Category: Family

EXTRAÑO QUE ME DIGAN “PAPI”

Estaba hace unos minutos con mi familia, que incluye por supuesto a mi preciosa nuera “Tere”.  Después de una reunión que estuvo increíble, más llena que nunca, y con una manifestación del Espíritu Santo “muy densa”.  Hacía años que no sentía lo que sentí hoy.  La banda me acompañó en una canción que improvisé, y a cada rato decía yo “wow”, es que estaba “pesada” la atmósfera de unción.  Pero bueno, no puedo evitar decir estas cosas.

Al final me fui con mi familia, y tenía planeado en esta ocasión decirles solo una cosa.

La comida estuvo muy rica.  Cuando ya era hora de venirnos les dije que necesitaba decirles algo.  Y cada uno de mis tres hijos: Jonathan, Abraham y Joel; y a mi hija: Priscilla, les dije:

No importa lo que alguna vez hayan hecho mal, no importa cuántas veces se hayan equivocado, no importa si yo he sido avergonzado por alguna actuación de ellos, no importa lo que en el pasado hayan hecho, no importa si han dado malos pasos, nada de eso importa.  Mirando a cada uno a sus ojos les fui diciendo “yo te amo, nada puede cambiar eso, y nunca nada lo cambiará, es imposible que eso alguna vez pueda suceder, mi amor nunca dejará de ser”.  A mi hija se lo dije hace dos días, y hoy a cada uno, empecé por Joel, luego Jonathan, después Tere, y al final Abraham, en ese orden porque así estaban sentados alrededor de la mesa.

También les dije que extrañaba que no se acercaran más frecuentemente a decirme “papi”.  Ya cuando van creciendo se sustituye por “pa”, y algunas veces “papi”, pero quiero que sea más “papi”.  Para cerrar nuestro pacto les di “una semilla” a cada uno igual, porque yo creo en sembrar en los hijos.

Nos pusimos de pie, salimos del lugar, y había terminado mi reunión familiar semanal.  ¡No hay nada como la familia!  ¡Ese fue un plan de Dios!  ¡Buen plan!

FAMILIA CON PROPÓSITO

Soy testigo de muchas familias desintegradas, y de los dolores que acompañan esta desintegración.  Hace unos días una mujer de 45 años me hablaba de su depresión, y cuando le pregunté que desde cuando sufría de esas desgarradores y aplastantes depresiones me contestó que desde los tres años, cuando su padre les abandonó.  Y esos casos con sus repercusiones colaterales no son casos de uno en un millón, hoy parece que es al contrario, una familia en millón es la que parece estar disfrutando el hecho de ser familia.

Una de las cosas que veo en esas familias que son como la aguja que se encuentra en el pajar es su sentido de propósito.

Es decir, no es que cada uno de los miembros siguen un camino independientemente del camino que como familia deben seguir.  Al contrario, parece que todos siguen el mismo camino, aunque estudien diferentes carreras, o tengan diferentes talentos, todo eso lo suman en un mismo propósito como familia.  Pero esa es la clave, tienen un mismo propósito, y todo lo diferente de cada uno no los separa, o los distancia cada vez más, sino lo contrario, sus diferentes dones, habilidades, conocimientos, contactos, experiencias, valores, principios, esfuerzos, pensamientos, ideas, los ponen en una misma canasta, y al final la familia se ve enriquecida y más capaz de lograr su propósito.

He oído de empresas familiares, y eso les une porque han determinado seguir la formación, mantenimiento, y expansión de esa equis empresa como el propósito de la familia.  Leí una vez en una revista que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, que tenía por costumbre reunirse todos los lunes con su familia, y ahí tomaban decisiones claves de todo tipo.  Eso me gustó, y pensé, que bueno que yo hago lo mismo (en mi caso los miércoles).

Todas las familias debemos descubrir, implementar, mantener, y expandir nuestra “empresa” como el propósito de nuestra familia, y de esa manera disfrutar mucho más el ser familia.  De mi parte me rehúso a aceptar que las familias empiezan por un matrimonio que viven solos, luego tienen hijos, que luego crecen, se casan y se van, se distancian, y finalmente terminan otra vez solos como al principio.  Eso sería una familia sin propósito.  La mía NO lo es.  Y que la tuya tampoco.

