Category: Children

SENTÍ VERGUENZA

Después de la tremenda reunión de avivamiento y milagros que tuvimos hoy en Kingdomtakers, uno de mis hijos sugirió un lugar cerca de la iglesia para ir y comer algo.  Ahí estábamos todos, Jonathan y Tere, Joel, Priscilla, mi esposa Ligia, y Abraham, que llegó unos minutos después.  No se cómo pero la reunión informal de la familia comenzó a tomar una dirección un poco curiosa.  Y fue que comenzaron ha recordar anécdotas de cuando yo les castigaba cuando hacían algo malo.

Una tras otra venían a la mente de Jonathan, Abraham y Joel anécdotas de cuándo les castigaba.  Priscilla decía que ella no tenía anécdotás porque era muy bien portada.  Algunas de las anécdotas eran como de la más pura verde esmeralda kriptonita, que irradiaba su letal energía contra mi corazón.

La forma en que contaban las anécdotas era tan vívida, tan llena de detalles, que realmente era casi imposible no recordarlas, y si no las recordaba, daba toda la impresión de ser verdad en sus últimos detalles como para dudarlo.  Y más que mi esposa Ligia asentía con la cabeza, como tratando de decirme: ¿no te acordás?  Y peor todavía cuando en algún momento decía: “Yo me iba a orar y le decía al Señor que diera paz a Guido Luis”.  Eso me confirmaba más que realmente cada detalle contado si había pasado.  Seguro no recordaba todo como una medida de defensa para no sentirme mal por haber procedido incorrectamente en aquellos momentos de “disciplina” a mis hijos.

Seguro que esa frase que he dicho algunas veces de que hay papás que cuando disciplinan a sus hijos lo que realmente hacen no es disciplinar a sus hijos, sino descargar su cólera, tenía de fondo una experiencia basada en una caso de la vida real.  Y no vayan a creer que era un papá abusador, solo que pensar en que actué en algún momento como oí a mis hijos hoy, me hacía sentir vergüenza.  No todas las anécdotas me hicieron sentir vergüenza, muchas nos causaron reírnos a carcajadas a todos.

Pero el punto es este: ¿has sentido vergüenza por haber actuado de cierta manera en tu pasado, o recientemente?  Si es así, qué bueno, señal de que has cambiado, señal de que has madurado, señal de que todavía eres sensible, señal de que lamentas tus errores, y solo estos califican para no volverlos a cometer, sobre todo cuando en tu vida das lugar a Jesús, fuente de todo poder y sabiduría.