Category: Liderazgo

“NO ES LA FLECHA, ES EL INDIO”

Una vez, en una clase de golf que me daba un profesor, le comenté que porqué no avanzaba como yo quería, pues llevaba ya varias de las clases, y se acercaba la última, y no miraba el progreso que me había imaginado.  Buscando en mi mente las posibles razones, pensé que de seguro era la clase de palos que yo usaba, que no eran como los de los profesionales, de materiales especiales, cortados a la medida, personalizados hasta los últimos detalles, que en comparación a los míos, genéricos, seguro que hacían la gran diferencia.  Por supuesto, la clase de palos son un factor, pero mi profesor me echó abajo mi argumento, cuando me dijo: “no es la flecha, es el indio”.

Paso seguido, mi profesor me lo quiso demostrar.  Me quitó los palos y me dijo lo que quería hacer.  Tomó una de las pelotas, que no eran nuevas, eran recicladas, no eran de las mejores marcas, eran de las que se recogían en el campo.  La colocó en el suelo, se posicionó, me dijo que haría que saliera hacia la izquierda, hiciera una curva de tanto hacia la derecha y llegara justo a tantas yardas, y todo a una altura de tantas yardas también.  La golpeó con mis palos, con aquella pelota, y justo hizo lo que me dijo.  Después me dijo, ahora al revés, saldrá a la derecha, la curva a la izquierda, la distancia recorrida tanto y caerá en tal punto.  Se posicionó, la golpeó, ¿y qué creen?  Hizo lo que me dijo que haría.  Me volvió a ver, me dio el palo, mi palo genérico, y me dijo: “no es la flecha, es el indio”.

Muchas veces en la vida andamos diciendo que las cosas no nos salen como queremos, las cosas no dibujan las curvas que queríamos, las cosas no llegan hasta habíamos pensado, y entonces decimos que es por aquella o por aquella otra razón.  Hacemos una lista de los factores que nos echaron a perder nuestros sueños, que desplomaron nuestras aspiraciones, que bloquearon nuestros anhelos, que entorpecieron nuestro camino, y la lista de razones se parece a nuestro manual de excusas que todo mundo debe leer para que nos comprenda, pero saben que… “no es la flecha, es el indio”.

Una vez alguien molesto me dijo: “es que usted no me da la oportunidad”, pensando que a otros les tenía cierto favoritismo.  Y recuerdo que ahí entendí algo muy importante, “las oportunidades no te llegan, se crean”.  Si por ejemplo, quieres un ascenso, pero llegas tarde, respondes irrespetuosamente a tus superiores, haces mal lo que se te pide, tratas mal a los demás, no trabajas bien en equipo, chismeas, eres tan lento para hacer las cosas que haces parecer a una tortuga como si fuera “Flash”, y tras de todo siempre andas pidiendo permisos, y tras de todo, aumentos al salario.  Te digo una cosa, no estás creando las oportunidades para un ascenso, sino para un despido “flash”.  No es que el mundo se ha confabulado contra ti, es que… “no es la flecha, es el indio” el responsable.

Te animo a que creas que con “palos y pelotas” de los comunes y corrientes puedes hacer cosas extraordinarias.  Y cambiando la metáfora, los pinceles pueden ser genéricos, hasta que llegan a las manos de un Pablo Picaso.  La bola de fútbol puede ser de aquellas de “gajos” de cuero hasta que llegan a los pies de un Messi.  Las canciones pueden ser corrientes hasta que llegan a la boca de un Andrea Bocelli.  Las oraciones pueden parecer imposibles hasta que llegan hombres como Elías.  Es que estoy convencido que… “no es la flecha, es el indio”.

