Category: Principios

UN ACTO ESPIRITUAL QUE ES INTELIGENTE, MUY INTELIGENTE

Compartía recientemente lo que el versículo 1 de Romanos 12 detona.  Y es que ese versículo es realmente un detonante, un detonante de una explosión de extraordinarias realidades.  Ya casi les hago la lista de esas realidades, pero antes veamos un poco más de cerca este tremendo pasaje de la Biblia, que de paso, nos dice que hacer lo que nos recomienda es un acto espiritual inteligente, muy inteligente.

Romanos 12:1
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Noten que es un ruego, lo cual nos indica que es algo necesario de hacer con sentido de urgencia.  Y como motivación para que lo hagamos no es algo como que es una orden, o porque hay juicios de por medio, es más bien por las misericordias de Dios, lo cual no indica lo bueno que es hacerlo.  Y antes de ir a la siguiente parte, que es lo que nos dice que hagamos, quiero que noten las palabras finales: “que es vuestro culto racional”.  Culto es una acto espiritual, y racional es sinónimo de inteligente, de ahí que “culto racional” se puede parafrasear como “acto espiritual inteligente”, o sea, que hacer lo que nos ruegan es una demostración de inteligencia espiritual.

¿Y qué es lo que nos piden?  “…que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios…”.  Presentar tu cuerpo requiere que tengamos dos cosas, un cuerpo, y que queramos proceder inteligentemente y espiritualmente.  La primera todos lo podemos cumplir fácilmente porque todos tenemos “un cuerpo”.  La segunda puede ser que ya no todos la cumplan porque requiere actuar inteligente y espiritualmente, pero es tan importante, que les animo para que lo hagamos, y los resultados de hacerlo bien lo merece.  Una lectura de los siguientes versículos de Romanos 12, específicamente desde el versículo 2 hasta el 8, lo muestra.

Les hago una lista de lo que se desata, se libera, o como dije antes, se detona, todo a partir de hacer lo del versículo 1:

1. Una vez que presentas tu cuerpo a Dios sigue la renovación de tu entendimiento, y esto genera el cambio de nuestra vida.

2. Después comenzamos a experimentar la voluntad de Dios para nuestra vida.  ¡Que tremendo!

3. Se desarrolla en nosotros una correcta auto-estima.  ¡Maravilloso!

4. Comienzan a fluir con más libertad los dones del Espíritu Santo.  ¡Wow!

Entonces a practicar este explosivo principio de Dios.

LAS PERSONAS ESTRICTAS SON DESAGRADABLES… PARA LOS MEDIOCRES

He sido considerado por algunos como una persona estricta, pero cuando lo han dicho es como si fuera un defecto de carácter, o una manera de ser equivocada.  Tal vez la confusión surja porque las personas estrictas se molestan cuando las cosas no se hacen bien, o cuando no se hacen a tiempo, o cuando la importancia de las cosas parece despreciarse al no responderse como se debe.  No es que la persona estricta es como un ogro, es que las demandas molestan a los que no dan la talla.  Por supuesto, una persona estricta puede cruzar la línea, y exaltado por la ineficiencia, la improductividad, la incompetencia, la pereza, la pérdida de tiempo y dinero, la lentitud, las excusas, y en general, por la mediocridad, muestran su desagrado en forma clara desde su tono de voz hasta sus ademanes.  Y no estoy afirmando que está correcto, pero si tratando de comprender a los estrictos, que merecen también una buena dosis de consideración.

Esta es mi lista de consideración:

Si no hubiese gente estricta no habrían cosas que pudiéramos darles la calificación de “excelente”.

Si no hubiese gente estricta no habrían vuelos (desafíos) exitosos al espacio, probablemente todos hubiesen sido fallidos intentos de fatales explosiones espaciales.

Si no hubiese gente estricta no habrían pasado al siguiente nivel muchas empresas exitosas el día de hoy.

Si no hubiese gente estricta para aferrarse a una visión, los que les atacaron les habrían vencido.

Si no hubiese gente estricta tendríamos las calles atestadas al doble o triple de más delincuentes.

Si no hubiese gente estricta no se hubieran descubierto los talentos de muchos que afloraron por demandarse al potencial que hay en la cuenta de todos.

