Category: Oración

DIEZ COSAS QUE LA BIBLIA DICE QUE DEBEMOS ORAR

Alguno puede orar y tener la incertidumbre de si su oración va a tener respuesta, pero si es algo que Dios mismo nos dice por lo cual debemos orar, de seguro que veremos las respuestas a nuestras oraciones, de hecho, eso es lo que dice Primera de Juan 5:14,15 (1Jo.5:14,15): “14​Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.​ 15​Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”.

El tema viene al caso porque acabamos de terminar una semana de adoración y oración en la iglesia, y muchas de las oraciones que hicimos caben dentro de esas diez.  Espero que te puedan guiar para orar efectivamente.

Orando Conforme a La Palabra

Ahora, manos a la obra.

APRENDIENDO COSAS OCULTAS

El lunes pasado comenté uno de los versículos más famosos de la Biblia, el de Jeremías 33:3, que dice: “Clama a mi, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.  Específicamente les hable de la parte uno y dos. 1. Clama a mi.  2. Yo te responderé.  Ahora quiero compartir algo sobre la parte 3: Te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.  Estas cosas “ocultas” que Dios nos promete enseñar son buenas, libertadoras, vivificadoras, no como las cosas “ocultas” del diablo, que parecen al principio buenas, pero todos los que las han palpado, si con las palabras no reconocen su efecto destructivo, con los resultados se demuestra.

Para obtener respuestas de parte de Dios hay un factor que debe estar en la ecuación.  Por un lado, Dios promete responder, pero por el otro, nosotros debemos clamar.  Y esto de clamar tiene el aliciente de que Dios promete responder, si no, para qué clamar.  De lo que debemos cuidarnos es de acostumbrarnos a no clamar a Dios.  Eso reduce nuestra vida a seguir viviéndola en el plano de lo natural, pero clamar a Dios la lleva al plano de lo sobrenatural.  Solo pensemos que nos dice: “Te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.  Eso es sobrenatural.  Y debería ser el “nivel natural” en que nos movamos, de tal forma que lo sobrenatural es lo natural para nosotros.

Cuando creas haber llegado a una calle sin salida, Dios tiene un plan que está oculto para ti, pero Él promete revelarlo si clamamos.  Y son muchas veces en que nos hemos encontrado en ese punto de una calle sin salida, pero no debemos responder con quejas, lamentos, críticas, desesperación, angustia, depresión, desánimo, o cualquier otra turbación, lo que tenemos que hacer es orar, y Dios nos promete revelarnos lo que yo por mi mismo no puedo conocer.  Déjame darte un ejemplo.  Si has ido a la playa, cuando entras al mar puede ser que te hundas, pero si caminas un poco más descubres una roca en el mar en la que te paras y ahora el agua te llega por debajo de la cintura, y te sientes profundamente seguro.  Antes, cuando el agua te llegaba al cuello fue atemorizante, pero la roca que descubriste te salvó.  En este caso, descubriste por casualidad esa roca en la que te paraste, ahí estaba, pero oculta.  Dios promete revelarnos “esa roca que estaba oculta” para pararnos seguros, lo único que debemos hacer es “clamar”.

Moisés en Éx.14 no sabía qué hacer cuando guiaba al pueblo hacia la tierra prometida, pero clamó, y algo que no estaba en ni siquiera en su imaginación fue la salida.  Dios le reveló algo oculto que fue la manera en que salió victorioso.

María, la madre de Jesús, vino y le contó del problema que había, se había acabado el vino en medio de una boda.  Él respondió de una forma que no estaba en la mente de nadie, y vino del mejor surgió del milagro de la conversión de agua en vino.  Hay tantas enseñanzas ahí, pero aquí lo que debe quedarnos claro es que si clamamos vendrán soluciones que ni sospechamos.

María, la hermana de Lázaro, que había muerto hacía cuatro días, clamó, y como resultado su hermano resucitó.  Y noten que el caso de “Lázaro” bien pudiéramos llamarlo “un caso perdido”.  Ya tenía el hedor de la putrefacción, pero cuando se clama, no importa si es un caso perdido, Dios tiene formas para traernos sus planes que por más brillantes que seamos, para nosotros están ocultos, pero revelados cuando clamamos.  Amén.

LAS TRES COSAS QUE DICE REALMENTE JEREMÍAS 33:3

Todos los seres humanos estamos propensos a que nos ocurran diferentes vicisitudes en la vida que nos pueden afectar negativamente.  Nos podemos entristecer, deprimir, sentir desamparados, afectarnos por la soledad a cualquier edad, sentirnos fracasados, traicionados, no amados, rechazados, angustiados, afligidos, usados por otros, humillados, agobiados, acomplejados ante otros, orgullosos, prepotentes y a la vez insuficientes, aterrados, atemorizados, paralizados por desafíos de toda clase, en bancarrota de todo tipo, desvalidos, perseguidos, derrotados, tensos, descontrolados hasta la locura, en fin, nuestra fragilidad se evidencia por todo lado.

Definitivamente necesitamos “a alguien que nos consuele”, y hablo en estricto sentido etimológico de la palabra griega “consolador”.  Les cuento porqué.  Hace como ocho meses estoy hablando sobre la persona del Espíritu Santo a todo el ministerio Kingdomtakers.  Y hoy entré al tema: Nueve Verdades sobre el Espíritu Santo”, y vi la número uno: Él es nuestro consolador, que en griego, resumidamente, significa: Uno llamado al lado para que esté con nosotros y nos ayude a salir airosos de cualquier situación.  Y una de sus funciones “consoladoras” es ayudarnos cuando no sabemos ni como orar.  Práctica vital para vivir una vida victoriosa.  Así que de ahí pasé a enseñar, tomando uno de los versículos más famosos sobre el tema de la oración, Jer.33:3, las tres cosas que están implícitas y debemos hacerlas explícitas.  Jer.33:3 dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”.  Y estas son las tres cosas:

Clama a mi.
Tres cosas nos deben animar a clamar a Dios:

1. Si tu llamas a una persona por teléfono, y no responde, lo vuelves a intentar, pero si eso es así una y otra vez, que nunca contesta, entonces lo dejas de llamar, porque no contesta, pero si lees otra vez Jer.33:3 dice que “yo te responderé”.  Eso entonces debe animarnos a clamar a Dios.  En el Sal.91:15 se reafirma la verdad de que si clamo Él me responde: “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.”.

2. Lo segundo es que si nos fijamos antes del versículo 3, en Jer.33:2 dice: “Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre”.  Y para confirmar que significa esto, mira lo que dice en Jer.32:17: “¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti”.  Entonces, si algo nos debe motivar a clamar a Dios es que Él es capaz de responder a nuestro clamor.

3. Y lo tercero que debe animarnos a clamar a Dios son los testimonios de aquellos que clamaron y Dios les respondió, porque eso es lo que Él prometió.  Permítame recordar solo tres:

a. Ana clamó por un hijo, y Dios le respondió (1Sa.1:12,13).
b. La mujer que tenía una hija con un demonio clamó, y Dios le respondió (Mr.7:28,29).
c. Bartimeo, un hombre ciego, clamó, y Dios le respondió (Mr.10:51,52).

Lo que debemos analizar de los tres ejemplos anteriores es cómo clamaron, porque si clamamos Él prometió responder, así que cuando vemos que no hay respuesta, estoy seguro que el problema no es del que está en el cielo, sino de los que están en la tierra.

La próxima semana continúo (porque voy conforme comparto los domingos).

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