LA FAMILIA ES LO ÚLTIMO…

Tengo mil cosas que hacer.  Soy parte del comité teológico nacional avalado por la FAEC, hago dos programas de radio a la semana, escribo todos los días para mi blog, mínimo aconsejo a tres personas por día, dirijo el consejo ministerial de Kingdomtakers con el cual interactúo y planifico todas las semanas, dirijo el consejo apóstolico de MANA INTERNACIONAL, me reúno todas las semanas con el ministerio en pleno, velo por las diferentes áreas de servicio que tenemos como los matrimonios, los empresarios, los niños, los jóvenes, las mujeres, los hombres, y más, estudio a nivel personal preparando el tema y mi persona para mis reuniones de los jueves, igual para dos reuniones que tenemos el domingo, respondo personalmente los correos a mi e-mail, lo mismo atiendo mi facebook y los comentarios que requieran respuesta a mi blog, y tres o cuatro cosas más.  Todo eso indica que la familia es lo último.

Pero en mi caso no es así.  Para mi la familia es lo último… que debo olvidar, que debo descuidar.

De hecho, por eso es que estoy ahora mismo en un retiro familiar.  Hace unos días atrás tuve esa dirección.  Me esforcé y busqué un lugar lejos del diario quehacer.  Ahora que ya pasó la semana santa donde, por lo menos en Costa Rica, la gente sale de la ciudad y abarrota todo lugar, además de que todo está más caro en esos días, he aprovechado para traerme a mi familia para analizar, comentar, corregir, soñar, y sobre todo, comprometernos con todo aquello en lo que debemos involucrarnos según el propósito de Dios para nuestras vidas.

Yo entiendo que mi familia es vital para ser un ministro aprobado por Dios.  ¿De qué me sirve ganar al mundo entero y perder mi familia?  Para mi una de las credenciales más importantes de un ministro del Señor es su familia.  Eso me reta, me confronta, y por eso, la familia es lo último que debo dejar de lado.

No soy como algunos que hacen listas de prioridades estrictas que los llevan a cometer errores.  Me refiero a que algunos dicen: 1. Dios, 2. familia, 3. Iglesia, 4. trabajo, 5. yo, 6. descanso, 7. entretenimiento, y así sucesivamente.  Para mi eso es peligroso.  Porque un día perfectamente puedo dejar a mi familia porque Dios es primero.  O bien, me dejo de congregar porque la familia es primero.  Como ven, puedo ir de un extremo a otro extremo en forma incorrecta en ambos casos.  La verdad es que todo se traslapa.  Todo tiene su lugar.  Para todo hay tiempo.  Hay algunas cosas que deben fijarse.  Por ejemplo, en mi caso, la reunión familiar todos los miércoles, donde todos los miembros de mi familia (y los que se van incorporando por medio de mis hijos e hija) debemos estar, es algo “obligatorio”.

En conclusión, puedo tener mil cosas que hacer, pero la familia es lo último… que debo olvidar, descuidar o dejar de lado.

QUE BUENO QUE MI PAPÁ SE MURIÓ

Hoy me hizo recordar ese sentimiento una joven muy amada de mi familia.  Le oí decir lo mismo acerca de su madre.  Ella decía hoy que estaba feliz porque su madre había muerto, y me trajo a la memoria que también pensé lo mismo y lo sigo pensando, ¡qué bueno que mi papá se murió!  En mi caso, eso fue hace varios años.  Una cadena se había roto.

Mi papá era operador de equipo pesado 3, título que tenía por su trabajo de abrir carreteras y usar maquinaria pesada.  Por su trabajo pasada con frecuencia dos semanas fuera de la casa.  Cuando él se iba de la casa a sus giras de trabajo por todo el país, eran las dos mejores semanas que pasábamos.  Cuando regresaba el ambiente volvía a cambiar.  Mi papá era colérico, rudo, de mal carácter.  Por cualquier cosa se enojaba.  Daba temor.  No recuerdo casi nada de cariño.  Sus castigos eran brutales.  Equivocarse en algo era una cosa horrosa, pues sabíamos, mis hermanos y yo, que eso no tendría buenas consecuencias para nosotros.  Así crecimos.

Ya cuando fuimos jóvenes decidimos vengarnos matándolo.  Un día, le caimos encima cuando salía del baño.  Con un cinturón rodeamos su cuello y apretamos con toda nuestra fuerza.  Sus vasos capilares de los ojos se rompieron, y sangró, pero era tan fuerte que pudo escaparse de nosotros.  No obstante, eso fue como un aviso para él de que las cosas estaban cambiando.  Habló por mi, no por mis hermanos, fueron años de odio y resentimiento puro.

Cuando ya tenía 20 años, algo cambió mi vida.  Regresaba una noche a la casa de la Universidad, era un 15 de setiembre, había una iglesia en la entrada del barrio que había organizado una semana de campaña evangelística, lo cual, a mi, como “testigo de Jehová”, me molestaba grandemente, sin embargo, practicamente forzado por una fuerza invisible, entré, y ese día cuando oí acerca de recibir a Jesús, algo me decía que mi busqueda terminaría ese día, y así fue.  Nunca más volví a buscar, encontré todo lo que necesitaba.  Y quién me impulsaba era el Espíritu  Santo, quién tenía un plan para mi.

