Category: Psicología

LA CLAVE PARA CONTROLAR MIS PENSAMIENTOS

Todos hemos vivido la experiencia de pensar algo que nos provoca enojo, ira, y deseos de venganza.  Todos hemos tenido pensamientos que nos provocan dolor y nos hacen daño, nos deprimen y nos hacen desear el mal de otro, o de nosotros mismos.  O hemos tenido pensamientos impuros, sexualmente hablando, que pueden llevarnos al adulterio, a la fornicación, la desviación sexual, visitar un antro sexual, o cometer hasta un crimen sexual.  También hay pensamientos que nos pueden llevar a robar, hacer fraude, involucrarse en narcotráfico, o cualquier otra forma de hacer dinero fácil.  Los pensamientos nos pueden llevar a todo eso si no los controlamos.

Evidentemente muchos no han controlado sus pensamientos y han sido conducidos por los pensamientos que mantuvieron en sus mentes.

La clave para mantener bajo control los pensamientos es capacidad de  todos, no es privilegio de algunos pocos, y es sencillamente ejercer autoridad.  Se me ocurre la siguiente analogía para ilustrarlo.  Imagínese una autopista en la que transitan muchos vehículos, y para que haya orden hay un oficial de tránsito.  El oficial puede detener, desviar, o hasta acelerar, según se requiera para que haya completa seguridad.  Si un vehículo viene a muy alta velocidad, él puede indicarle que salga del tránsito, lo detiene, y si fuera necesario, manda que tomen ese vehículo y se lo lleven a otro lugar.  El significado de esta analogía es así: la carretera es su mente, los vehículos son los pensamientos, y el oficial de tránsito es usted.

Todos nosotros podemos detener, sacar, o frenar cualquier pensamiento.  Si no lo hacemos, pensamientos fuera de orden pueden causar grandes desastres.  Si hay un pensamiento que te provoque odiar, lo puedes detener perfectamente, pruébalo para que vea que si se puede, y en su lugar traer otro pensamiento.  Si una persona ya no puede controlar sus pensamientos, la raíz está más allá de ser un asunto mental, ya está en el campo de lo espiritual, donde hay influencias espirituales que le están atormentando, y necesitan ayuda de esa índole, y por supuesta, la hay.

El control de nuestros pensamientos es algo que la Biblia lo testifica, de hecho nos dice qué deberíamos pensar, que si no fuera posible, no lo ordenaría.  Filipenses 4:8 dice: “​Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.  Noten que al final dice “EN ESTO PENSAD”, lo que cual es un llamado que podemos cumplir, y mucho mejor, si tenemos comunión con el que nos creó.

El control de los pensamientos conduce a nuevas actitudes, nuevas actitudes a nuevas conductas, y las nuevas conductas al desarrollo de nuestro carácter, que este a su vez nos conduce a disfrutar nuestro verdadero destino.

NO EMOCIONA CRISTIANOS EMOCIONALES

No me emocionan los cristianos emocionales.  ¡Pero cómo me animan, me retan, me desafían, me enseñan, me impulsan, me levantan, y me súper inspiran los cristianos espirituales!  Hoy hablé con una esposa después de que su marido fue asesinado por alguien que hizo una ráfaga de balas contra viarias personas en un establecimiento.  Cuando hablé con ella me llené de entusiasmo, alabamos al Señor juntos, expresamos nuestra esperanza eterna, y podía percibir la fortaleza que da el Espíritu Santo derramando la abundante gracia del Señor.  ¡Qué mujer!  ¡Espiritual!  ¡No emocional!  ¡No almática!

Por supuesto, esto no significa que las emociones sean malas por sí mismas.  Pero estas no deben gobernar nuestra conducta.  Deben embellecerla, no malograrla.  Algunos dicen que básicamente se pueden catalogar las emociones en ocho categorías: Temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación.  Que luego al combinarse entre ellas resulta todo el abanico emocional, que se hace mayor cuando pensamos en que las emociones se pueden manifestar en diferentes intensidades, lo cual hace más grande la gama emocional, tanto como casi 5 elevado a la 21 potencia (cálculo mío).

Pero sea como sea, imagínese que nos comportáramos de acuerdo a lo que estemos sintiendo.  Algunos si lo hacen, pero el final no es bueno.  Sienten irse con una mujer que no es su esposa, y de ahí surge una familia destruida, con los dolores de un divorcio, y muy probablemente una relación nueva con fundamentos muy endebles para construir la “nueva relación”, por tanto, con un futuro predecible de un nuevo fracaso.

Si nos dejamos gobernar por lo que sentimos de seguro que no iríamos a trabajar el día que amanece lloviendo, con frío, obscuro, y pareciera que más calientitas que nunca las cobijas.  ¿Cuántos están en las cárceles porque se dejaron llevar por las emociones?  ¿Cuántos murieron porque se sentía muy bien ir a altísima velocidad en su automóvil?  ¿Cuántos dañaron relaciones importantes con otros porque en el calor de las emociones dijeron cosas que provocaron distanciamiento y consecuencias irreconciliables?

Una de las cosas que he visto a lo largo de los años de la experiencia tratando con gente es que podemos controlar y cambiar las emociones.  No siempre podremos cambiar las circunstancias, pero siempre podremos cambiar los sentimientos.  Cuando logramos dominar las emociones es un buen indicio de que estamos madurando, y lo contrario, dejarnos llevar por la corriente emocional es indicio de nuestra inmadurez.

Empecé hablando de cristianos emocionales como una objeción a la vida cristiana porque ser cristiano y ser gobernado por las emociones es como si hubiésemos logrado mezclar el agua y el aceite, lo cual en condiciones normales en violentar las leyes físico-químicas, y en la conducta cristiana es violentar leyes espirituales.  Al cristiano le guía el Espíritu Santo, no las circunstancias.

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