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LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (CUATRO TIPOS DE OYENTES)

La “Parábola del Sembrador” es la más famosa de las parábolas que compartió Jesús, y la importancia de esta se debe a dos cosas, uno, que esta es clave, según dijo Jesús mismo, para entender todas las demás, y dos, que esta es transcendental porque se refiere al oír que lleva a la fe para la salvación eterna. Y una cosa más antes de ir al bosquejo, las cuatro actitudes que se tienen al oír la Palabra no solo se presentan en los no creyentes, lamentablemente también en los creyentes, de ahí que también debemos tener oído abierto para recibir lecciones para nuestro provecho en la fe.

La Parábola del Sembrador

¡Nuestro anhelo es llegar a ser tan frutífero como el que dio más: ciento por uno!

LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA A OTRO NIVEL

Hoy, como generalmente sucede, voy a caminar a una montaña con varios amigos.  Salimos temprano en la mañana, como a las 5:30 am, para estar saliendo a la caminata como a las 6:10 am. y regresando a eso de las 8:00, máximo a las 8:30 am.  Hoy quería esforzarme un poquito más, y con uno de los que tiene más experiencia en caminar por la montaña nos pusimos al frente.  Yo iba detrás de él tratando de mantener el paso.  Mis otros dos amigos se quedaron atrás.

Los adelantamos como unos 600 metros, y mi amigo de caminata quiso hacer algo diferente el día de hoy, y en lugar de seguir el camino normal, me mostró otro trayecto justo por en medio de la montaña virgen hacia arriba.  Me dio un par de instrucciones: no mire ni hacia arriba ni hacia abajo, solo viendo hacia el suelo paso tras paso.  La verdad es que sentía que el corazón se me salía, y mi respiración se aceleraba, y mis piernas parecían no obedecer a mi mente de que dieran un paso más.  Pero al fin, perseverando llegué a la cumbre, de hecho es la montaña más alta de todas alrededor.

Cuando llegamos me dijo que ahí arriba se llamaba “El Alto de las Guayabas”, y claro, habían árboles de guayabas, y era alto, así que el nombre era por eso.

Me recuperé de la subida y nos acercamos a uno de los árboles, ya unos tenían guayabas maduras, y otros casi maduras, pero todos con cosecha.  Le pregunté que si era ya temporada de guayabas, y me contestó que estaba empezando la cosecha.  A lo cual repliqué que si era así, porqué estos ya tenían cosecha madura, y me contestó que era normal, que en lo alto los árboles dan cosecha de primero.  Y me explicó que las condiciones del clima, y las corrientes del viento benefician para que los árboles que estén en lo alto sean los primeros en tener cosechas.  Además me dijo: “Ha oído que se dice “café de altura” cuando lo que se quiere decir que es buen café”.  Y la verdad es que si he oído eso.  Cuando venía montaña abajo venía comiendo guayabas frescas.

La lección que apliqué de inmediato es que si quiero cosechas de primero, y buenas, debo estar en las alturas, y aquí es donde la ley de la siembra y la cosecha se da a otro nivel.  Habacuc, un profeta del Antiguo Testamento dijo acerca de Dios: “Y en mis alturas me hace andar.” (Hab.3:9).  ¿Será que desea que tengamos buenas y prematuras cosechas?