera mentira.  Era verdad la experiencia, pero era mentira en el fondo todo lo que pasaba.

De la misma manera que existen aparatos simuladores, hay gente “simuladora”.

1. Los “simuladores”…
lo primero que intentan es disimular la verdad proyectando una verdadera mentira.  Por ejemplo, un esposo le dice a una esposa que la ama, pero disimula que la rechaza proyectando un cariño de mentira.  Las caricias de cariño están ahí, le acarició el cabello de verdad, le pasó su dedos por entre sus cabellos, ella lo sintió, pero esa experiencia verdadera era un disimulo de la verdadera mentira: no la ama, pero parece que si.

2. Los “simuladores”…
usan mucho la expresión “yo no fui”.  Por ejemplo, estás con varias personas, se te sale un gas que no pudiste contener, el olor se expande, los demás lo huelen, nadie disimula, pero tu simulas que no fuiste, y dices: “alguien está podrido”, pero ese alguien eres tu.  Así que los “simuladores” son expertos mentirosos.

3. Los “simuladores”…
nunca llegarán a ningún lugar.  Cuando terminó mi viaje sideral, abrieron la puerta y el aparato estaba más adherido al piso que una roca, nunca despegó, nunca voló, nunca hubo un viaje, ni un aterrizaje.  Siempre estuvo en el mismo lugar.  Igual le pasa a los simuladores, nunca llegarán de verdad a lo que pretenden con su simulación.

4. Los “simuladores”…
son presa fácil de las depresiones, porque saben que al terminar el día, o despedirse de ti, la realidad los envuelve, y eso es una carga muy pesada, que día tras día tienen que llevar.

5. Los “simuladores”…
son como vendedores fraudulentos, te ofrecen un producto que en verdad es una mentira.  Y todos alguna vez ya fuimos o seremos sus víctimas.  Por ejemplo, te cuentan una historia terrible que les está pasando, y que necesitan un dinero urgente, y tu tomas el dinero de varios pagos que debes hacer, y se lo das.

6. Los “simuladores”…
son expertos cuenta cuentos.  Tienen una habilidad para decir las cosas de tal forma que parece que es verdad pero es mentira.  Y tienen una forma de contarte sus historias que si no te cuidas terminas sintiéndote culpable si no les ayudas.

7. Los “simuladores”…
son como los ilusionistas, porque parece que algo es real, pero es solo efectos especiales.  Prácticamente cualquier cosa se puede simular, aun la fe.  Por eso la Biblia dice que debemos tener una “fe no fingida”.  Es decir, parece que creen en lo que dice la Biblia, pero practican otras cosas. Dicen que aman a Dios, pero con los hechos lo niegan.  Te dicen que te aman a ti, pero por detrás te denigran.  Ahhh, ¿y qué de aquellos que son una cosa en la casa y otra en la reunión de la iglesia?

No hay forma más descansada de vivir que ser uno mismo tanto cuando está frente a una persona como cuando ya no lo está.  Comienza a ser de una sola cara siempre.  Si algo te desagrada de alguien díselo con respeto buscando aportar para su vida, pero no simules que te cae bien cuando en verdad te cae mal.  Arregla eso, y vive en paz.

AUNQUE NO ENTIENDAS LO QUE ESTÁ PASANDO

Conozco una anécdota hace tiempo que dejA muy claro el punto de que aunque no entendemos lo que a veces nos pasa, eso no significa que Dios no está en control de las cosas, y que es bueno.  De hecho, si una frase he dicho a lo largo de los años es que “Dios es bueno, y si Dios es bueno, qué esperar de un Dios bueno, sino solo cosas buenas”.  Es maravilloso saber que Dios es bueno, y sobre todo que es mi Padre Ceslestial.  A veces, las cosas que más nos turbaron son las cosas que más nos hicieron crecer, más nos ayudaron a mostrar firmeza, más nos ayudaron a ejercitar la fe, y luego, cuando vinieron grandes empresas que desarrollar, solo fue posible por todo aquel entrenamiento que tuvimos, y como Dios es bueno, solo nos estaba preparando para las grandes ligas de sus bendiciones.

Y la anécdota de que hablo es esta:

“Un rey que no creía en la bondad de Dios, tenía un siervo que en todas las situaciones le decía: ¡Mi rey, no se desanime porque todo lo que Dios hace es perfecto!  ¡El no se equivoca!

Un día salieron a cazar y una fiera atacó al rey. Su siervo consiguió matar al animal, pero no pudo evitar que el rey perdiera un dedo de la mano.  Furioso y sin mostrar gratitud  por haber sido salvado, el rey le dijo: ¿Dios es bueno? Si el fuese bueno no me habría atacado y perdido un dedo.