LAS CINCO DIRECCIONES DE UN LÍDER… (PARTE 2)

En el post anterior empecé este tema inspirado en lo que le escuché a mi amigo Daniel Park, un coreano inusual.  Compartía con mi equipo de trabajo a nivel nacional esta enseñanza, propicia a quienes estamos en esta gran vocación del liderazgo.  Devidió el tema en cinco “as”.  Ayer vivimos que el líder número uno debe mirar (primera A) “arriba”, segundo, “adelante” (segunda A).  Ahora les daré la tercera, cuarta y quinta “A”.  Como les dije ayer, es la receta de Daniel, pero ahora con mi sabor, y seguramente tu también puedes tomar la receta y darle tu “toque” personal, pero el fin es el mismo, que el liderazgo, que de una u otra manera todos tenemos en diferentes niveles, sea ejercido de la mejor manera.

3. Tercera A: ATRÁS.
Mirar atrás puede ser malo.  Pero si vemos atrás para recordar de dónde hemos venido nos puede ayudar mucho a mantenernos agradecidos, inspirados y humildes.  Agradecidos porque vemos como hemos avanzado, como hemos crecido, y logrado lo que hasta el presente tenemos.  Inspirados porque hemos visto los obstáculos que vencimos, y de cómo confiando en Dios pasamos los ríos y nos ahogamos, los muros de fuego y nos quemamos.  Así que si hemos llegado hasta aquí con bien, también lo haremos hacia el futuro.  Y nos mantendremos humildes, porque saber de donde venimos, aquellos pequeños inicios donde nadie creía en nosotros, donde pasamos tiempos de escasez, donde no teníamos la preparación y experiencias de hoy, nos hacen considerar a los demás por su potencial, porque nosotros sabemos que eso era todo lo que teníamos.

4. Cuarta A: ALREDEDOR.
Debemos mirar alrededor y ver a otros que nos rodean, con los que tenemos algo en común, de lo contrario no estarían a nuestro alrededor.  Son gente valiosa, pueden ser amigos claves para el destino a que Dios nos llamó, pueden ser parte del equipo que formaremos para lograr sueños que fueron implantados en nuestro corazón.  Son gente fiel en los que podemos confiar.  Estas relaciones son claves y debemos cuidarlas.

5. Quinta A: ADENTRO.
Un día de estos hablaba a un grupo de hombres en liderazgo, y les decía que ser valientes es una de las cualidades que debemos tener, y que valentía no es carecer de miedo por las cosas que nos lo pueden provocar afuera, sino que valentía es la forma en que decido responder desde mi interior.  Puedo sentir miedo y ser valiente porque decido hacer lo que debo hacer.  El temor te ata, la valentía te libera.  Tu decides que tener, y tus actos demuestran tu decisión.  Y empieza adentro, en tu interior.  Compórtate valiente.  Y esto es muy propio de los que desean ser buenos líderes.  El apóstol Pablo hablaba de como su hombre interior se renovaba de día en día, aunque el exterior se iba desgastando (2Co.4:16).  Sin embargo, lo que yo he visto es gente que por fuera parecían gigantes, pero en la hora de la hora, por dentro eran tan pequeños que sucumbieron frente a los desafíos del liderazgo y de la vida.  Los grandes retos requiere que seamos grandes… por dentro.  El carisma nos puede engañar porque da la impresión de ser muy grande, pero lo que de verdad determina tu grandeza viene de adentro, tu carácter.

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LAS CINCO DIRECCIONES DE UN LÍDER (CINCO “AS”)

Uno de mis amigos internacionales, un coreano fuera de lo común, Daniel Park, nos compartía una excelente enseñanza en privado a un grupo de líderes que tengo el honor de dirigir.  Y a través de este medio, quisiera retomar su enseñanza para multiplicar el pan ahora con mi preparación, pero siguiendo su receta.  Me identifiqué de inmediato cuando oí a mi amigo repetir lo que yo una y otra vez he proclamado sobre la consideración del carácter versus carisma.  Estas dos “C” tienen ese orden, primero carácter, y después carisma.  No es que el carisma (dones, talentos, habilidades, poderes) no es importante, pero jamás puede ser el fundamento de la personalidad.  El carácter es el fundamento del carisma, eso le da el sello tan particular a cada persona.  Primero carácter, después carisma.