Si no hubiese gente estricta las cosas nunca hubieran mejorado, y todo hubiera seguido igual, y por ende, lo que no progresa se atrofia.

Las personas estrictas tienen en gran estima la calidad.  De hecho, en control de calidad, lo que se requiere es que se cumplan las normas estrictamente.  Si las empresas que venden hamburguesas descuidan las normas de presentación, sabor, tamaño, peso, limpieza, atención, etc., hace ratos ya les hubiera pasado lo que les ha pasado a los que abrieron en una esquina su venta de hamburguesas y no fueron estrictos con la calidad, tuvieron que cerrar.

Ser estrictos nos ayudará en cualquier área de la vida, y por supuesto en cualquier ocupación que tengamos.  Ser estricto no es malo, es muy bueno.  Lo sentimos por los que no lo ven así, pero no llegaran muy lejos.

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NO EMOCIONA CRISTIANOS EMOCIONALES

No me emocionan los cristianos emocionales.  ¡Pero cómo me animan, me retan, me desafían, me enseñan, me impulsan, me levantan, y me súper inspiran los cristianos espirituales!  Hoy hablé con una esposa después de que su marido fue asesinado por alguien que hizo una ráfaga de balas contra viarias personas en un establecimiento.  Cuando hablé con ella me llené de entusiasmo, alabamos al Señor juntos, expresamos nuestra esperanza eterna, y podía percibir la fortaleza que da el Espíritu Santo derramando la abundante gracia del Señor.  ¡Qué mujer!  ¡Espiritual!  ¡No emocional!  ¡No almática!

Por supuesto, esto no significa que las emociones sean malas por sí mismas.  Pero estas no deben gobernar nuestra conducta.  Deben embellecerla, no malograrla.  Algunos dicen que básicamente se pueden catalogar las emociones en ocho categorías: Temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación.  Que luego al combinarse entre ellas resulta todo el abanico emocional, que se hace mayor cuando pensamos en que las emociones se pueden manifestar en diferentes intensidades, lo cual hace más grande la gama emocional, tanto como casi 5 elevado a la 21 potencia (cálculo mío).

Pero sea como sea, imagínese que nos comportáramos de acuerdo a lo que estemos sintiendo.  Algunos si lo hacen, pero el final no es bueno.  Sienten irse con una mujer que no es su esposa, y de ahí surge una familia destruida, con los dolores de un divorcio, y muy probablemente una relación nueva con fundamentos muy endebles para construir la “nueva relación”, por tanto, con un futuro predecible de un nuevo fracaso.

Si nos dejamos gobernar por lo que sentimos de seguro que no iríamos a trabajar el día que amanece lloviendo, con frío, obscuro, y pareciera que más calientitas que nunca las cobijas.  ¿Cuántos están en las cárceles porque se dejaron llevar por las emociones?  ¿Cuántos murieron porque se sentía muy bien ir a altísima velocidad en su automóvil?  ¿Cuántos dañaron relaciones importantes con otros porque en el calor de las emociones dijeron cosas que provocaron distanciamiento y consecuencias irreconciliables?

Una de las cosas que he visto a lo largo de los años de la experiencia tratando con gente es que podemos controlar y cambiar las emociones.  No siempre podremos cambiar las circunstancias, pero siempre podremos cambiar los sentimientos.  Cuando logramos dominar las emociones es un buen indicio de que estamos madurando, y lo contrario, dejarnos llevar por la corriente emocional es indicio de nuestra inmadurez.

Empecé hablando de cristianos emocionales como una objeción a la vida cristiana porque ser cristiano y ser gobernado por las emociones es como si hubiésemos logrado mezclar el agua y el aceite, lo cual en condiciones normales en violentar las leyes físico-químicas, y en la conducta cristiana es violentar leyes espirituales.  Al cristiano le guía el Espíritu Santo, no las circunstancias.

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DIEZ LEYES PARA SER UN PAÍS PRÓSPERO

Una de las características de las diez naciones más prósperas de la Tierra es que respetan las leyes.  Si damos una rápida ojeada a esas naciones vemos eso, por ejemplo, Inglaterra.  He estado en esa nación y se ve desde que uno anda en la carretera en auto, o cuando uno camina por sus calles.  Por supuesto, no las cumplen perfectamente, pero tienden a cumplirlos.  Nuestras naciones latinas tienden a transgredirlas, por ejemplo, si no evadiéramos el pago de los impuestos, no habría necesidad de inventar nuevos impuestos, lo que hay que hacer es mejorar la recolección de los tributos para inducir a cumplir ese pago.