El siervo a pesar de todo, respondió: Mi rey, a pesar de todas esas cosas, sólo puedo decirle que Dios es bueno, y Él sabe el por qué de todas las cosas.  ¡Lo que Dios hace es perfecto! ¡El nunca se equivoca!

Indignado por la respuesta, el rey mandó a apresar a su siervo.

Tiempo después salió  otra vez a cazar y fue capturado por los salvajes que hacían sacrificios humanos.  En el altar, listos para sacrificarle, los salvajes vieron que la víctima no tenía un dedo y lo soltaron.  Él no era perfecto para ser sacrificado a sus dioses.

Al volver al palacio mandó soltar a su siervo y lo recibió muy afectuoso.  Entonces le dijo: Mi siervo, ¡Dios fue realmente bueno conmigo!  Escapé de ser sacrificado por los salvajes, justamente por no tener un dedo!  Pero tengo una duda.  Si Dios es tan bueno ¿por qué permitió que tu, que tanto le defiendes, fueses preso por mí?  Mi rey, dijo el siervo, si yo hubiera ido con usted a esa cacería, habría sido sacrificado en su lugar, pues no me faltaba ningún dedo.  Por eso recuerde: ¡Todo lo que Dios hace es perfecto!”

Aunque no entiendas lo que está pasando, Él está en control.

LECCIONES DE UNA MONTAÑA

El sábado pasado, a las seis de la mañana, me encontré a cuatro amigos que habían dispuesto subir una montaña que ellos ya conocían.  Para mi era la primera vez que lo hacía.  La verdad, no sabía exactamente que era lo que me esperaba.  Sin embargo, confiaba en mis compañeros y eso era suficiente.  Me pusieron una especie de mochila, y ante mi cara de extrañeza, me explicaron que por medio de una manguera succionaba agua durante la caminata entre los senderos montaña arriba.

Empezamos la caminata, y yo me adelanté un poquito cuando nos internamos en un bosque.  Pasé adelante y les dije: “¿qué pasa, porqué se quedan atrás?”.  Todos se rieron.  Luego, al final de la caminata me lo recordaron riéndose a carcajadas.  Seguro ya lo tenían planeado.  Yo era el novato y caí en la trampa.  A medida que avanzábamos, perdí el ritmo, mientras ellos lo tenían bien marcado.  Sin embargo, uno de mis compañeros se quedó a mi lado para ir a mi ritmo, y en determinado momento vio que me rostro palideció.  Él vio eso, pero yo sentí que me iba desplomar.  Sentí que todo iba a comenzar a dar vueltas y yo era parte de eso.  Mi amigo se me acercó, sacó de su mochila miel de abeja y me dio a tomar un sorbo.  Me quedé quieto.  Respiré.  Luego levanté la cabeza con cuidado.  Tomé la manguera de mi mochila, tomé agua para quitar un poco el sabor de la miel.  Y continué, mientras ya todos estaban perdiéndose de vista, excepto mi ángel de la guarda.  Pero aunque agradezco profundamente este cuidado, ahí no están las lecciones de la montaña.

Las lecciones están aquí.  Fueron como nueve kilómetros hasta que por fin llegamos a la cumbre.  Yo llegué al final.

La primera fue subiendo.  Más que fuerza física, se ocupa fuerza mental.  Aunque mis pasos no eran tan firmes como los de mis compañeros, yo iba pensando: “un viaje de mil pasos se hace paso a paso, me faltan menos pasos.  Da un paso más Guido Luis”.  Al final me felicitaron.  Ellos hacen eso con regularidad, pero para mi era la iniciación.

La segunda lección fue bajando.  Venía al lado del mejor de todos, según lo reconocían los demás.  No habíamos bajado ni cien metros cuando sentí un dolor en mis muslos.  Y lo comenté.  Me dijeron que era normal.  “Que subir cansa, pero bajar duele”.  Cuando oí eso dije:  “Aquí hay una tremenda verdad espiritual”.  Pero la verdad es una enseñanza en todo sentido.  Por ejemplo, los famosos, porque subieron, pero luego caen en vicios, perversiones, y luego depresiones, angustias, etc. saben lo que es el dolor de “bajar”.  Un ejemplo más fresco.  Recién pasaron las elecciones aquí en Costa Rica.  Uno de los candidatos salía en las encuestas muy bien posicionado, y hasta se hablada de una posible sorpresa, pero la sorpresa fue que se obtuvo menos de lo esperado.  Eso fue “caer”.  Durante meses se estuvo “subiendo”, y fue cansado, pero “bajar” dolió.  Siempre es así.  Subir cansa, pero bajar duele.  Entonces, mejor seguir subiendo hasta llegar a la cumbre.