Las Cinco As son una muy buena forma de recordarnos en lo que debemos ocuparnos los líderes.

1. Primera A: ARRIBA.
No hay mejor modelo de liderazgo interesado en el bien de los demás que el de Dios mismo.  Pero también, la Biblia es clara cuando declara que no hay autoridad, sino la dada por Dios.  Así que si deseamos ejercer bien nuestro liderazgo, que implica ejercer autoridad, debemos hacerlo dependiendo de aquel que nos la dio.  Mirar arriba, como la primera dirección de los líderes tiene una buena razón de ser.  Los líderes somos propensos a la soledad, no porque seamos huraños, sino por la misma tarea de ir al frente, y tenemos que resolver una y otra cosa, enfrentar reto tras reto para seguir adelante, por lo que necesitamos fuerza, sabiduría, innovación, frescura, fe, perseverancia, amor, y ayuda personal, y no hay nada mejor que “mirar arriba”, ahí está la fuente de todo lo que necesitamos.

2. Segunda A: ADELANTE.
Los líderes debemos ver adelante.  Si conduces mirando el retrovisor de tu vida, o las ventanas laterales, muy pronto dejarás de avanzar.  Tenemos que mantenernos mirando hacia adelante, a la visión que hemos adoptado como el destino de nuestras vidas.  Los obstáculos serán normales en el camino, pero los vamos a vencer, porque seguimos con la mirada hacia el objetivo.  Es más, podemos caer en el camino, pero nos volveremos a levantar, porque no hemos perdido de vista el final.  Realmente cómo fue que empezamos no es lo importante, es cómo terminaremos.  En mi caso, sigo adelante en pro de la visión que recibí: una iglesia de cien mil miembros en Costa Rica.  Y esto me recuerda la historia de la carrera de sapos.  Se organizó una carrera de todos los sapos que quisieran subir saltando peldaño por peldaño una enorme torre que sirven para soportar los cables eléctricos.  A la cita llegaron toda clase de sapos, sapos grandes, pequeños, negros con pintas rojas, morados con pintas blancas, amarillos con pintas celestes, con ojos saltones, con lomos como de dinosaurios, etc. etc.  El árbitro se reunió con todos los sapos alrededor de la torre, y les dio las reglas, muy sencillas, el sapo que se cayera al saltar a uno de los peldaños hacia arriba, sería inmediatamente descalificado, y el que llegara más alto, sin necesidad de llegar al final de la torre sería el ganador.  Dentro del grupo había un sapito, y desde del mismo suelo ya le decían los demás: -para qué participas, serás descalificado desde el primer salto, no tienes la capacidad, no lo lograrás, mejor renuncia antes de empezar-.  Pero el sapito saltó de inmediato cuando sonó el pitazo de arranque.  Comenzaron todos a saltar, y los primeros que comenzaron a caer eran los morados con blanco, y así otros caían y… sapazooooo…  El sapito seguía recibiendo las palabras de desanimo pero eran desatendidas totalmente, y solo seguía y seguía, pronto pasó a los mejores que iban arriba, a los negros con pintas rojas, y siguió saltando.  Desde abajo los sapos organizadores le gritaban que ya era suficiente, que era el ganador, pero siguió hasta el final.  Cuando descendió los primeros que se acercaron fueron los sapos periodistas: ¿porqué no te detuviste?  ¿Cómo lo lograste contra todas las predicciones porque para nada eras el favorito?  La mamá del sapito llegó a auxiliarlo: -no le pregunten, no le pidan respuestas-.  ¿Porqué?  -preguntaron los sapos periodistas-, a lo que respondió su mamá: -porque es sordo-.  ¡Sigue adelante, hazte el sordo!

Mañana sigo.