Volviendo a mi papá, Guido Manuel Núñez Jiménez, las cosas cambiaron.  No recordaba la última vez que le había dado la mano a mi papá, porque realmente le odiaba.  Pero un día, saliendo temprano de mi casa a la Univerdad, algo me dijo que le diera un beso.  Eso era lo más ilógico que yo pudiera pensar hacer con mi papá.  Darle un beso a un puercoespín tendría más sentido común para mi, sin embargo, la insistencia en mi interior seguía.  Cuando crucé la puerta para irme, justo ahí estaba mi papá entrando.  Lo vi, me resistí, pero no pude, le di un beso en la mejilla.  Él no supo que hacer, estaba más petrificado que yo.  Lo único que le pareció correcto fue meterse la mano a la bolsa, sacó un billete y me lo dió.  Ahora que lo pienso… ¡lo hubiera besado antes!

Después de eso, vivió cinco años más, la diabetes lo fulminó, pero fueron los mejores cinco años de mi vida con mi papá.  Cuando empecé la iglesia él fue uno de mis primeros convertidos, y de los primeros que me ayudó, de hecho, donde empecé la iglesia fue un lugar que él me prestó, y cuando nos mudamos a otro lugar más grande, él fue una columna para el alquiler.  Aquella noche del 15 de setiembre me cambió, y de odiar a mi papá llegué a amarlo como nunca yo había amado.  La enfermedad que sufría ya lo estaba desgastando, y aquel hombre fuerte era cada día más débil, hasta que murió, pero… ¡qué bueno que mi papá se murió!  Ahora la enfermedad no le provocaba más molestías.  Y un día le volveré a ver, porque está guardado eternamente y para siempre, lo sé, porque una noche, él recibió a Jesús conmigo, y esa es la garantía de la vida eterna.

PEDID Y SE OS DARÁ

Hoy mi hija Priscilla vino a mi en la tarde, y me pidió unos fonts (fuentes tipografícas).  Me dijo que querían hacer unas camisetas con el nombre “FUEL”, usando como idea de diseño llenar la camiseta con “fuel” por todo lado usando diferentes fonts.  Como ella sabe que yo tengo bastantes, porque me gusta el diseño, y especialmente el uso de las tipografías, y que de hecho, he creado algunas, como las de nuestro logo de KINGDOMTAKERS, o el de MANA.

Bueno, el asunto es que como ella sabe que tengo en mi laptop cerca de 125 mil tipografías, y el común de la gente tiene menos de 2 mil, ella conoce que tengo suficientes para darle. Le dije que le daría una colección muy buena de casi 500, se las mostré y me decía: “esa pa, esa, uyyy que buena esa…”.  Le preparé la colección y se la pasé por skype.  Pero pensé en otras opciones, y le dije que tenía otra de las varias colecciones muy buena, y de pasó le dije que si buscaba internet se daría cuenta de que el valor DE CADA FONT era como de 59 dólares.  Pris me dijo que no, que no era necesario, que con las primeras era suficiente, pero de todos modos se la envié, una colección profesional como de 232 fonts, de las mejores que tengo.

Priscilla me pidió unos fonts, y terminé dándole cientos de los mejores.

Es que el que pide recibe.  Solo hay dos condiciones básicas, pedirle a alguien que tenga, y segundo, que te ame.  Y si tiene te da, y si te ama, lo hace abundantemente.

Esto que les cuento es exactamente lo que pasa cuando le pides a Dios.  Y mejor aún.  Porque si nosotros, padres con defectos, damos a nuestros hijos así, ¿cómo nos dará Dios que es el Padre Perfecto?

Solo falta una cosa: Dios, ¿es tu Padre?

WALLPAPER PARA PRISCILLA

Priscilla es mi hija, de cuatro hijos que tengo ella es la única mujer y la menor de todos.  Hoy está cumpliendo 18 años, y además de otras cositas, le quise dar también este wallpaper para celebrar esta fecha, que tanto a Ligia como a mi, jamás se nos puede olvidar, tal como también lo celebramos con cada uno de nuestros hijos.

Detrás del nombre está la descripción que hago de ella, que es parte de la descripción que hago de cada uno de mis hijos en un post que hice el año pasado titulado SUPER FAMILIA.

Hija, te bendigo mil veces.  ¡Feliz cumpleaños!