Cuando examino cuáles serían las mejores leyes que al obedecerlas generarían prosperidad para las naciones concuerdo con el autor de las diez leyes que harían posible eso.  En forma muy agradable y visual las pongo en esta animación.  Solo medita, y definitivamente llegarías a la misma conclusión, si las ponemos por obra a la humanidad le iría muy bien, y extirparíamos tantos flagelos que tienen enferma a las sociedades del mundo.

Aquí están.

Cuando volvamos a reconocer al Legislador de estas diez leyes, no necesitaríamos tantísimas leyes que solo demuestran que cuando dejamos las leyes mayores y de fondo, las menores y superfluas, no llegan a equipararse.  Es más, queda en evidencia el fracaso cuando las criaturas tratan de administrarse a sí mismos sin tomar en cuenta al Creador.  Sería bueno que oigamos a nivel personal y nacional lo que sigue diciéndonos Dios mismo: “volveos a Mi, y Yo me volveré a vosotros”.

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LA MEJOR MANERA DE APRENDER

Hicimos un viaje de quince kilómetros en tres horas.  Eso es lento, y además, por donde hicimos el viaje era un poco peligroso, la carretera en mal estado, oscuro porque lo hicimos en la noche, y desolado.  Ver a una persona era un alivio.  La aventura fue tratando de redimir el tiempo.  Veníamos de la Provincia de Limón, y cuando llegamos a un pueblo llamado Siquirres, decidimos, por el consejo de un amigo, tomar una ruta alternativa, que en teoría nos haría llegar más rápido a nuestras casas, y según estimamos estaríamos llegando a las 8 de la noche, pero llegamos a las 11 de la noche.

Seguro que si fuera de día hubiéramos disfrutado de una exuberante naturaleza, porque en algunos trechos del camino, prácticamente era selva madre, pero no vimos nada por ser ya de noche.  Veníamos cinco vehículos, y unas veinte personas entre todos.  Ahora, como mencioné, el trayecto de 15 kilómetros, que nos dijeron, se volvió toda una aventura de tres horas.  ¿Qué pasó?  Aún a una velocidad de 15 km por hora lo que nos tardaríamos sería una hora, pero tardamos tres horas, y en esas condiciones.

Lo que yo pienso es que simplemente en algún punto nos equivocamos, y en lugar de tomar a la derecha, tomamos a la izquierda, o viceversa, y eso nos complicó el regreso, nos complicó llegar a nuestro destino.

Esto me recordó un negocio donde reparaban relojes de pulsera.  Había en San José centro una solo relojería llamada “X”, pero al tiempo, habían dos más llamadas de la misma manera.  Cuando pregunté, para llevar mi reloj a reparar, si eran tan buenas como la original, me respondieron que idénticas.  El caso era que los hijos del dueño habían abierto tiendas iguales.  Ellos habían aprendido con su padre el oficio al estar con él en la tienda original.  La forma en que habían aprendido era oyendo y viendo a su padre, intentando hacer lo mismo, y siendo corregidos por él cuando se equivocaban.  Este sencillo proceso es la mejor manera de aprender.  Se llama ser “mentoreados”.

Si nuestro amigo nos hubiera acompañado para ver como él haría el trayecto, y nos fuera corrigiendo cada vez que perdiéramos el rumbo, de seguro que habríamos llegado temprano, y además nos hubiéramos librado de cualquier tensión por el hecho de no saber dónde estábamos, a dónde realmente llegaríamos, y cuándo llegaríamos.

Este proceso también se llamado por siglos “discipulado”.  Y lo más valioso que puedas tener como uno de los recursos para el “trayecto de tu vida” es un mentor.  Y esto se vuelve todavía de mayor estima si ese mentor es para tu vida espiritual.  De seguro que necesitas uno.  Si ya lo tienes, un líder espiritual, un pastor, que a la vez sigue las pisadas del más grande de todos los “mentores”, llegarás con seguridad a tu destino, y sin tantos golpes de los que pudiste librarte.  Aprecia a tu mentor, porque tu mentor sabe a donde puedes llegar, y su mentorado no es para mal, es para bien.