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LA FAMILIA ES LO ÚLTIMO…

Tengo mil cosas que hacer.  Soy parte del comité teológico nacional avalado por la FAEC, hago dos programas de radio a la semana, escribo todos los días para mi blog, mínimo aconsejo a tres personas por día, dirijo el consejo ministerial de Kingdomtakers con el cual interactúo y planifico todas las semanas, dirijo el consejo apóstolico de MANA INTERNACIONAL, me reúno todas las semanas con el ministerio en pleno, velo por las diferentes áreas de servicio que tenemos como los matrimonios, los empresarios, los niños, los jóvenes, las mujeres, los hombres, y más, estudio a nivel personal preparando el tema y mi persona para mis reuniones de los jueves, igual para dos reuniones que tenemos el domingo, respondo personalmente los correos a mi e-mail, lo mismo atiendo mi facebook y los comentarios que requieran respuesta a mi blog, y tres o cuatro cosas más.  Todo eso indica que la familia es lo último.

Pero en mi caso no es así.  Para mi la familia es lo último… que debo olvidar, que debo descuidar.

De hecho, por eso es que estoy ahora mismo en un retiro familiar.  Hace unos días atrás tuve esa dirección.  Me esforcé y busqué un lugar lejos del diario quehacer.  Ahora que ya pasó la semana santa donde, por lo menos en Costa Rica, la gente sale de la ciudad y abarrota todo lugar, además de que todo está más caro en esos días, he aprovechado para traerme a mi familia para analizar, comentar, corregir, soñar, y sobre todo, comprometernos con todo aquello en lo que debemos involucrarnos según el propósito de Dios para nuestras vidas.

Yo entiendo que mi familia es vital para ser un ministro aprobado por Dios.  ¿De qué me sirve ganar al mundo entero y perder mi familia?  Para mi una de las credenciales más importantes de un ministro del Señor es su familia.  Eso me reta, me confronta, y por eso, la familia es lo último que debo dejar de lado.

No soy como algunos que hacen listas de prioridades estrictas que los llevan a cometer errores.  Me refiero a que algunos dicen: 1. Dios, 2. familia, 3. Iglesia, 4. trabajo, 5. yo, 6. descanso, 7. entretenimiento, y así sucesivamente.  Para mi eso es peligroso.  Porque un día perfectamente puedo dejar a mi familia porque Dios es primero.  O bien, me dejo de congregar porque la familia es primero.  Como ven, puedo ir de un extremo a otro extremo en forma incorrecta en ambos casos.  La verdad es que todo se traslapa.  Todo tiene su lugar.  Para todo hay tiempo.  Hay algunas cosas que deben fijarse.  Por ejemplo, en mi caso, la reunión familiar todos los miércoles, donde todos los miembros de mi familia (y los que se van incorporando por medio de mis hijos e hija) debemos estar, es algo “obligatorio”.

En conclusión, puedo tener mil cosas que hacer, pero la familia es lo último… que debo olvidar, descuidar o dejar de lado.

MULTIPLICA LO MALO

Este post es para líderes.  Así que… toma nota.  Porque el potencial del liderazgo está en todos desde la misma creación.  Cuando Dios hizo al hombre lo hizo como la corona de su creación y le dio por tarea el señorío de la Tierra. Así que… el liderazgo es parte de nuestra constitución desde nuestra creación.

Las diferentes áreas de liderzgo van desde ser padres hasta dirigir una gran nación, pasando por ser el presidente del aula en el colegio, el director de un proyecto del trabajo, el dirigente de una comunidad, o ser el gerente de una empresa transnacional.

Ahora, una verdad que debemos entender los que somos líderes activos de todos los líderes potenciales que existen, es el poder de la multiplicación que tenemos.  Y desde ya les aviso que esto nos puede confrontar cara a cara con una terrible verdad.  Déjenme decirlo de la mejor manera, porque mi deseo es siempre edificarte e inspirarte para que llegues a desatar todo el potencial con que Dios te creó.

Esta es la verdad a la que me refiero: un líder multiplica todo, sea para bien, o sea para mal.

Por ejemplo, si como líder tratas groseramente a uno de tus miembros, es casi seguro que eso se multiplica, porque habrán otros debajo de ese miembro al que trataste mal, y es casi seguro que los tratará de la misma manera.  Ahí se cumplirá que aquel líder es de los que “multiplica lo malo”.

Una de las razones de porqué un jóven esposo trata mal a su jóven esposa es porque está siguiendo el modelo que aprendió de su padre.  Él vio como su padre trataba a su madre, cómo le dirigía palabras hirientes y de menosprecio, cómo le oprimía y restaba importancia, cómo le condenaba a ser simplemente una sirvienta.  Ese padre era otro que “multiplica lo malo”.  Y es que no hay otra alternativa, los líderes lo multiplican todo, para bien o para mal.

Ahora, aquí viene el choque.  Si hemos sido líderes y no hemos logrado multiplicar lo bueno, es porque lo que hemos multiplicado más es lo malo.  Yo sé, es muy duro decir esto, pero si reflexionamos, puede ser que ahora si usemos la capacidad de multiplicación que tiene todo líder, pero para lo bueno.

No nos justifiquemos… de verdad reflexionemos.  Y no nos descalifiquemos, la reflexión es para que nos restauremos.  Y aunque algunos no adoren a Jesús como otros lo hacemos, es innegable, que si hay uno que ha multiplicado lo bueno, es Él.

¿QUÉ BUSCAN LOS QUE SE ACERCAN A TI?

Esta semana visité a nuestros colaboradores en México, Gerberth y Yorleny, y sus hijos Stafani, José Pablo y Santi.  Hemos estado hablando de muchas cosas, y entre tantas cosas llegamos en algún punto de las conversaciones a conversar el hecho de porqué, empezando con mi esposa, les queremos mucho, y les tenemos una confianza incondicional probada por quince años de estar bajo nuestra autoridad.  A esa pregunta Yorleny respondía que ella misma no sabía la respuesta de nuestro amor por ellos.  Les expliqué algo que he visto a lo lardo de los años de trabajar con otros.

Las personas se acercan a ti basicamente por dos razones.

Primera razón: Se acercan a ver que sacan de ti.
Cuando te vuelves una persona con algún liderazgo habrá gente que se acercará a ti porque el poder atrae a muchos, y desean tenerlo para satisfacción personal.  Cuando tienes dinero, eso también atrae a muchos, pensando que tu dinero es un botín para ellos.  Cuando escalas alguna posición importante, en lo empresarial, en lo político, o lo que sea, eso hará que algunos quieran estar en la cumbre contigo, pero sin ellos haberte acompañado en la escalada.  ¡Te tales líbranos Señor!  Tienes que estar alerta cuando se acercan a ti para discernir sus intenciones.

Segunda razón: Se acercan a servir contigo.
Estos son los que creen en ti.  Ven algo en ti que otros no ven.  Reconocen en ti un potencial fuera de lo común.  Son soñadores que se identifican con otro soñador.  Son visionarios que reconocen a otros que tienen una gran visión.  Son gente que no andan buscando posición.  Saben que eso viene producto del arduo trabajo acompañado de fidelidad.  Saben que las posiciones que ocuparán no son premios, son la consecuencia lógica de escalar con aquellos que se juntaron para hacer una visión realidad por encima de sus propios sueños personales, porque supieron morir a un sueño personal por uno que trasciende más allá.  Y como son soñadores lograran identificar el mejor sueño para abrazarlo como suyo.  Un rasgo de los que se acercan a ti con buenas intenciones es su espiritu de servicio hacia ti.  Si encuentras a uno que tenga ese espíritu, es digno de tu amor y confianza.

Y una cosa final.  Acércate para servir, y otros se acercarán a ti para servir contigo en lo que tu escogiste servir, eso formará un ejército imparable.