Yo lamenté que nuestro “amigo” no viniera con nosotros, eso nos hubiera ayudado mucho.  Pero creo que nadie de nosotros le insistimos para que nos acompañara, creímos que era muy fácil.  Pero es que aun lo fácil, se puede convertir en difícil sin un buen mentorado.  No menosprecies a tu mentor, a veces puedes tenerlo cerca y ya no requerir de sus servicios.  Por supuesto, el mentor se da cuenta de que no le tomaste en cuenta, y parte de su mentorado es dejarte ir sin él, aunque luego aparecerá con sus correcciones para bien.  Pero es mejor tomarle en cuenta, que como extra, fortaleces tu relación con él.

Moisés, el personaje bíblico, apreciaba tanto ese mentorado de Dios mismo, que una vez dio la impresión de desobedecerle, y cuando se le indicó una misión, él respondió que NO IRÍA, SI DIOS MISMO NO LE ACOMPAÑABA, que no aceptaría a otro compañero de camino, sólo a Él.

Aplica el principio del mentorado para tu trabajo, para tu liderazgo, para tu llamado espiritual, y para tu comunión con Dios.

LOS MEJORES TRABAJAN CON LOS MEJORES

Cuando violamos este principio, tenemos problemas, perdemos demasiado tiempo, tanto que a veces tenemos que empezar de nuevo, desde cero, para volver a edificar lo que fue destruido.  Este principio lo han descubierto los que se han vuelto mejores, y saben que si no se rodean de gente como ellos, es decir, los mejores, nunca llegarán a explotar a los niveles que desean, porque los mejores te harán flotar y elevarse, pero los peores te harán bajar y hundirse.

Los mejores necesitan a los mejores, porque los mejores:

  1. Los mejores tienen motivación propia.
    No hay que perder tiempo tratando de motivarlos, y menos frustrándose uno mismo tratando de hacer que ellos hagan las cosas.  Todo lo contrario, ellos hasta se vuelven como combustible para el “mejor” con quien trabajan.
  2. Los mejores ven adelante.
    Los mejores no ven atrás, ven adelante.  Están desarrollando la función en su lugar actual, de la manera actual, pero ya están viendo lo que se necesita para hacer las cosas cuando sean más grandes, para cuando se expandan.  Es como si ellos estuvieran siempre subiendo gradas, ven la que siguen.  No están conformes donde están, siempre ven como mejorar las cosas.
  3. Los mejores hacen de la excelencia su marca.
    Los mejores hacen lo que hacen con la marca de la excelencia bien sellada en la superficie de todo lo que tocan.  Lo que tocan brilla.  Lo que tocan se vuelve hermoso.  Lo que tocan huele a buena calidad.  Hay gente que lo que toca lo destruye, lo echa a perder, lo ensucia, lo degrada, lo mancha, lo aniquila, lo afea.
  4. Los mejores conocen.
    Cuando “el mejor” trabaja con “los mejores”, lo mejores saben de lo que está hablando su líder, porque ellos conocen, y no solo conocen la materia que domina “el mejor”, hasta aportan par que las cosas sigan creciendo.
  5. Los mejores tienen el mismo espíritu.
    Es decir, tienen una conexión especial con la cabeza de la organización, de la oficina, o del proyecto.  Han llegado a pensar de la misma forma, de soñar los mismos sueños, de aspirar a lo mismo, a hablar de la misma manera un lenguaje que para otros hay que traducirles para que entiendan.

Este principio es un principio bíblico.  Una cosa es que Dios escoge hasta lo vil para usarlo, y otra es que Dios usa a lo mejor.  Es verdad que Él escoge lo vil, pero no usa lo vil, lo santifica, lo llena de su sabiduría, lo capacita, lo bendice, lo fortalece, y lo unge, es decir, lo vuelve “lo mejor” a partir de lo vil.  Ya Saulo había dado muestras de un ímpetu fuera de lo común cuando el Señor lo tomó y lo convirtió en el apóstol Pablo.  No usó a Saulo, lo hizo un Pablo.  Y el Señor, “el mejor” trabajó con “los mejores”, y producto de eso tenemos esos escritos extraordinarios de Pablo.

¡Vuélvete de “los mejores”!